La extinción de una fundación reaviva el choque entre socialistas y nacionalistas

Puchades y Bravo, durante una reunión.
Puchades y Bravo, durante una reunión. / Irene Marsilla

El número dos de Bravo anuncia a la plantilla de Favide un ERE sorpresa a pesar de que en junio un alto cargo de la conselleria ofreció una reubicación paulatina

BURGUERA VALENCIA.

El cambio de criterio en la Conselleria de Justicia a cuenta del afamado mestizaje que obliga a mezclar altos cargos de Compromís con los propuestos por el PSPV vive estos días un nuevo capítulo que se cobrará el empleo de varias decenas de trabajadores. La plantilla de Favide (Fundación de la Comunidad Valenciana para la Atención de las Víctimas del Delito) fue convocada hace un mes para escuchar cómo un alto cargo (José García Añón, director general de Reformas Democráticas, catedrático muy cercano a la consellera Bravo) les pedía que ayudasen a los nuevos trabajadores a integrarse en las labores de asistencia a las víctimas de delitos. Sin embargo, esta semana, el propio García Añón volvió a tomar la palabra para dirigirse a los empleados de Favide en un nuevo encuentro con ellos para disculparse porque, de lo dicho hace un mes, nada de nada. A continuación, fue Ferran Puchades (Secretario Autonómico, número dos de Justicia a propuesta de Compromís) el que se dirigió a los trabajadores para anunciarles un ERE.

El contraste de los plazos y las formas de los protagonistas del mestizaje en Justicia queda de nuevo en evidencia. El jueves se comunicó al patronato de la fundación que se procederá al desmantelamiento del ente por la vía del ERE. En un mes, se pasa de la coexistencia de Favide con una nueva red que paulatinamente iba a tomar las riendas de la situación, que anunció García Añón, gran colaborador de Bravo (consellera al frente de Justicia a propuesta del PSPV), a que ahora Puchades (nacionalista que mantiene serias diferencias con la consellera, lo que ha propiciado sonados choques y posteriores cambios de criterio) anuncie primero un ERE extintivo parcial y, los que queden, una incorporación a la Generalitat, ya se verá cómo y cuándo.

El futuro de Favide es oscuro desde el arranque de la legislatura, cuando Gabriela Bravo anunció su rápida extinción. Durante un tiempo no se tuvo noticias sobre ese finiquito de la actividad de la fundación.

A los cerca de 40 trabajadores del ente les apareció en febrero un mensaje en su correo electrónico donde se les comunicó que debían informar «de forma individualizada» de «una relación de trabajos que realicen desde el 14 de febrero hasta el 21 de febrero, ambos inclusive». Un seguimiento semanal de la actividad que, misteriosamente, no continuó. Durante meses nada se supo de las intenciones de la Conselleria de Justicia sobre esta fundación hasta que a principios de junio enviaron a la plantilla una citación para que acudiesen a una reunión. Allí, García Añón les comunicó que antes de acabar el mes se incorporarían psicólogos y trabajadores sociales a las oficinas. El director general pidió a los letrados de Favide que colaborasen con los nuevos y que desde la conselleria se elaboraría un protocolo de coexistencia para concretar el modo en que trabajarían juntos durante un periodo indeterminado a medio plazo («unos meses o dos años, quién sabe», señaló, según testigos del encuentro), un dechado de intenciones que esta semana pasaron a mejor vida.

Diversos pelajes y criterios

Cinco semanas más tarde, el pasado miércoles, García Añón fue el encargado de dirigirse primeramente a los trabajadores de Favide para excusar que aquel plan de junio no sea válido en julio. Puchades fue el encargado de anunciar el ERE. A preguntas sobre si los despidos iban a ser en agosto, mes durante el cual se desarrollan las vacaciones de muchos miembros de la plantilla, el secretario autonómico de Compromís recordó que agosto es hábil. Quizá para quitar hierro a la situación, Puchades se empleó con peculiar llaneza para señalar el diferente origen de los trabajadores de Favide (hay gente proveniente de la absorción de la Fundación Tolerancia Cero, otros contratados a media jornada, interinos que en su día se sumaron al proyecto de Favide...), ante lo cual, se mostró comprensivo e ironizó con que «ya sabemos que cada uno sois de un pelaje», distinción entre la naturaleza (se supone que política) y calidad del pelo o de la lana de cada trabajador que quizá se emplee como criterio para confeccionar la lista de despidos. En cualquier caso, sobre el pauta utilizada, nadie apuesta demasiado en la Conselleria de Justicia, pues los criterios son especialmente cambiantes en todo lo relacionado con Favide.

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