Camps y la sombra de su pasado

Camps, a su entrada a la Ciudad de la Justicia de Valencia. / i. marsilla
Camps, a su entrada a la Ciudad de la Justicia de Valencia. / i. marsilla

El expresidente declara hoy en el Congreso como testigo en la financiación ilegal del PP

M. BALÍN /M. SÁIZ PARDOMADRID/VALENCIA.

Cuando en enero de 2012 Francisco Camps fue absuelto por un jurado popular de la acusación de cohecho impropio por los 'trajes de Gürtel' pensó que su calvario judicial había acabado, aunque le hubiese costado la dimisión como presidente de la Comunitat Valenciana tras haber ganado las elecciones. Probablemente, no imaginó que sus fantasmas volverían en tromba seis años después, que sería imputado en tres causas más: dos relacionadas con la organización de la Fórmula 1 en Valencia y otra por diferentes contratos para la visita del Papa en el verano de 2006. Y todavía no se ha disipado la amenaza de que pueda ser finalmente investigado por la pieza de la financiación irregular del PP valenciano que ahora se juzga en la Audiencia Nacional y por la que este martes comparece en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados.

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Lo que seguro que no pensó es que tendría que comparecer, con tan solo 24 horas de diferencia, como ocurre esta semana, en el Congreso de los Diputados y en la Audiencia Nacional para hablar de la financiación en B del PP valenciano. Igualmente era inimaginable que su comparecencia ante la comisión de investigación sobre las cuentas del PP, el próximo martes, estaría motivada por la confesión de su otrora inseparable Ricardo Costa, quien le señaló como impulsor de la financiación del partido en Valencia a través de comisiones de empresarios.

Los industriales pagaban actos del PP a cambio de mantener una situación de privilegio en la adjudicación de obras públicas. Los empresarios admitieron los hechos a cambio de una rebaja de pena que no les obligara a ingresar en prisión.

El mal trago parlamentario de este martes tendrá continuación el miércoles cuando Camps pisará por vez primera la Audiencia Nacional para declarar como testigo en el juicio por la caja B del Partido Popular de la Comunitat, que él mismo presidió entre 2002 y 2011. Su presencia, pedida por las defensas de varios acusados, no será un mero trámite. La incriminación que Costa (que se enfrenta a siete años de cárcel) hizo contra él se ha convertido el interrogatorio de Camps en la piedra de toque de esta vista oral.

Lo lógico es que el expresidente niegue la mayor ante el juez José María Vázquez Honrubia y se sacuda las acusaciones de que él y Juan Cotino, expresidente de Les Corts, controlaban la financiación irregular del partido y ordenaron el sistema de pagos por parte de los empresarios arrepentidos. Sin embargo, en su condición de testigo y con obligación de decir verdad, Camps tendrá que acotar muy bien sus respuestas porque la Fiscalía estará expectante ante cualquier renuncio en su intervención.

¿Malversación?

La razón es que, un día después de declarar Costa, Anticorrupción anunció que decidirá si investiga a Camps por presunta malversación de caudales públicos una vez que concluya la prueba testifical y documental propuesta por las partes en el juicio. Solo sería por este delito, porque el expresidente de la Generalitat entre 2003 y 2011 no ha sido acusado en ningún momento en esta pieza del 'caso Gürtel', por lo que los delitos que ahora se juzgan -falsedad documental y delito electoral- estarían prescritos para él. En cambio, sí seguiría vigente la malversación de caudales públicos por la campaña electoral de 2008, en el caso de que los empresarios arrepentidos admitieran que a cambio de hacer pagos en B al PP valenciano recibieron contratos amañados por parte de la Generalitat.

El pasado 23 de febrero, Camps conoció una nueva investigación judicial tras las dos causas abiertas por la gestión de los derechos y la construcción del circuito de Fórmula Uno. En este caso fue por una pieza separada de 'Gürtel', la relacionada con los contratos de la fundación creada para la visita del Papa.

No todo han sido malas noticias. También hace unos días, el instructor del caso Imelsa rechazó investigar a Camps por las supuestas comisiones en la empresa que construye los colegios públicos. No hay indicios de su implicación.

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