«Federar es unir. La ortodoxia uniformizadora es lamentable»

Puig defiende el federalismo mientras su equipo intenta que Ferraz descentralice competencias como la del censo

FERRIOL M. ELCHE.

Ximo Puig sacó ayer adelante el informe de gestión correspondiente a la labor realizada por la ejecutiva que ha liderado desde 2012. Era previsible después de su triunfo en las primarias y de que las asambleas para elegir delegados le dieran el control sobre el 70% del congreso. La incógnita pasaba más por conocer el sentido del voto del sanchismo, agrupado bajo la referencia de Rafa García. Y ese voto fue negativo. García justificó su posición en la coherencia política, y señaló que si durante el proceso de primarias había venido defendiendo que al PSPV le faltaba pulso, no tendría sentido respaldar a la dirección responsable de esa circunstancia. La gestión salió aprobada con el 68,71% de los votos.

Puig defendió en primera persona la gestión del PSPV. Lo hizo para defender un socialismo «alejado de centralismo». De hecho, dijo que esa condición vale «tanto para España como para el propio País Valenciano». Puig se refirió a Sánchez -ya ausente del congreso- para asegurarle que encontrará en el socialismo valenciano «el mejor aliado para llegar a la Moncloa». Tan cómodo y elogioso como se había mostrado Sánchez en su intervención unos minutos antes -ganó las primarias federales en el PSPV-, se expresó Puig después.

En pleno debate sobre la relación entre el PSPV y el PSOE, con una enmienda que propone romper con Ferraz e impulsar una relación federada como la del PSC, el líder de los socialistas valencianos apostó porque este congreso sea «un punto de inflexión». Rechazó lo que denominó como «ortodoxia uniformizadora» y aprovechó una referencia a los socialistas catalanes para mostrar la condición «leal, aliado y fiel» de los socialistas valencianos en defensa y avance del federalismo. «El problema territorial va más allá de Cataluña, necesitamos ir a una España federal», dijo. El equipo de Puig ya negocia el texto de la enmienda que propone romper con Ferraz y que el PSPV sea un partido federado como el PSC, con la intención de arrancar algunas competencias de la dirección federal, como la gestiñon del censo.

Puig dijo que su proyecto se basa en cinco principios: democracia, izquierda, feminismo, federalismo y valencianismo. Puig subrayó que «federar es unir, admitir la realidad de las diferencias» y se mostró partidario de reconocer «la singularidad de los territorios, sobre la igualdad entre ciudadanos». Incluso llegó a subrayar que quien no sepa gesionar adecuadamente la diversidad «no podrá gobernar en el futuro». El líder del PSPV, que hizo una mención a que «la derecha no quiere que nuestros niños aprendan valencianos, castellano e inglés» insistió en que el PSPV se está transformando «siendo tan socialistas como valencianistas». Puig defendió que su partido sea el principal referente valencianista «para que se abra un tiempo vital para el autogobierno de los valencianos».

El debate del informe de gestión de la ejecutiva de Puig arrancó pasadas las 22 horas, y ya con un plenario medio vacío.

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