La cúpula de Cs reclama el acta a los cuatro diputados «tránsfugas»

David de Miguel (i), Domingo Rojo, Alexis Marí y Alberto García ayer en Les Corts . / damián torres

El partido naranja estalla tras la salida de Alexis Marí y otros tres parlamentarios al grupo de no adscritos

J. MOLANO / EP

valencia. Ciudadanos saltó ayer por los aires. Como adelantó este periódico en su edición anterior, cuatro de los trece diputados autonómicos del partido naranja, el exportavoz en Les Corts Alexis Marí, Domingo Rojo, Alberto García y David de Miguel, anunciaron por la mañana mediante una rueda de prensa en el parlamento valenciano su baja como militantes de la formación y su pase al grupo de no adscritos. Ya son historia en Cs, pero se quedan con su acta de parlamentarios a pesar de que desde la dirección nacional y regional se les reclamó que la dejaran.

«Si uno no está bien donde está, lo lógico es irse a casa tranquilamente, no utilizar un acta lograda gracias a unas siglas y a un proyecto nacional», subrayó ayer el portavoz de Cs en la Comunitat, Fernando Giner, quien no cree que en su partido haya problemas de criterios como señalaron los díscolos, sino «de nombres y apellidos».

Marí y Rojo son reincidentes. Ya se bajaron del barco de UPyD antes de tiempo para enrolarse en Ciudadanos hace casi tres años. Entonces su salida fue menos violenta que la de ayer. Aquella vez les acompañaron varios compañeros de partido. Bastantes más que ahora. Sólo han contado con el apoyo de De Miguel y García. Sin embargo, Marí quiso adelantar que habría más salidas en breve, «una o dos más», quizá para evidenciar que no estaban tan solos dentro de la formación como se escenificó en Les Corts.

Todas las miradas se centraron en Tony Woodward y Toni Subiela, amigos íntimos de los denominados «tránsfugas». ¿Serán los siguientes? Las caras de ambos eran un poema respaldando a la portavoz Mari Carmen Sánchez en su reprobación a los ya ex militantes por su larga lista de reproches hacia la cúpula de la formación.

«No creo que marcharse a no adscritos sea la solución. No podrán conseguir algo distinto a lo que podían lograr en Cs. Yo, de ser ellos, hubiera entregado el acta y me hubiera ido a casa», afirmó Woodward a este diario despejando todas las dudas posibles. «Respeto pero no comparto su decisión. Cuando Alexis mandaba había los mismos problemas. Ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos. Están perdiendo credibilidad», añadió. Subiela, por su parte y según las fuentes consultadas, tampoco estaría planeando su salida.

Los cuatro críticos de Cs ocuparán ahora un puesto en no adscritos que les limitará mucho su vida parlamentaria, aunque harán todo lo que esté en sus manos para que el cambio se note lo menos posible. Lo que es seguro es que continuarán cobrando los cerca de tres mil euros mensuales brutos como diputados autonómicos. Se marchan básicamente por tres motivos: el viraje ideológico del partido desde la socialdemocracia al liberalismo, una renuncia a sus principios fundacionales, la falta de democracia interna y el apoyo de los diputados nacionales de la formación naranja a los Presupuestos Generales del Estado, que, consideran, discriminan a la Comunitat.

Además, hablaron de prácticas gravísimas, de espionaje dentro de Cs y vejaciones en redes sociales: «Grabaciones a afiliados, fotografías al contenido de agendas personales, amenazas... un leninismo en el más amplio sentido de la palabra».

A la petición de dejar el acta que les hicieron ayer Sánchez y Giner, quien recordó que Marí, siendo portavoz, hizo lo propio con el diputado provincial Fernando Sepulcre, se sumó el secretario general de Cs, José Manuel Villegas.

«Consideramos que no es legítimo argumentar y poner ciertas discrepancias por delante para justificar el robo de un escaño y el sueldo de cargo público, que corresponden al partido político», declaró Villegas tras recordar que esos diputados se presentaron a las elecciones autonómicas de 2015 dentro de las listas de Cs. A su juicio, las diferencias de opinión dentro de una formación política «nunca justifican el transfuguismo». Admitió que «legalmente las actas les pertenecen a los parlamentarios» ya que el Tribunal Constitucional así lo respalda y el escaño es del diputado, no del partido. Sin embargo, añadió que «moralmente» se puede censurar la actuación de aquellos militantes de Cs que dejan de serlo pero deciden conservar su cargo público y por eso la Ejecutiva exige su dimisión.

«Tomaremos las medidas adecuadas para que acaben saliendo y para reclamar el acta, la pediremos políticamente. Insistiremos en que creemos que la legalidad es la legalidad, pero la moralidad es la moralidad», agregó, aunque no descartó la vía legal, si bien reconoció que «ese aspecto es más complicado».

Villegas manifestó ser consciente de que la salida de cuatro diputados del grupo parlamentario deja a Ciudadanos mermado únicamente con nueve escaños en Les Corts y aseguró que estará muy atento por si los díscolos deciden apoyar al tripartito en decisiones importantes, como se ha publicado en los medios. Un hecho que interpretaría como «un transfuguismo mayúsculo».

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