La Diputación contrata por separado a una firma y a su dueño para el mismo servicio

El director del MuVIM, Rafa Company, y el responsable de Cultura de la Diputación de Valencia, Xavier Rius.  / manuel molines
El director del MuVIM, Rafa Company, y el responsable de Cultura de la Diputación de Valencia, Xavier Rius. / manuel molines

Las visitas guiadas al MuVIM son adjudicadas a dedo a una empresa y a su administrador de manera continuada desde diciembre de 2015

BURGUERA

valencia. Al principal museo de la Diputación de Valencia, el MuVIM, le encantan sus mimos, los actores que prestan el servicio de visitas guiadas de la exposición permanente 'La Aventura del Pensamiento'. El museo está tan contento con ellos que contrata a estos guías por activa y por pasiva. La institución provincial adjudica a dedo ese mismo servicio. A través de una empresa en unas ocasiones, o a través de un autónomo otras veces. El autónomo es, en realidad, el administrador de la empresa inicialmente beneficiada por la contratación. Todo queda en casa.

La práctica está avalada por la dirección del MuVIM, que encabeza Rafa Company desde septiembre de 2015, según los expedientes de contratación que obran en poder de LAS PROVINCIAS. Los pagos, tanto a la empresa como posteriormente a su administrador, los autoriza el diputado responsable de Cultura en la corporación provincial, Xavier Rius, portavoz de Compromís en la Diputación de Valencia.

Esta predilección por asignar a dedo el dinero público a los mismos, pero a través de distintas fórmulas, se repite desde finales de 2015 al menos en un par de ocasiones. La fórmula consiste, primero, en recibir el servicio a través de una firma, 'Somnis, una fábrica de sueños', cuya sede está en Paterna. Cuando acaba la vigencia del acuerdo se realiza otra adjudicación a un empresario, Francisco R. P., que casualmente, o no, también es de Paterna. Y es que, casualmente, o no, Francisco R. P. es el administrador de Somnis. Todo a través del formato del contrato menor. Sin necesidad de concursos.

El museo encarga a una empresa un servicio que al expirar el contrato se adjudica al administrador

Un decreto de presidencia de la corporación provincial fechado el 29 de diciembre de 2015 resolvió aprobar la contratación del «servicio de visitas guiadas de la exposición» por un presupuesto de 16.747 euros, durante 15 días de ese mes de diciembre y el primer trimestre de 2016. «Atendido el informe de la Dirección del MuVIM», según el decreto, se encargó a Somnis la prestación del servicio. En junio de 2016 se aprobó el pago de una factura emitida por Francisco R. P. por el concepto 'Servicio de actores-mimos en exposición permanente mes de abril', así como otra por los días 1 y 2 de mayo, por un valor total de 5.000 euros. Mismo servicio, adjudicado primero a la empresa y luego a su administrador.

El 28 de febrero de 2017 se resuelve otro decreto, también por la «contratación de servicio de visitas guiadas en la exposición», con un presupuesto de 17.775 euros, sin IVA, por un periodo de tres meses. De nuevo la Diputación se decanta por Somnis, «atendiendo el informe de la Dirección del MuVIM» donde, «dada la experiencia de dicha empresa», se considera la entidad más adecuada. Igualmente, el 3 de julio del año pasado, un decreto del diputado Xavier Rius resuelve la contratación «del servicio de visitas guiadas de la exposición» a Francisco R. P. por un periodo de tres meses más, con un presupuesto de 17.775 euros «dada la experiencia del empresario», algo indiscutible porque es el administrador de Somnis.

La Conselleria de Transparencia anunció hace unos meses que ponía en marcha un sistema de alertas que informa a sus funcionarios (y a sus altos cargos) de cuándo una empresa está realizando servicios para la Administración Pública de manera reiterada a través de la modalidad del contrato menor, aquel cuya cuantía no alcanza los 18.000 euros (sin incluir IVA), y que se adjudica a dedo, sin concurso ni nada parecido. Esa alerta no salta en la Generalitat porque el contrato menor implique un delito, pero sí genera una sospecha y la conveniencia de realizar un seguimiento del asunto. De hecho, en el último informe de la Sindicatura de Comptes sobre las cuentas de la Generalitat de 2016 se recomienda mostrar prevención contra el abuso de contratos menores por no estar «debidamente motivadas o justificadas las declaraciones de urgencia o emergencia» que se pretextan para realizar las adjudicaciones a dedo. Si la Diputación de Valencia contase con este tipo de sistema de avisos, la alarma habría reventado ya. Al menos en lo que se refiere al modo en que el MuVIM se provee de servicios externos para el servicio de visitas guiadas a su exposición permanente, que lleva toda la vida dando mucho de sí.

La exposición 'La Aventura del Pensamiento' se abrió en 2001, costó tres millones de euros y desde hace años, al menos desde 2011, se constató que no fue un acierto. Su mantenimiento era carísimo, al margen de lo que cuestan los actores que, como mimos, ejercen de guías de la instalación. Se clausuró en 2014 y se rescató con la llegada del gobierno botánico y de Company a la dirección del MuVIM. En diciembre de 2015, Rius anunció la reapertura y consideró su cierre «innecesario e inesperado». Durante 2016, la exposición sufrió un constante vaivén que continúa en la actualidad. Se ha reabierto tres veces en dos años. A cada reestreno acuden puntualmente a la cita los mimos preferidos por la Diputación de Valencia.

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