Compromís apuesta por el perfil institucional

La vicepresidenta Oltra, ayer, junto a los consellers de Hacienda, Vicent Soler, y Economía, Rafael Climent. / efe
La vicepresidenta Oltra, ayer, junto a los consellers de Hacienda, Vicent Soler, y Economía, Rafael Climent. / efe

El cese de Álvaro, figura política potente pero ya molesta para la coalición, permitirá a los dirigentes nacionalistas pedir al PSPV dimisiones en el Consell sin ofrecer nada a cambio. La agitación inicial en la coalición se torna en alivio y resignación

BURGUERA VALENCIA.

En Compromís están cómodos con la discrepancia y las negociaciones internas en tono áspero hasta el filo de la madrugada. Pero hasta cierto punto. La coalición ya pisa moqueta. Sus altos cargos han cobrado sentido institucional a fuerza de ocupar los despachos de la Generalitat. El tiempo de las camisetas ha quedado muy atrás. Para gestionar es necesario emplear mucha energía, y los dirigentes de la coalición hace tiempo que prefirieron ahorrar fuerzas para centrarse en una Administración que requiere de más dedicación de la prevista. Todos los asuntos relacionados con primarias o con resolver la representación orgánica en el seno de la coalición han quedado aparcados. La prioridad es el Consell. En este nuevo escenario, la figura de Julià Álvaro no encajaba. Su salida del Gobierno valenciano es la victoria del perfil institucional de la coalición, una voladura controlada.

Mónica Oltra, aficionada a la poesía, ya llevaba tiempo molesta por e el modo en que el ya exsecretario autonómico ejercía de verso suelto. No rimaba, y especialmente evitaba concordar con su superior, la consellera de Agricultura y Medio Ambiente. Aunque el perfil político de Elena Cebrián era prácticamente nulo en 2015, la técnica se ha transformado y hace gala de un criterio propio muy acusado, y Compromís ha apostado por ella. El adiós de Álvaro nunca se hubiese producido sin el visto bueno de la cúpula de la coalición.

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La vicepresidenta de la Generalitat tiene bien interiorizada la importancia de las jerarquías, lo cual se ha acentuado para poder maniobrar en el marasmo burocrático y político de la Generalitat. No es la única. El presidente de Les Corts, Enric Morera, también ha captado la importancia de evitar distracciones, el ruido propio de los discutidores. Y Álvaro nunca ha renunciado a dejarse oír, y esa voz discrepante, especialmente en público, propició que ayer muchos altos cargos de Compromís se mostrasen comprensivos con el cese.

«La destitución blinda a Marzà y Climent el resto de la legislatura», advierte un analista nacionalista El talante beligerante de Álvaro no encajaba en la idea de Oltra de centrar las fuerzas en la gestión

A primera hora de la mañana la sensación en la coalición era de que la destitución podría poner en peligro la estabilidad de Compromís. Los cargos electos y los dirigentes guardaron silencio, a la espera de acontecimientos. La formación está instalada en las instituciones, y eso condiciona las reacciones (antes airadas, ahora más templadas) cuando en juego están los cargos públicos y la continuidad de las políticas puestas en marcha durante la actual legislatura. El pragmatismo y el poder van de la mano.

¿Qué repercusión tendrá en Compromís el cese de uno de sus portavoces, del líder de Els Verds, uno de los tres partidos de la coalición, tradicionalmente al lado de Oltra y de su partido, Iniciativa, en las duras negociaciones internas en las que solían enfrentarse al Bloc? La primera reacción ha sido de cierto alivio entre los dirigentes con responsabilidad en la Administración, que son casi todos los que tienen predicamento entre las bases de la formación. Els Verds es un partido con una militancia muy reducida pero con un gran número de corrientes, sectores y subsectores. La inmediata sustitución de Álvaro por Quesada es una jugada de anticipación, tanto frente a las críticas internas como al juego de equilibrios respecto al PSPV, socios en el Consell.

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Un analista de Compromís ofrece una interesante lectura de lo que supone el cese: «Blinda a Marzà y a Climent hasta el final de la legislatura. Si el PSPV da un paso en falso, el mensaje de Compromís está ahí. Ellos ya han sacrificado una pieza importante, con un evidente significado político, igual que cesar a un conseller. Si los socialistas se ven forzados a algo similar, no podrán pedir nada a cambio».

Cuando Julià Álvaro todavía trabajaba en Canal 9, Quesada ya era concejal en Ontinyent, un ecologista histórico («de reconocido prestigio», recalcó ayer Oltra), vinculado con el excursionismo, la reforestación y la gestión de los residuos. El secretario autonómico saliente cultivó un perfil distinto, más vinculado a lo social, lo que podría situarlo más cerca de Podemos, algo que se ha insinuado en alguna ocasión para explicar que Els Verds podrían acabar desvinculándose de los nacionalistas para decantarse por los morados. El perfil de Quesada, que llega sabiendo que será un secretario autonómico en la recta final de la legislatura, apacigua el clima interno de los altos cargos de Compromís en el Consell y no disgusta en Els Verds. No hay que perder de vista tampoco que el, hasta ahora, concejal de Ontinyent es una persona conocida y aceptada por Àgueda Micó, secretaria de Organización del Bloc.

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