Ferraz frena la venta de la sede de Blanquerías del PSPV tras recibir ofertas mejores

El número cuatro de la calle Blanquerías, sede del PSPV.
El número cuatro de la calle Blanquerías, sede del PSPV. / d. torres

La decisión, que la propia dirección del PSPV aconsejó, deja en suspenso que el inmueble acabe siendo un hotel de lujo

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

La venta de la sede que los socialistas valencianos tienen en la calle Blanquerías -un imponente edificio ubicado a pocos metros de las Torres de Serranos- está en el aire. La operación de venta del inmueble que hace sólo un par de meses parecía resuelta a favor de una firma hotelera que había mostrado su interés en la adquisición, se ha reabierto ahora como consecuencia de la llegada de nuevas ofertas económicas que, según las fuentes consultadas por este diario, habrían mejorado la planteada inicialmente sobre el edificio y que se estimó en el entorno de los cinco millones de euros.

La dirección del PSPV que encabeza Ximo Puig empezó a plantearse hace varios meses la venta del número cuatro de Blanquerías, un edificio de cuatro plantas, unas veinte plazas de aparcamiento y terraza en plena Ciutat Vella-. Con un agujero financiero que llegó a rondar los nueve millones de euros -y que según el partido rozaría ahora los 7,7 millones-, hacer negocio con el inmueble se perfilaba como la única vía posible de sanear las cuentas del partido. Tras el comité federal del pasado 1 de octubre, en el que se produjo la caída de Pedro Sánchez, la disposición de la dirección valenciana a poner a la venta la histórica sede se disparó.

Las negociaciones para la venta del edificio se llevaron de la mano desde Blanquerías y de la gestora que dirigió provisionalmente el partido hasta la celebración del último congreso federal, el que concretó el regreso de Sánchez al liderazgo del partido, toda vez que el patrimonio del partido está a nombre del PSOE (el CIF es único). Un proceso del que apenas se conocieron novedades hasta que el pasado mes de mayo se confirmó la existencia de un preacuerdo entre el partido y una cadena hotelera que ya disponía de establecimientos en la ciudad.

La cifra de la transacción se cifró en el entorno de los cinco millones de euros. El ingreso, tal y como llegó a reconocer el líder de los socialistas valencianos, Ximo Puig, se iba a dirigir íntegramente a rebajar la deuda del partido. En una reunión de la dirección socialista celebrada en abril, tanto Puig como su número dos, Alfred Boix, explicaron a la ejecutiva la imperiosa necesidad de reducir ese agujero en las cuentas del PSPV y subrayaron que la venta de la sede era la única salida que podía permitir a los socialistas valencianos ejercer su labor de oposición sin estar condicionados por el estado de sus cuentas.

Puig, en una entrevista hace meses con este diario, ya reconoció que se había decidido poner a la venta la sede, pero que, en todo caso, esa decisión se adoptaría con el objetivo de lograr ingresos para rebajar la deuda y, por lo tanto, se escogería la oferta más interesante.

La que parecía más alta y con más garantías, la de la cadena hotelera que se anunció a finales de mayo, se quedó acordada y pendiente solo del visto bueno por parte de la nueva dirección que saliera del congreso federal. Blanquerías y la gestora federal decidieron que fuera la nueva ejecutiva del PSOE la que se pronunciara y firmara el 'ok' definitivo.

Pero la firma no se ha producido. Y lo que han llegado son más ofertas. Ferraz dispone ya de nuevas propuestas sobre la mesa que, según las fuentes consultadas por este diario, mejoran la planteada por la cadena hotelera. La dirección federal de los socialistas no ha suspendido el proceso de venta -de hecho, la intención sigue siendo la de deshacerse de Blanquerías, 4-, pero a la vista de las nuevas ofertas recibidas, ha decidido analizarlas y abrir un periodo antes de adoptar una decisión respecto al comprador.

Tal y como ya detalló este diario, la oferta por la que existía un principio de acuerdo para la venta de la sede socialista llegó a través de una entidad financiera que pujó por el edificio en nombre de un fondo de inversión, cliente suyo, que aterrizaba de la mano de un gestor reputado en el negocio hotelero, fórmula empleada habitualmente en el sector. Detrás de esa oferta estaba el grupo hotelero, con socios valencianos y que ya posee un céntrico establecimiento en Valencia y que preparaba nuevas aperturas en la ciudad.

Como informó LAS PROVINCIAS, el PSPV tenía prácticamente definida la ubicación de su nueva sede: el número 48 de la avenida Barón de Cárcer. Un local de 700 metros cuadrados, más adecuado a una coyuntura en la que la utilización física de las sedes de los partidos políticos ha perdido protagonismo.

El agujero económico del socialismo valenciano tiene que ver, en parte, con la propia adquisición de una sede de tamaño desmedido como la de Blanquerías. Las obras para el acondicionamiento del edificio -durante la etapa de Ignasi Pla como responsable de Organización de la ejecutiva de Joan Romero- condujeron al partido a una situación crítica, que obligó a que Ciprià Ciscar, entonces responsable federal de Organización, saliera en ayuda de la federación valenciana. La etapa de Pla como líder del partido, y en especial la posterior de Jorge Alarte, no hicieron más que aumentar el volumen de gastos del partido.

De hecho, de esa misma época fue la apertura al otro lado del viejo cauce del Turia, más o menos frente a la sede nacional del PSPV, de una sede 'provincial' de los socialistas valencianos. La decisión, durante la etapa de Carmen Martínez como secretaria general provincial, provocó un fuerte desembolso económico que agravó aún más la situación de las cuentas del partido. Se cerró poco tiempo después.

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