El PP y los empresarios escenifican la paz tras meses de desencuentro

Bonig y Navarro, ayer tras la reunión mantenida en la sede de la CEV. / irene marsilla
Bonig y Navarro, ayer tras la reunión mantenida en la sede de la CEV. / irene marsilla

Bonig insiste en cambiar el reparto de fondos a sindicatos y patronal y la CEV dice que sólo un 22% de su presupuesto lo cubre el gasto público

F. RICÓS

valencia. «Hay feeling, buena sintonía». «Ha sido muy interesante». «Hay muy buen clima». Estas fueron las expresiones que utilizaron el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana, Salvador Navarro, y la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, para calificar la reunión que celebraron ayer en la sede de la patronal. Un encuentro que sirvió para que ambos dirigentes escenificaran la firma de una paz después de mantener un desencuentro durante meses.

El paso inicial lo dio Navarro. El presidente de la CEV eligió a Isabel Bonig como la primera en protagonizar una serie de charlas que piensa mantener con los líderes de los diferentes partidos del arco parlamentario autonómico.

Navarro se refirió al PP como «el partido más votado» por los valencianos y Bonig le agradeció el guiño mostrándole su respaldo para convertir la CEV en la patronal autonómica y para que se alcance un pacto de política industrial con el Consell.

El presidente de la CEV sostiene que «las instituciones están por encima de las personas»

Hablaron de la ley de tasa medioambiental -ambos están de acuerdo-, del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases (SDDR) y como no, de las infraestructuras que necesita la Comunitat Valenciana y de la infrafinanciación, el punto de fricción que desde el pasado mes de octubre hizo saltar chispas entre Bonig y Navarro. Y sobre la financiación, Navarro también quiso templar la situación tensa vivida entre ambos dirigentes: «No podemos entrar en el juego político», aseguró. Palabras que en el PP fueron interpretadas como un signo de rebajar la tensión. Eso no quiere decir que la patronal renuncie a que se mejore la situación financiera de la Generalitat. «Somos valencianos y queremos sentirnos igual de españoles que el resto. Y para eso necesitamos mayor atención», indicó.

La participación de la CEV, junto a organizaciones sindicales y la mayoría de partidos presentes en Les Corts -Cs se debatió entre ir o ausentarse, y al final acudió- en la manifestación a favor de una financiación justa el pasado mes de octubre propició que se tensasen las relaciones del PP con esta patronal y otras organizaciones empresariales tras las conversaciones previas que mantuvieron las partes.

La reacción de los populares fue en dos direcciones que aumentaron aún más el enfrentamiento. En noviembre, días después de aquella manifestación, Bonig calificó de «privilegios franquistas» la asignación de un millón de euros que la Generalitat da a UGT, CC OO y a la CEV y apostó -y así lo mantiene- por modificar la Ley de Participación Institucional.

Bonig ya señaló entonces que se necesitaba un plan estratégico de subvenciones «para determinar los objetivos sin mantener privilegios». Y Salvador Navarro calificó entonces esas manifestaciones de «pataletas». Vicente Boluda, presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios, terció en la disputa y apoyó a Navarro al afirmar que el PPCV carecía de un liderazgo atractivo y dudó de si Bonig distinguía la CEV de una marca de perfumes.

La líder popular, de pie junto a Navarro, insistió ayer en la necesidad de modificar esa ley para que otro sindicato, CSIF, pase a percibir las ayudas públicas, aunque lo ideal, dijo, es que haya autofinanciación.

El presidente de la CEV no se mostró en contra. Por el contrario, sacó pecho al afirmar que las aportaciones públicas suponen «sólo el 22 %» del presupuesto de la patronal, lo que les da «independencia».

El segundo punto de ataque de Bonig fue la aportación del Consell a Air Nostrum en los presupuestos para 2018. «No puede ser que haya determinadas entidades que tengan líneas nominativas directas» en los presupuestos de la Generalitat, «como tres millones para aviones». La iniciativa para eliminar esa dotación, que finalmente presentó Podemos, decayó.

Pero todo cambia después de hablar más de una hora y acercar posturas. No obstante, Navarro señaló que «es lógico que haya diferencias, pero eso es una norma habitual por nuestra independencia», además de asegurar que «las instituciones están por encima de las personas». «Esto ha servido para que se visualice que el PP no es el partido de los empresarios», apuntan desde las filas populares.

Más

Fotos

Vídeos