Cifuentes pende de un hilo

Cifuentes pende de un hilo

La dirigente madrileña comprueba que cada día cuenta con menos apoyos en el Gobierno y en el PP

R. GORRIARÁN / N. VEGAMADRID.

El futuro político de Cristina Cifuentes se va a despejar en las próximas horas y en ello coinciden la dirección nacional del PP y el equipo de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Difieren en el escenario del desenlace. Los populares confían en que la gobernante dé un paso atrás y renuncie, mientras que el entorno de Cifuentes apuesta por que Mariano Rajoy le pida la dimisión.

El caso del máster va a poner el punto final al mandato de la presidenta madrileña. Lo dice el PP, lo dice Ciudadanos y ya lo acepta la interesada. Nadie se atreve a decir el cuándo, pero todos aguardan el regreso del presidente del Gobierno de su viaje a Argentina. «Hablará con ella y recabará todos los datos antes de tomar una decisión», apuntan en la dirección del PP. Otros dirigentes de ese partido, en cambio, creen que Rajoy recurrirá a su táctica de hacerle llegar mensajes por diferentes conductos sin implicarse en persona para que tire la toalla.

Fuentes cercanas a Cifuentes aseguraron ayer que la presidenta está en contacto «diario» con Rajoy, y que su respaldo se mantiene. Una afirmación que contrasta con la frialdad mostrada ayer mismo por varios ministros. Preguntados en el Congreso los ministros de Fomento y de Agricultura si mantenían su confianza en la versión de Cifuentes sobre su máster, Íñigo de la Serna repitió la frase de Rajoy: «Que se resuelva cuanto antes». Lo mismo que Isabel García Tejerina: «En esta vida hay que resolver las cosas con celeridad». De la confianza, ni asomo.

Ante la misma pregunta, el número tres del PP, Fernando Martínez-Maillo, también se salió por la tangente. «Vamos a esperar las conclusiones de la Universidad (Rey Juan Carlos), cuyos datos ayudarán a sacar una conclusión». Reconoció además que las investigaciones periodísticas sobre el máster fraudulento de Cifuentes han demostrado que «muchos datos son ciertos». El calor de la convención sevillana del PP del fin de semana ha desaparecido.

La presidenta se mantuvo en silencio, pero sus colaboradores y dirigente del partido en Madrid siguieron enrocados en que la dimisión no entra en sus planes. Aunque, afirman en su círculo, si se lo pide Rajoy «se va en el minuto uno». Lo que no va a hacer, apostillaron estas fuentes, es irse porque lo exija Albert Rivera y darle otra satisfacción a Ciudadanos después de la de Murcia y la de la senadora Pilar Barreiro. En el equipo de la presidenta hay quien apuesta por encastillarse en la Casa de Correos de la Puerta del Sol y forzar al partido naranja a retratarse junto a Podemos en la moción de censura que promueve el PSOE.

La foto de la moción

Una fotografía que en Ciudadanos dicen no temer. Al menos su portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, no vio ayer ningún problema en «votar junto a Podemos», y retó al PP: «Que nos pongan a prueba y se enterarán, que nos pongan a prueba si quieren perder el Gobierno de la comunidad». No es, sin embargo, la opción preferida en el partido naranja; su escenario ideal es que la presidenta se vaya y sea sustituida por uno de sus consejeros para que el PP conserve el Gobierno autonómico hasta las elecciones del año próximo. En absoluto les complace que los socialistas se instalen en la Puerta del Sol. En eso están de acuerdo con los populares, para los que la prioridad es retener la Comunidad de Madrid.

Ciudadanos cruza por tanto los dedos para que Cifuentes dimita, sea 'motu proprio' o por orden de Rajoy. Pero si no fuera así, los liberales dicen que secundarán la moción de censura de los socialistas que convertiría en presidente de la comunidad a Ángel Gabilondo. «No hay marcha atrás posible», puntualizó el secretario general, José Manuel Villegas. El propio Rivera añadió carbón a la caldera del desenlace rápido de la crisis y aseguró que tiene constancia de que el PP «baraja nombres para sustituir a Cifuentes».

Lo que no entienden en Ciudadanos es el empeño en alargar la situación de incertidumbre, incomprensión que comparten algunos en el PP. «Ya lo intentamos en Murcia y mira cómo acabó», apuntó un dirigente popular en referencia a la resistencia del expresidente Pedro Antonio Sánchez, soportado por Rajoy y la dirección nacional, y que tras un pulso de meses con los liberales, tuvo que irse al ser imputado en dos casos de corrupción. Dimisión que se produjo hace un año, pero por la que Ciudadanos aún saca pecho.

PSOE y Podemos, espectadores del pulso entre el PP y Ciudadanos, creen sin embargo que la firmeza de los de Rivera es aparente, y que si Cifuentes resiste en el cargo no se sumarán a la moción de censura. El socialista Pedro Sánchez rogó a los liberales que ya que no la van a secundar, cedan, al menos, «un escaño» que permitiría destituir a la presidenta. «Espero poco» porque Ciudadanos va a hacer «lo de siempre, mantener a los corruptos», vaticinó Pablo Iglesias.

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