Otras crisis en el Consell que perturbaron el pacífico mestizaje

Oltra ha visto cómo su número dos dejaba la conselleria por discrepancias con ella igual que la jefa de la Intervención

REDACCIÓN VALENCIA.

No es esta la primera crisis que sacude al Consell. Cierto que hasta la fecha no se han producido cambios en los consellers, pero los movimientos en el segundo escalón demuestran que también el mestizaje sufre las tensiones del poder. Una de las salidas más polémicas fue la de Dolores Salas como secretaria autonómica de Sanidad por haber colocado a su hija en un organismo. Mónica Cucarella, directora general de Internacionalización, también se vio obligada a dejar sus responsabilidades por no haber declarado que era apoderada de una empresa familiar.

En algún caso, las crisis se han producido en el mismo departamento que dirige Mónica Oltra o en áreas de su influencia. Por ejemplo, el caso de la directora general de la Intervención, Carmen Vila. La especialista decidió abandonar sus responsabilidades políticas apenas un año y medio después de ocuparlas. Fuentes conocedoras de la situación apuntaron en su día que la marcha estaba vinculada con las quejas del Consell por los 'reparos' que desde este órgano se han puesto a algunas de las decisiones administrativas adoptadas por el Gobierno valenciano de Puig y Oltra aparte de la escasez de medios con las que debían lidiar cada jornada.

Otra notable baja fue la de la secretaria autonómica de Servicios Sociales y Autonomía Personal, Sandra Casas. La salida se produjo a petición propia. Dijo que quería volver a su trabajo de abogada. Aparte de esa afirmación, existían otros motivos que impulsaron a la número 2 de la vicepresidenta a dejar el Consell. Uno era la mala relación que mantenía con la propia Oltra, trato que se había deteriorado en los últimos meses. También mostraba cierto hartazgo con la lentitud de la administración y había tenido roces con sus subordinados.

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