El cese del director de Vaersa revela la ruptura total del PSPV y Compromís en Agricultura

La consellera Cebrián y el secretario autonómico. / jesús signes
La consellera Cebrián y el secretario autonómico. / jesús signes

Álvaro, el número dos de Cebrián, dice que la destitución «es un error» y que la conselleria no ha apoyado al directivo de la empresa pública

A. RALLO

valencia. Vaersa es otra de las empresas públicas que carga con el estigma de la corrupción. No llega al nivel de Imelsa -rebautizada como Divalterra para enterrar su oscuro pasado- pero la detención de dos exdirectores generales y otra investigación por gastos con las tarjetas de crédito la han situado, en ocasiones, en la diana mediática.

La destitución de su director general Vicent García, aprobada ayer en el consejo de administración, no contribuye a mejorar la imagen de la sociedad. La marcha -obligada- de García supone además un nuevo episodio de las turbulencias que genera el mestizaje entre Compromís y PSPV en la Administración autonómica.

La decisión del cese no fue unánime. La propuesta, planteada en una reunión donde se escucharon «distintas opiniones», contó con el rechazo de tres consejeros. Se trata del director general de Medio Ambiente, Antoni Marzo; el director General de Cambio Climático, Joan Piquer y, el más significativo, el secretario autonómico, Julià Álvaro. Una cuarta integrante, Délia Álvarez, responsable de prevención de incendios, se abstuvo. Todos son cargos a propuesta de Compromís.

La consellera Elena Cebrián justificó la decisión tras concluir el consejo. Recordó que durante estos dos años ha recibido «una sucesión de quejas individuales y colectivas» sobre García que, no obstante, optó por no concretar. Precisó que el verdadero motivo del cese fue que García le culpara de la situación de la empresa durante una reunión con los sindicatos en la que se planteó una huelga. «Un director de una empresa pública no puede desacreditar a la consellera», subrayó. Definió su actuación como una «falta de lealtad» que se suma a los problemas de comunicación que, al parecer, han sido una constante en estos dos años.

De momento, será el subdirector el que tome las riendas de la empresa pública. Todavía no hay acuerdo para nombrar a un sustituto. Tampoco en esta cuestión existe un nombre de consenso. «Esto tiene que estar en el equilibrio entre fuerzas del Pacto del Botánico», adelantó Cebrián.

El número 2 de la Conselleria, Julià Álvaro, mantiene una opinión opuesta a la de su responsable. Lo más significativo es que, además, no duda en hacerla pública. «Para mí se trata de una equivocación», declaró respecto al cese del director general. «Seguro que ha cometido errores, pero nosotros también. No le hemos apoyado lo suficiente», reflexionó Álvaro. Unas palabras que evidencian el enorme distanciamiento con la consellera. En la misma línea, añadió que él no tenía constancia de esa supuesta falta de lealtad que achacaba la responsable y que su comunicación con Vaersa era «buena».

Cebrián, sin embargo, negó que en Agricultura se esté viviendo de manera más intensa el enfrentamiento entre ambos partidos. Una situación que, por otra parte, no es excepcional de este departamento. A continuación, echó la culpa de las discrepancias al Partido Popular. «La tensión es propia del ejercicio del Gobierno por afrontar estas situaciones difíciles y complicadas y restaurar el gran desastre que nos dejó el PP». La consellera también rechazó que el cese esté relacionado de alguna forma con la búsqueda de un topo en la conselleria, un alto cargo que supuestamente filtró información sensible de Cebrián a medios de comunicación.

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