Eduardo Zaplana, primer presidente a prisión

El expresidente de la Generalitat y exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana./TXEMA RODRÍGUEZ
El expresidente de la Generalitat y exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana. / TXEMA RODRÍGUEZ

Nunca alguien que hubiera sido la máxima responsabilidad institucional de la Comunitat había entrado en la cárcel | Olivas pasó dos noches en el calabozo, pero nunca llegó a entrar en la cárcel

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

Eduardo Zaplana, a la cárcel. La decisión judicial que ha llevado a la prisión de Picassent al expresidente de la Generalitat supone escalar un peldaño más en la gravedad del caso. Zaplana se convierte en el primer presidente del Gobierno valenciano que ingresa en una institución penitenciaria. El mismo día que otra exconsellera, Milagrosa Martínez, entró en la cárcel -en este caso de Elda- y que el PP fue condenado por Gürtel, la decisión de la juez que investiga la operación Erial retrata la gravedad de los hechos investigados al político valenciano, a la vez que redimensiona el impacto que supone este nuevo caso.

De los cuatro presidentes de la Generalitat que ha tenido el PP valenciano, junto a Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra, el que fuera alcalde de Benidorm es el único que ha ingresado en prisión. Olivas, que también fue detenido en 2015 lo fuera Olivas por las operaciones de Bancaja en el Caribe mexicano y condenado a una pena de año y medio por falsedad y delito contra la Hacienda Pública. El también expresidente de Bancaja pasó dos noches en el calabozo, pero nunca se llegó a dictar una orden de prisión contra él. Contra Zaplana sí.

Francisco Camps fue juzgado por la 'causa de los trajes' de Gürtel -asunto por el que presentó su dimisión en 2011- aunque fue absuelto. Actualmente acumula tres investigaciones (antes imputaciones) en sendos casos que investigan diferentes aspectos de su etapa al frente de la Generalitat: dos sobre supuestas irregularidades en la organización de los grandes premios de Fórmula Uno en Valencia, en el llamado caso Valmor, y otra en la causa relativa a las presuntas irregularidades detectadas en contratos de la fundación que organizó la visita de Benedicto XVI a Valencia en 2006.

Compartirá centro penitenciario con Rafael Blasco

Eduardo Zaplana ha ingresado en el centro penitenciario de Picassent, el mismo en el que cumple condena Rafael Blasco. El exconseller ingresó en la cárcel el 15 de junio de 2015 para cumplir su condena de seis años y medio de prisión por desviar fondos destinados a la ayuda al desarrollo. Blasco fue condenado en la primera pieza separada del llamado caso Cooperación como autor de los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación y falsedad documental. El estado de salud de Zaplana -con el que Blasco colaboró estrechamente en su etapa en el Palau- podría llevarle a quedar ingresado en la enfermería del mencionado centro penitenciario.

El ingreso en prisión de Zaplana constituye un paso más en la gravedad de las causas judiciales que afectan al PP valenciano. Hasta la fecha se habían sucedido causas judiciales, investigaciones más o menos graves y sí, también ingresos en prisión de altos cargos -Carlos Fabra, Pedro Hernández Mateo o Rafael Blasco (que aún sigue en Picassent)-. Dirigentes importantes del PPCV han pasado por los calabozos, como Alfonso Rus o Serafín Castellano, pero nunca alguien que hubiera ocupado la máxima responsabilidad institucional en la Comunitat Valenciana. El ingreso en prisión de Zaplana constituye objetivamente la decisión judicial más grave en tanto que afecta a quien ha ejercido la condición de primera autoridad de la Comunitat -y del PPCV-. «La entrada en prisión de Blasco ya fue impactante. Pero esto aún lo es más», admite un cargo del PSPV.

La decisión de la juez -conocida a media tarde- ha convulsionado a la clase política valenciana. Desde su partido se remarca que la decisión constata que la justicia es igual para todos. «El sistema funciona», remacha otro dirigente.

En todo caso, el ingreso en prisión probablemente supera lo que los portavoces del resto de partidos políticos intuían que podía suceder. «¿Cómo tienen que ser de grave los hechos que se le imputan para dictar prisión pese a su estado de salud?», se pregunta un diputado.

Desde las filas socialistas se reflexiona no sólo con la gravedad que supone el ingreso en prisión, sino con lo que puede quedar por salir. «La realidad está superando la ficción», se señala. Que la detención de Zaplana no haya causado gran sorpresa -por las sospechas que siempre existieron aunque nunca se demostraron- no evita que su ingreso en prisión lo supere todo. «Lo que ahora puede caer es todo su régimen», se remacha en alusión a que el delito de blanqueo sólo sea la punta del iceberg de todo un periodo bajo sospecha.

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