Ferraz pone coto al cambio de cromos con los pactos de gobierno municipales

José Luis Ábalos atiende a los medios de comunicación. / efe/ballesteros
José Luis Ábalos atiende a los medios de comunicación. / efe/ballesteros

El nuevo reglamento obliga a consultar con la militancia cualquier propuesta de acuerdo pre o postelectoral y deja la última decisión en manos del comité federal

F. M.

Con las elecciones municipales de junio de 2019 a la vuelta de la esquina, y con los líderes políticos tomando posiciones para formalizar las candidaturas de sus respectivos partidos, el PSOE aprobó a mediados del pasado mes de febrero su nuevo reglamento interno. Un documento del que se destacó su voluntad por acercar el partido a los afiliados y por reforzar la voz de la militancia en algunas de las decisiones fundamentales. Una de ellas tiene que ver, por supuesto, con el establecimiento de alianzas pre y postelectorales. El nuevo reglamento cierra la puerta a cambios de cromos entre gobiernos municipales. Además, obliga a someter a la deliberación de los afiliados los eventuales acuerdos de gobierno locales con otros partidos políticos.

Las elecciones de 2015 dieron lugar a algunos acuerdos postelectorales que han resultado clave en la agenda política de la actual legislatura. El Pacto del Botánico, suscrito por PSPV, Compromís y Podemos, terminó alumbrando el acuerdo que situó a Ximo Puig como president de la Generalitat. El Gobierno de La Nau toma su nombre del acuerdo entre las formaciones que situaron a Joan Ribó como alcalde de Valencia.

Una de esas formaciones fue el PSPV. La lista encabezada por Joan Calabuig obtuvo cinco concejales y terminó respaldando al candidato de Compromís a la alcaldía.

En 2015 el acuerdo para que el PSPV apoyara como alcalde a Ribó no se sometió a ningún refrendo

Pero el acuerdo -una cierta contraprestación al pacto alcanzado en la Generalitat- no se debatió ni se discutió apenas con nadie. Las fuentes del PSPV consultadas por este diario recuerdan que ni tan siquiera se convocó una reunión de la dirección comarcal del partido en Valencia para abordar qué decisión tomar.

Eso, en teoría, no volverá a ocurrir. Ni eso, ni el cambio de cromos de alcaldías, esa negociación entre partidos que, con el objeto de lograr una alcaldía determinada, aceptaba ceder la de otro municipio con menor trascendencia, o compartir la vara de mando durante la legislatura -el caso de Moncada se recuerda con frecuencia en Blanquerías-.

¿Y por qué no se repetirá? El artículo 224 del Reglamento aprobado por el PSOE establece que, tal y como establecen los estatutos federales del partido, corresponde al Comité Federal determinar la política de alianzas del PSOE de acuerdo con las consultas a la militancia y a los afiliados directos que se celebren, en su caso. Y añade: cualquier propuesta de pacto pre o postelectoral con otras fuerzas políticas no entrará en vigor hasta que, a propuesta de la Comisión Ejecutiva Federal, haya sido aprobado por el Comité Federal, de acuerdo con las consultas a la militancia que se celebren, en su caso. Es decir, la voz de los afiliados de cada agrupación resultará determinante para definir la política de alianzas, tanto para formar gobierno como para decidir que sea el representante de otro partido el que asuma la alcaldía.

El artículo 479 del mismo reglamento señala que las Comisiones Ejecutivas Federal, de nacionalidad o regionales, insulares, provinciales o municipales podrán convocar consultas a la militancia y la afiliación directa sobre aquellos asuntos de especial transcendencia que afecten a su ámbito territorial de actuación.

¿Y cuáles son éstos? El texto señala que, en todo caso, se considera 'de especial transcendencia y será obligatoria y vinculante la consulta a la militancia y a la afiliación directa, al nivel territorial que corresponda, sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE, sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el gobierno a otro partido político'.

No sólo eso. Si la dirección local decide no realizar esa consulta a la militancia, la ejecutiva federal podrá obligarle a hacerlo. 'En estos supuestos de consulta obligatoria, si la Comisión Ejecutiva correspondiente no propusiera la celebración de la preceptiva consulta, la Comisión Ejecutiva Federal podrá mandatar la organización de la consulta al ámbito correspondiente, oída, en su caso, a la Comisión Ejecutiva regional o de nacionalidad', se señala.

La redacción de la nueva norma corta el paso a eventuales acuerdos de gobierno realizados a espaldas de la militancia. Y deja además la última palabra, en todo caso, en manos de la dirección federal.

El ejemplo al que se recurre en las filas del socialismo valenciano es el del acuerdo con Compromís para lograr la alcaldía de Moncada. El PSPV (cinco concejales) logró el apoyo de la formación nacionalista (cuatro ediles) para convertir a Amparo Orts en alcaldesa. En Sedaví, en cambio, el empate a cuatro concejales entre socialistas y nacionalistas se saldó con un reparto de la vara de mando: un año -el primero- para el PSPV, y los otros tres para Compromís. Las fuentes socialistas consultadas por este diario dan por hecho que los nacionalistas se cobraron con el acuerdo de Sedaví la decisión de no discutir el gobierno de Moncada. La decisión fue del agrado de los socialistas de este último municipio -localidad de la que fue alcaldesa Conxa Andrés-, pero no generó entusiasmo en Sedaví.

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