Costa vuelve a implicar a Camps y Campos en la financiación ilegal del PP

Ricardo Costa, ayer, a su llegada a la Ciudad de la Justicia. / Tobias Gough
Ricardo Costa, ayer, a su llegada a la Ciudad de la Justicia. / Tobias Gough

El arrepentido insiste en que el vicepresidente Rambla también conocía la trama para el pago de actos electorales con facturación falsa

A. RALLO VALENCIA.

Ricardo Costa acudió ayer al juzgado de Instrucción 17 de Valencia para ratificar en sede judicial la declaración que prestó en la Fiscalía de Valencia. Esta vez, sin embargo, estaban presentes las defensas del resto de investigados, que trataron de subrayar las debilidades de su confesión inicial. Relató de nuevo lo que ya había trasladado a los responsables del ministerio público, aunque añadió algún detalle y repasó su declaración en el reciente juicio en Madrid sobre la financiación del PP. Volvió a implicar a Victor Campos, Francisco Camps y Vicente Rambla en un supuesto entramado de cobro de comisiones -el destino sería la caja B del partido- a cambio de adjudicaciones.

El pasado mes de marzo ya adelantó a los fiscales Anticorrupción de Valencia que el vicepresidente Campos guardaba en su despacho bajo llave sobres con dinero supuestamente procedentes de las mordidas. «Mientras gobernemos no faltará el dinero», le dijo Campos al entonces secretario general del PP. En la misma información, adelantada por LAS PROVINCIAS, detallaba el único cobro de una comisión en la que supuestamente intervino. El exconsejero delegado de FCC, que era el hermano del exministro del Interior con el PP Jaime Mayor Oreja, le entregó 150.000 euros en un fajo de billetes de 500.

La acusación se basa fundamentalmente en la declaración de Costa. Aseguró en el juzgado que lo hace por una decisión personal y no tiene nada que ver con posibles rebajas de penas porque en Madrid, donde acaba de ser condenado a cuatro años de cárcel, no se ha visto beneficiado por su colaboración, según su versión. Pero la fiscalía rebajó la pena de más de siete años a algo más de cuatro.

Rambla, indignado en su comparecencia ante las acusaciones del exsecretario regional

La titular de Instrucción 17 de Valencia planeó ayer una maratoniana jornada de declaraciones. Y lo hizo también por la tarde, algo poco habitual. Por ejemplo, Ricardo Costa estaba citado a las 13.30 horas. Sin embargo, no empezó hasta cerca de las siete de la tarde. Para entonces, las comparecencias de Vicente Rambla y David Serra ya acumulaban horas de retraso. Cerca de las 21.30 horas, Camps ni siquiera había acudido. Rambla comenzó su declaración pasadas las nueve de la noche, indignado por las acusaciones de Ricardo Costa. El colaborador de la fiscalía reveló que el exvicepresidente le dijo que una empresa (Hormigones Martínez) haría facturación falsa.

No concretó al menos en esa comparecencia inicial qué pretendía con ese delito de falsedad. La operativa que mantiene Costa -y que ha sido probada en el juzgado central de lo penal de la Audiencia Nacional- es que empresarios hacían facturas falsas a la trama Gürtel para camuflar el pago de actos electorales-.

Rambla lo negó todo y se resignó a estar en manos de las afirmaciones de Costa, aunque no existan pruebas de ningún tipo. Al cierre de esta edición, todavía no había declarado Francisco Camps, que llegó al edificio judicial sobre las diez de la noche.

La causa se centraba en el amaño de los contratos del circuito, pero ahora se ha ampliado al cobro de comisiones por adjudicaciones de obras. Será difícil -y ese es uno de los retos de Anticorrupción- relacionar estas cuestiones para encajarlas en delitos de malversación.

El testimonio de Ricardo Costa en la fiscalía se ha repartido por varios juzgados de Valencia, aquellos que mantienen abiertas diligencias relacionadas con estos hechos. Su colaboración con los investigadores le ha generado una situación de temor en él y su familia. Esto le llevó a presentar un escrito en el que pide que se le aplique Ley de Protección a Testigos. Esta posibilidad no tiene vías de prosperar. En primer lugar, porque resultaría absurdo. No se puede ocultar ya ni su identidad ni su crucial papel en esta historia. Asunto diferente es que la policía realizara una vigilancia discreta u ocasional del ex alto cargo popular, que ahora ejerce como abogado.

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