Ricardo García Macho: «La clase política ve con desconfianza al Consell de Transparencia»

Ricardo García Macho, presidente del Consell de Transparencia. / D. Torres
Ricardo García Macho, presidente del Consell de Transparencia. / D. Torres

El presidente denuncia la carencia de medios para que el ente pueda realizar su trabajo y critica la falta de apoyo del Consell

Arturo Cervellera
ARTURO CERVELLERAValencia

Ricardo García Macho es el presidente del Consell de Transparencia. Catedrático en Derecho Administrativo de la Universidad Jaume I de Castellón, García Macho está especializado en temas relacionados la transparencia, participación ciudadana y gobernanza del sector público. Ha sido letrado del Tribunal Constitucional y magistrado suplente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat.

-Después de casi tres años de legislatura ¿cómo valoras el trabajo del Consell en su apuesta por la transparencia?

-Realmente el trabajo de la Generalitat y el conseller Manuel Alcaraz tampoco lo puedo valorar. Es algo novedoso la creación de una conselleria de este tipo. No tiene precedentes en el derecho comparado ni existen casos similares en otros países. En la Comunitat podría justificarse por una corrupción muy extendida, que no sólo es propia de esta región sino de toda España.

-¿Y cómo evalúas la puesta en marcha del Consell de Transparencia?

-Ha sido un arranque bastante difícil. La ley que aprobó el PP al final de la legislatura pasada es una norma hecha muy deprisa y, pese a ser algo positivo, tiene problemas técnicos muy importantes. Debido a esta ley, el Consell de Transparencia se ha encontrado en una situación difícil para poder actuar. Se plantearon dificultades desde el primero momento y las reformas de la ley que ha promovido el actual Consell no han sido positivas.

Las claves

Falta de medios.
«Estamos en una situación en la que resolvemos los asuntos ocho o diez meses después»
Independencia del ejecutivo.
«El Consell de Transparencia no tiene que depender de ninguna conselleria»

-¿Por qué no han sido positivas?

-Porque no puede ser que cada partido pueda nombrar un miembro en un órgano que tienen que ser independiente y neutral. Además, los medios han sido muy escasos. En estos momentos después de dos años seguimos con una gran precariedad. Estamos en una situación en la que estamos resolviendo los asuntos ocho o diez meses después. Es una situación compleja y no es fácil trabajar y llevar a cabo nuestra función.

-¿En qué aspecto es necesario reformar la ley?

-En primer lugar yo entiendo que el Consell de Transparencia tiene que ser una administración independiente, con plena capacidad en el sentido funcional y orgánico, es decir no podemos depender de ninguna conselleria del Gobierno valenciano. Deberíamos tener personalidad jurídica y ser un órgano unipersonal. Una estructura que se basase en la figura de un presidente con un equipo fuerte como se da en los países de nuestro entorno. Y por supuesto con dedicación exclusiva. Todo eso no se produce en la actualidad.

-¿Es realista que el Consell de Transparencia pueda realizar su trabajo de forma correcta?

-Lo estamos realizando pero siempre con mucho retardo, no podemos de otra manera. Aún están pendientes los últimos asuntos de 2016. Nos enfrentamos a un Consell de Transparencia con muchas competencias y muy pocos medios. Eso deteriora nuestra labor y nuestra imagen aunque nosotros no seamos los culpables.

-¿Quién es el responsable?

-Evidentemente la Generalitat y la conselleria de Transparencia con el apoyo de Les Corts. Los políticos no ven a un órgano como el nuestro como una forma de ayudar a la democracia pese a que lo somos. Un ente como este, si estuviera bien organizado y con las funciones suficientes, ayudaría a mejorar la calidad democrática de la Comunitat. A la hora de la verdad limitan nuestra tarea.

-¿Se han dado pasos para revertir esta situación?

-Han habido gestos pero son absolutamente insuficientes. El Consell de Transparencia tiene que replantearse y, sobretodo, tiene que haber voluntad política de convertirlo en un órgano potente para que pueda realizar su función de una manera eficaz. Es necesario que tengamos potestad sancionadora, no que podamos instar sino que estemos capacitados para realizar sanciones económicas o de otro tipo.

-¿Está el trabajo del Consejo bien remunerado?

-No se reconoce nuestro trabajo. La clase política ve a estos consejos con cierta desconfianza y las remuneraciones también forman parte de esta desconfianza. Realmente las remuneraciones que tenemos son muy bajas.

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