El Consell achaca al PP el 90% de las pérdidas que la Generalitat registró en 2016

Vicent Soler y Mónica Oltra, ayer, en la rueda de prensa tras el pleno del Consell. / EFE
Vicent Soler y Mónica Oltra, ayer, en la rueda de prensa tras el pleno del Consell. / EFE

El Gobierno valenciano da por inviable la Administración autonómica si no hay un nuevo sistema de financiación

BURGUERA

valencia. Es posible, aunque en un principio se suponga improbable, que cuando PSPV y Compromís llegaron al Consell pensasen que se produciría un borrón y cuenta nueva en la contabilidad de la Generalitat. No fue así, tal y como se van dando cuenta los encargados de las arcas públicas valencianas. Sin embargo, socialistas y nacionalistas no salen de su asombro de tener que asumir, con el cargo público, lo malo y lo bueno que hicieron sus antecesores. El Gobierno valenciano nacido del Pacto del Botánico presentó ayer el balance de 2016, la Cuenta General de su primer año íntegro (en 2015 gobernó desde julio), que arroja unos números rojos de 2.600 millones de euros, el resultado económico patrimonial de la actividad de la Generalitat. Se trata de un concepto contable donde se computa el balance público como si fuese el de una empresa privada (aunque la mayor parte de la actividad de la Administración autonómica se desarrolla sin ánimo de lucro), lo que en 2016 supuso que el Consell registró un resultado de 2.636 millones de pérdidas. Malo por ser un balance negativo, pero ni mucho menos el peor de los últimos años. En realidad, es el mejor desde que en 2011 la crisis alcanzase una crudeza inusitada.

En cualquier caso, ni siquiera eso asume como propio el actual Consell, que tampoco debe considerar lógico recibir cargas económicas de sus antecesores. El conseller de Hacienda, Vicent Soler, presentó ayer la Cuenta General 2016, donde destacó que el Ejecutivo actual carga con 2.383 millones «por provisiones y compromisos con incidencia en el gasto que dejó pendiente el anterior Consell»; es decir, el PP. El apunte supone achacar a los populares el 90% del balance negativo anual.

«Las provisiones son gastos contables que se imputan en el ejercicio correspondiente según las instrucciones del Plan General de Contabilidad», señalan desde fuentes del PP, que entienden que Soler pretende «desviar la atención de su propia gestión».

La mochila del PP

Los 2.383 millones de mochila que el Consell actual achaca a los populares se dividen en ayudas por la vivienda no otorgadas (103 millones), la deuda de Feria Valencia (488 millones), de la SGR (305 millones), los convenios con universidades (372 millones), obras ejecutadas entre 2006 y 2008 (128 millones), material sanitario adquirido entre 2002 y 2008 (95) provisiones para la construcción de colegios (48), el ajuste al valor real en la participación en entes del sector público (406 millones) y provisión por la deuda a largo y corto plazo (398 millones). Los populares afirman que «la dotación por deterioro del valor real de las participaciones del sector público es porque las empresas públicas durante el 2016 han tenido unas pérdidas importantes y por eso se tiene que dotar la provisión. Nada nuevo bajo el sol».

Sin embargo, Soler hizo gala ayer de todo su asombro explicando la herencia recibida. Incansable a la hora de recordar que el PP es el culpable de sus desdichas económicas, pues son los populares sus antecesores y es el Gobierno central de Mariano Rajoy el que se resiste a cambiar el modelo de financiación, ese que en su momento se aprobó durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Los indicadores mejoran»

Soler hizo hincapié en que «los indicadores mejoran», si bien «se constata que sin un nuevo sistema de financiación la Hacienda valenciana es inviable» a pesar de los «esfuerzos enormes» que ha realizado este Consell para «afrontar la bomba de relojería» que supone la infrafinanciación y la gestión del anterior gobierno del PP. El Ejecutivo valenciano anda tan justo de liquidez como de autocrítica.

El responsable de Hacienda explicó que el fondo de maniobra (el principal indicador de liquidez) es negativo y se sitúa en 1.283 millones de euros, lo que «refleja las dificultades» existentes en la caja para pagar, pero mejora hasta convertirse en el mejor resultado desde 2011. En el apartado de ingresos tributarios, destaca el incremento de recaudación por IRPF e IVA. En el primer caso sube un 15,9%, hasta 3.299,2 millones, mientras que en el segundo crece un 11,9% hasta 3.725,2 millones.

Soler reclamó la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómico que plantee una distribución «vertical de los recursos» en función de las competencias de las administraciones. Es decir, que el dinero se reparta sin que el Estado se reserve la principal parte del pastel. El conseller también lamenta que no disponga de una calendariación del reparto de la liquidación de ejercicios anteriores porque ha advertido que con la situación actual «no se puede gobernar» ni las comunidades autónomas tienen «autonomía» financiera.

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