España no es país para pistoleros

Pistolas y revólveres en una subasta de la Guardia Civil. / JAIME GARCIA
Pistolas y revólveres en una subasta de la Guardia Civil. / JAIME GARCIA

En los últimos 17 años los crímenes con armas cortas han caído casi a la mitadLa supervisión y control exhaustivo de pistolas y revólveres ha reducido de 7.431 a 4.044 estas infracciones penales desde el año 2000

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

«Quizás seamos el país del mundo en el que mejor y más se controlan las armas. Puede sonar pretencioso, pero es así. Y particularmente, la supervisión del uso de armas cortas es ejemplar». La frase es de uno de los expertos del departamento de Intervención de Armas de la Guardia Civil. El agente tiene la mesa inundada de las tablas y estadísticas que dibujan una radiografía más que optimista en un contexto mundial de amenaza yihadista y en el que el control de estas armas de fuego es básico.

El Ministerio del Interior ha recopilado este mes todos los crímenes cometidos con pistolas y revólveres desde 2000 hasta 2016 para responder a una exhaustiva batería de preguntas parlamentarias de la senadora Maribel Mora, portavoz adjunta de Podemos en la Cámara alta. El agente de Intervención resumen en seis palabras la riada de estadísticas: «España no es país para pistoleros». Las cifras avalan su frase. En 17 años, las «infracciones penales» con el «empleo» de armas cortas han caído de 7.431 en 2000 a 4.044 el pasado año, una reducción del 46%, si bien es cierto que en 2016 hubo un ligero repunte respecto a los dos ejercicios anteriores. El récord absoluto fue en 2015 cuando solo se registraron 3.860 delitos con pistolas de por medio.

El estudio del Ministerio del Interior analiza hasta 103 tipos penales diferentes. En la inmensa mayoría de estos ilícitos cometidos con revólveres y pistolas la caída es generalizada. El delito en el que tradicionalmente más armas cortas se han usado en España es el de robo con violencia e intimidación. Básicamente, la cuarta parte de los atestados que se abren por armas cortas tienen que ver con esta tipología de crimen. A principios del siglo XXI, las fuerzas de seguridad contabilizaron 3.818 robos violentos. El pasado año la cifra cayó a la cuarta parte, 963.

Las amenazas son el segundo tipo delictivo con pistolas más común en España. La disminución también ha sido importante. De 508 hace 17 años a 320 en 2016. Eso sí, estos ilícitos vienen creciendo desde 2011, cuando tocaron suelo.

Tenencia

Uno de los delitos clave que los investigadores analizan con lupa para ver las tendencias del tráfico de armas en España es el de tenencia de armas cortas en sus dos tipificaciones, una de ella ya derogada. También en ese campo, que es el tercer delito más numeroso que involucra a las pistolas, las estadísticas son esperanzadoras. Los crímenes cometidos por estos delincuentes han descendido casi un 21% en los últimos tres quinquenios. En 2016 se contabilizaron apenas 277. En su máximo apogeo, en 2002, se registraron 348 ilícitos de tráfico de armas cortas.

En los homicidios dolosos, uno de los crímenes más preocupantes relacionados con pistolas, también hay descensos, pero con matices. En 2000 se produjeron 114 y en 2016 fueron 109. Sin embargo, en 2015 la cifra se redujo a tan solo 68 crímenes, un dato que se consideraría en cualquier país occidental como «excepcional», según los analistas de Interior. Sin embargo, los asesinatos con armas cortas sí que han afianzado su descenso. Y mucho. En 17 años se ha pasado de una media cercana a 30 a tan solo once y en algunos casos, como fue 2012, se llegó a cinco únicos asesinatos con armas cortas. Los descensos son igualmente notables desde principio de siglo en el uso de pistolas en los delitos de lesiones (de 148 a 71), secuestros (de 79 a 34) o daños (60 a 20). La desaparición de ETA también ha coadyuvado al descenso del uso de armas cortas. El último delito de terrorismo con pistolas se registró hace siete años.

El gran punto negro del control de las pistolas en España es, sin duda, el uso de estos instrumentos en los delitos de malos tratos en el ámbito familiar. Las fuerzas de seguridad se han mostrado impotentes a la hora de frenar la utilización de estas armas en la violencia machista. En 2000 solo se contabilizaron 25 casos y el año pasado la cifra fue de 40. Durante estos años, el uso de pistolas en los feminicidios ha ido fluctuando (en 2007 tocó techo con 73) pero nunca ha bajado de los niveles de comienzo de siglo a pesar de los esfuerzos de las fuerzas de seguridad por poner coto a estos delitos.

Más

Fotos

Vídeos