Un cabecilla de Emarsa dice que su compañero le inculpó a cambio de salvar a su mujer

José Juan Morenilla, exgerente de la Epsar. / JESúS SIGNES
José Juan Morenilla, exgerente de la Epsar. / JESúS SIGNES

José Juan Morenilla se desvincula del fraude y trata de restar credibilidad al relato de las extracciones desde cajeros automáticos

A. G. R. / EP

valencia. José Juan Morenilla se defendió ayer de las acusaciones que le sitúan como uno de los cabecillas de la trama de saqueo de la depuradora de Pinedo. El exresponsable de la Epsar -el organismo de la Generalitat que controla las 460 depuradoras de la Comunitat- aseguró que el relato acusatorio contra él está trufado de falacias y suposiciones. Nada concreto, según él, que pueda tumbar su presunción de inocencia.

Morenilla, que se enfrenta a diez años de cárcel, negó cualquier responsabilidad en la contratación en Emarsa y culpó de la financiación innecesaria en la planta de Pinedo a la Emshi, el órgano compuesto por decenas de Ayuntamientos que decidía en la depuradora. El que fuera su amigo y compañero de trabajo en la Epsar, Ignacio Bernácer, reconoció los hechos e inculpó a Morenilla para ver reducida su condena de cárcel a tres años y seis meses. «Ha puesto de cabeza de turco a Morenilla a cambio de tapar sus miserias», dijo la defensa. Según el letrado, Bernácer se vio obligado a llegar a un acuerdo porque su exmujer también estaba imputada en otro procedimiento. A cambio de ese pacto, muy ventajoso para su pareja, él construyó un relato en el que se autoinculpa en Emarsa pero también cargó contra Morenilla.

El abogado trató de poner en duda la información de las acusaciones respecto a las extracciones con tarjetas de crédito de las comisiones procedentes de los lodos. Dice que el uso de cajeros próximos al trabajo y al domicilio de Morenilla no está acreditado y aportó nombres de otras personas que residen cerca de esos bancos o cómo el gerente Esteban Cuesta se encontraba de vacaciones -en Dénia o Andorra- cuando supuestamente sacaron dinero de las cuentas de las empresas pantalla. Además, añadió que si existían 56 tarjetas y sólo 14 tienen propietario... «¿Quién usaba las otras?», se preguntó. Finalmente acabó atribuyendo al propio Bernácer el cobro de las cantidades que este le atribuye a Morenilla. Él ha reconocido que cada uno recibió 400.000 euros, «pero Bernácer desde 2005 a 2010 ingresó casi 800.000 euros en sus cuentas».

Morenilla asegura que el supuesto dinero que cobró él, en realidad, se lo llevó el acusado que ha confesado

En cuanto a la afirmación del ministerio público de que Esteban Cuesta entregaba mensualmente dinero a Morenilla y a otros acusados, el abogado manifestó que el exgerente «nunca» ha implicado a su cliente. Este acusado modificó recientemente su testimonio para exculpar a Morenilla a mitad de juicio, con la presentación de un escrito en la Sala, días después de declarar. En este sentido, recordó que Cuesta sí nombró a Bernácer para las entregas de efectivo.

Además, insistió en que las cajas de seguridad que su representado contrató en entidades bancarias guardaban una patente suya «por seguridad» porque «debía estar muy protegida» y por la que dijo que no cobró dinero. «Él vive en un huerto, en mitad de un campo y la guardó ahí». De igual modo, negó que el acusado o su familia se hayan enriquecido en los últimos años y así lo demuestran los informes de la Agencia Tributaria.

De nuevo, como ya hiciera durante su declaración en el plenario, recordó las amenazas por parte del socialista Ramón Marí -ejerce la acusación popular en la causa- hacia su cliente para que hablara de la supuesta financiación ilegal del PP de Valencia antes de que se ampliara la querella contra él.

Estaban Cuesta, en otras ocasiones también habló de esta mecánica, aunque nunca llegó a probarse. La negativa de Morenilla hizo que la acusación finalmente se dirigiera contra él, siempre según el relato de su abogado.

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