Caturla, sobre Rus: «Era un cacique de pueblo llevado a la política»

Caturla, sobre Rus: «Era un cacique de pueblo llevado a la política»

El exsecretario autonómico dejó por escrito 50 folios en los que preparó su versión de los hechos antes de que fuera detenido

A. RALLO

Llegó un día en el que Máximo Caturla tenía la certeza de que lo investigaban. No se requería un alto grado de pericia para llegar a esa conclusión. La denuncia de Esquerra Unida y las conversaciones que durante años grabó el exgerente de Imelsa, Marcos Benavent, invitaban a pensar que su nombre aparecería señalado con mayor o menor intensidad. Fue entonces cuando supuestamente de su propio puño y letra construyó su propio relato, una versión exculpatoria. De igual modo, en ese medio centenar de folios al que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS, revela el ambiente en la convulsa última legislatura de los populares. En un ejercicio de anticipación, incluso preparó su futura declaración ante el juez y el fiscal con perlas de este calibre: «El fiscal es nuestro amigo y vamos a colaborar». Cómico resulta este otro apunte del ensayo de Caturla: «Bajo ningún concepto te creas que le ganas al fiscal...»; «siempre humilde. No te subas arriba», trata de autoconvencerse.

Al margen de preparar al milímetro su declaración judicial -ayer se celebró precisamente una de estas comparecencias-, Caturla, que fue diputado provincial de Hacienda aparte de luego secretario autonómico de Educación, se esforzó por expresar cómo se distanció de Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia. «Desconocía todo lo que ellos hacían», anotó en referencia a su jefe y a Marcos Benavent. De Rus, aseguró que tiene un corazón grande, pero también mucha «vanidad y rencor». Define la situación como la «de un cacique de pueblo transportado a la política».

Sobre su declaración «El fiscal es nuestro amigo y vamos a colaborar. No te subas arriba. Siempre humilde»

En sus escritos de aquel entonces -se desconoce la fecha de este manuscrito- recuerda cómo la relación se rompió a finales de la primera legislatura. Enumeró los motivos. Por un lado, su actuación «personalista». Y, por otro, «las tensiones que había soportado cuando tenían que financiar o poner en presupuestos su planes estrellas como 'Sona la Dipu': presupuestariamente tuve muchas tensiones». Quería hacer las cosas sin planificación -añade- «y al no hacerlo yo, me metía unas broncas de cojones».

Sobre Rus «Tiene un corazón grande, pero también mucha vanidad y rencor. Me metía unas broncas de cojones»

La versión de Caturla, en parte, ha sido respaldada por la hemeroteca. «Tengo una ruptura con él al apostar por Alberto Fabra». Como represalia, «me dijo que dejara el cargo de diputado, pero no acepté». Asegura que el enfado de Rus fue monumental, pero siguió en la institución «por la buena gestión económica».

Separación con Rus «Tengo una ruptura con él porque aposté por Alberto Fabra. Luego ni él ni Castellano me ayudaron»

A partir de este punto, parece que la situación se hace insostenible. La distancia entre ambos se agranda. «Pasé a despachar con el jefe de Gabinete y no con él (Rus) como antes. Ya no fui a más comidas del grupo, me dejaban fuera y cuando me acercaba dejaban de hablar». El exgerente de Imelsa, Rus y su jefe de gabinete se reunían durante tres horas, recoge en esta documentación inédita.

En su debilidad, trató de buscar el favor de algunos de sus apoyos en el partido. «Le pedí a Serafín (Castellano) que me sacara de la Diputación, pero no hizo nada ni él ni Fabra». El responsable aseguró que se veía perseguido y que trataban de hundirle profesionalmente.

Ciegsa y Benavent «Cuando ví que podía tener problemas, me alejé. Sé lo que he hecho y lo que no he hecho»

La relación con Benavent, siempre según la tesis de Caturla, tampoco es estrecha. «Era un hombre reservado. Tomábamos dos o tres cafés al mes. Me alejé de él después de una conversación porque no entendí nada de lo que soltó...Y no venía a cuento». No concretó en este punto a qué se refería.

Quizá sus revelaciones más esclarecedoras se producen en el capítulo que dedica a su etapa en Imelsa que difiere, en cuanto a la contundencia, de lo que ayer declaró. «Jamás he hecho nada conducente a buscar fondos ni para mí mismo. No he recaudado nunca dinero para el partido», reflexionó. Algo más sospechoso resulta esto: «Cuando vi que podía tener problemas me alejé inmediatamente. Y Marcos luego no volvió a tocar esos temas...Yo sé lo que he hecho y lo que no. He podido cometer alguna irregularidad, sí, pero nunca he estado metido en ningún mundo de prevaricación o cohecho».

Más

Ignora cualquier ilegalidad que se cometiera en Imelsa y asegura que no se podía creer que eso fuera así. Sin embargo, refleja una conversación que tuvo con Rus en la que le recuerda lo «surrealista» de lo que le había contado el propio Marcos Benavent. Es entonces cuando el expresidente de la Diputación de Valencia le dice que pase de él, que Benavent «solo tenía que haber pedido que facilitara alguna adjudicación a empresas de la comarca para quedar bien a efectos políticos».

Fotos

Vídeos