Contelles cree que vaciar la Diputación pretende sólo crear «nuevos chiringuitos»

La oposición en la corporación provincial denuncia que PSPV y Compromís utilizan la institución para pagar favores políticos

A. CERVELLERA

Valencia. El vacío de competencias emprendido por el equipo de gobierno cuatripartito liderado por el PSPV y Compromís en la Diputación de Valencia no ha gustado nada a la oposición que encabezan los populares. Mari Carmen Contelles, portavoz del PP en la institución provincial, aseguró ayer que el traspaso de servicios hacia la Generalitat y los municipios sólo se realiza para justificar la creación de «treinta nuevos chiringuitos».

Contelles quiso recalcar, a través de una nota de prensa, que este movimiento por parte del gobierno provincial es una muestra de «que no creen en la institución que gobiernan» y que lo único que persiguen es sustituirla para pagar sus favores políticos y «enchufar a todos sus afines». Desde el grupo popular en la Diputación de Valencia también se aprovechó para arremeter contra la Ley de Mancomunidades y la Ley de Comarcalización, que incidieron en que es un «paso paralelo» al vacío de competencias que, lejos de optimizar recursos, «supondrá una subida de impuestos».

La portavoz popular recordó que para que las Diputaciones puedan desaparecer, uno de los objetivos de los partidos que forman el ejecutivo provincial, es necesario realizar una reforma constitucional. También aseguró que la mejor forma de empezar a desmantelar la corporación es que el PSPV y Compromís comiencen a ser «coherentes» y renuncien a sus sueldos y asesores. Contelles incluso aconsejó por donde comenzar ese recorte, por el área de Vicepresidencia que depende de María Josep Amigò, diputada provincial de Compromís. Para los populares este departamento «carece de competencias de gestión» y criticaron que, pese a ello, cuesta a las arcas públicas más de 150.000 euros anuales.

Tal y como adelantó ayer LAS PROVINCIAS, la Diputación de Valencia ha encargado diferentes informes para transferir competencias de determinados servicios que desde la institución se considera que «no tenía sentido» que estuvieran en manos de la corporación. En este apartado los socialistas han llevado la delantera a los nacionalistas y algunos complejos como el psiquiátrico de Bétera, que ahora depende del área de Bienestar Social, pasarán a estar adscritos a la Generalitat en los próximos meses. Compromís se ha tomado con más calma este traspaso y justifica su retraso en la falta de informes del departamento de Transferencias y en la precaria situación económica que vive la Generalitat.

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