La célula de Ripoll se financió con la venta de joyas en Vinaròs

Uno de los detenidos por los ataques, custodiado por los agentes. / pau barrena
Uno de los detenidos por los ataques, custodiado por los agentes. / pau barrena

El municipio de Castellón se encuentra a poco más de 10 kilómetros de distancia del cuartel general de los terroristas en Alcanar

A. G. VALENCIA.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen trabajando en la reconstrucción de las semanas y meses previos a los atentados terroristas. Los especialistas se concentran en estas pesquisas para analizar cada movimiento de los integrantes de la célula de Ripoll. Entre las diligencias abiertas, los agentes han detectado una de las vías de financiación de los atacantes: la venta de mercancía robada. Así, fuentes de la lucha antiterrorista consideran que el grupo obtuvo efectivo de la venta de joyas y otras piezas robadas, según informó Interviu. Las transacciones se produjeron en la localidad castellonenses de Vinaròs, según los expertos en la lucha contra el yihadismo. El municipio se encuentra muy próximo -apenas 12 kilómetros- a Alcanar, de la base en la que los jóvenes tenían su cuartel general que utilizaban para la preparación de los artefactos.

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Otros de los vértices de la investigación afecta precisamente a cómo lograron reunir las bombonas de butano. Uno de los detenidos en Marruecos fue, según fuentes gubernamentales, el principal suministrador de los instrumentos. Pero tanto los Grupos de Información de la Policía Nacional como de la Guardia Civil analizan si también pudieron completar el arsenal a través de páginas de Internet.

El pasado del imán de Ripoll también está siendo analizado minuciosamente. Abdelbaki Es Satty no demostró síntomas de radicalización durante su estancia en la prisión de Castellón tras tratar de introducir 120 kilos de marihuana en la Península desde Ceuta. Por su buen comportamiento, entre otros motivos, disfrutó de tres permisos penitenciarios. Los agentes tratan de reconstruir sus pasos por si aprovechó sus salidas para contactar con posibles colaboradores. Pero todo hace indicar que no fue hasta su libertad definitiva (2014) cuando comenzó a cimentar sus planes. La orden de expulsión nunca se ejecutó. Un juez de Castellón la anuló por su arraigo y tiempo de residencia en España.

De igual modo, los agentes de la lucha antiterrorista analizan los tres meses que Es Satty pasó en Vilvoorde, en la periferia de Bruselas (Bélgica) entre enero y marzo de 2016, donde no pudo ejercer como imán en un pequeño pueblo vecino, Diegem, tras no aportar el certificado de penales. Además, se rastrean los viajes realizados por éste a Marruecos, donde residía su familia.

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