ERC allana el camino para investir a un candidato viable y evitar nuevas elecciones

El exconseller Antoni Comín./Efe
El exconseller Antoni Comín. / Efe

Comín delega su voto para permitir que JxCat y su partido puedan elegir al nuevo presidente de la Generalitat sin el apoyo de la CUP

CRISTIAN REINOBarcelona

El exconsejero catalán de Salud Antoni Comín, huido en Bruselas pendiente de que la justicia belga resuelva la euroorden impulsada por el Tribunal Supremo, ha solicitado a la Mesa del Parlamento catalán que le permita delegar su voto, como ya hicieron con Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Jordi Sànchez.

Con el sufragio cedido de Comín y de Puigdemont, JxCat y ERC sumarían 66 votos frente a los 65 de la oposición, por lo que los independentistas ya podrían afrontar un pleno de investidura con garantías de éxito. Eso sí, en segunda ronda, cuando no es necesaria la mayoría absoluta y basta con tener más votos a favor que en contra. La CUP, no obstante, tendría que abstenerse, pero esa posición ya la defendió en la investidura frustrada por el juez Pablo Llarena de Jordi Turull, pero que no podía salir adelante porque JxCat y ERC aún no contaban con los votos de Comín y Puigdemont. La Mesa podría avalar este martes la petición de Comín, que podría estrenar su voto delegado en el pleno parlamentario del miércoles.

Esquerra se guardaba la carta de Comín casi como el último elemento de presión a JxCat. La posibilidad de que pueda delegar su voto no es segura, no obstante, ya que desde el 27 de enero un auto del Constitucional advierte de que «los miembros de la Cámara sobre los que pese una orden judicial de busca y captura e ingreso en prisión no podrán delegar el voto en otros parlamentarios». Ciudadanos y el PP podrían impugnar la decisión de la Mesa, aunque de momento no lo han hecho en el caso de Puigdemont.

Pero si el Constitucional impide su delegación de voto, Esquerra forzará al exconsejero a que renuncie a su acta de diputado. Esquerra tiene prisa y este lunes reiteró que hace falta formar gobierno ya en Cataluña y que es urgente la investidura «efectiva» de un presidente de la Generalitat que pueda nombrar consejeros y que ponga fin a la intervención del 155.

Sobre el papel, el gesto de Esquerra Republicana es para presionar a sus socios de JxCat para que propongan un candidato viable y se dejen de «gesticulaciones», como reclamó hace una semana Oriol Junqueras desde prisión. Y es que el voto delegado de Comín solo es necesario para investir a un candidato libre de cargas judiciales porque para elegir a Puigdemont JxCat y Esquerra pueden contar con los cuatro diputados de la CUP, que insisten en que su única apuesta es la del expresidente de la Generalitat.

Todo abierto

Casi todos los escenarios, en cualquier caso, siguen abiertos en la política catalana cuatro meses después de las elecciones y a un mes de que se agote la legislatura. JxCat insistió este lunes en investir a Puigdemont. Su objetivo es «hacer república» y para ello es condición irrenunciable investir al expresident. Pero necesitan la modificación de la ley de Presidencia para que sea posible hacerlo a distancia. El expresidente catalán «es y siempre será el candidato de JxCat», afirmó Elsa Artadi.

El futuro del expresidente de la Generalitat está por ahora en manos de la justicia alemana. De ahí que su grupo parlamentario no tenga prisas y haya optado por agotar el calendario hasta el 22 de mayo. Si la justicia alemana decidiera no extraditar a Puigdemont en el mes que queda hasta que muera la legislatura, JxCat apostaría por su investidura como única salida posible. Solo en el caso de que no fuera posible su reelección (la reforma de la ley podría no estar lista a tiempo) o la tumbara la justicia, los independentistas pondrían sobre la mesa el candidato viable. Sería el plan D para superar el bloqueo que se vive tras los intentos de elegir a Puigdemont, Sànchez y Turull.

Sin embargo, Esquerra advierte a sus socios de que están jugando con fuego y que si siguen jugando a meter el gol en el último minuto, esperando eternamente el milagro alemán, pueden acabar fallando, tirando el balón fuera y quedarse sin margen de maniobra, lo que abocaría a Cataluña a nuevas elecciones. En este punto, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, se mostró ayer «convencido» de que antes del 22 de mayo los partidos soberanistas encontrarán «la formula que permita equilibrar el mandato del 21 diciembre y una investidura efectiva, para que haya gobierno y se pueda poner fin al 155».

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