El exsíndic de Comptes rebaja la importancia de las anomalías en Ciegsa

Rafael Vicente Queralt, ayer en Les Corts,
Rafael Vicente Queralt, ayer en Les Corts, / LP

Vicente Queralt afirma en Les Corts que en los controles no se halló «ninguna irregularidad» en la empresa pública

S. P.

valencia. El exsíndic de Comptes, Rafael Vicente Queralt, no contribuyó ayer a hacer más grande la bola de Ciegsa. Rebajó ayer el volumen de los sobrecostes y relativizó las anomalías en las cuentas. Vicente Queralt afirmó que en los informes de fiscalización que realizó a la empresa pública no encontró «ninguna irregularidad grave ni responsabilidad contable» y que los costes adicionales en las obras de colegios detectados están «todos recogidos», aunque algunos de ellos «insuficientemente justificados».

El exsíndic también se resistió a reforzar cifras míticas. Señaló que en algún informe «se hablaba de que la deuda ascendía a 900 millones», pero que no recuerda que hubiera «los 1.000 millones redondos» en sobrecostes que durante meses se ha utilizado como la divisa que marca la gestión en Ciegsa.

Queralt, en la comisión de investigación en Les Corts sobre la construcción de centros educativos a través de Ciegsa, explicó que no le gusta la palabra sobrecoste y que si estos modificados «no se hubieran contabilizado, lo habrían dicho» desde la Sindicatura de Comptes «porque sí que sería grave», mientras que, ciertamente, «algunos de ellos se contabilizaron mal, y se dijo». «Pueden estar tranquilos», aconsejó a los parlamentarios.

El exsíndic insistió en que los modificados de presupuesto como los que se registraban en Ciegsa no le gustan, pero que «están contabilizados y adecuadamente soportados contablemente», aunque «quizá su justificación en los expedientes eran insuficiente», algo que también hizo extensivo al modo de realizar las adjudicaciones.

Detallados análisis de Ciegsa

Queralt comentó que desconoce si estos sobrecostes perseguían algún fin político, en respuesta a las acusaciones de desvío de dinero por corrupción que le han presentado desde PSPV. Según el exresponsable de la Sindicatura, el órgano de control de las cuentas tenía como misión realizar un control financiero posterior de la gestión de la Generalitat, que se hizo de forma «exhaustiva» a lo largo de más de 500 folios de informes sobre Ciegsa. Además, el exsíndic justificó que para comprobar el grado de seguimiento de sus recomendaciones tendría que haberse realizado una auditoría específica para la que carecía de medios personales ni materiales y añadió que competía a Les Corts, a la que la Sindicatura presentaba sus informes, ordenar si había que realizar alguna actuación más allá de las auditorías.

Queralt aclaró que, si bien no encontró ninguna responsabilidad contable en los libros de cuentas de Ciegsa, en el momento en que la Sindicatura de Comptes encontraba algo «dudoso» lo ponía en conocimiento del Tribunal de Cuentas y de la Fiscalía, a quienes hacían notar «los puntos débiles» de los archivos financieros analizados.

El exsíndic recordó que hace un año que está jubilado y apuntó que el convenio entre Ciegsa y la Conselleria de Educación fue «criticado con contundencia» por «subcontratación no procedente» en los informe de 2001, 2002 y 2003 del organismo que dirigió. La Sindicatura de Comptes incluyó entonces «4 ó 5 salvedades»; si bien recordó que pese «a los defectos de tramitación devino firme» y «rigió toda la vida de la empresa». Además, constató que en la contratación de personal de esta empresa pública se detectó «un montón de irregularidades», sobre todo en la cuantía de los salarios, y que estas salvedades se recogieron en los informes hasta que fueron subsanadas. Los desequilibrios en la arbitraria asignación de sueldos del sector público de apoyo a la Generalitat se arrastran hasta ahora, cuando desde la Conselleria de Hacienda se pretende lograr unos sueldos más homogéneos.

Discrepancias con el Consell

Queralt aludió en la comisión de Les Corts a las «discrepancias considerables» que mantuvo con el anterior Consell al entender la Sindicatura que el endeudamiento de Ciegsa debía ser contabilizado como deuda de la Conselleria de Educación y que «al final» el Gobierno la asumió como «propia». El exsíndic aclaró que en sus informes ya manifestó que Ciega se encontraba en situación de disolución por el volumen de deuda (desde 2012, recordó la diputada socialista Ana Barceló) y que desconoce por qué los políticos «no hicieron caso».

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