Bonig reúne a sus barones y ordena que el partido se centre en las elecciones

Sánchez, Císcar, Ruíz, Contelles, Moliner, Bonig, Ortiz y Moreno, ayer en Valencia. / lp
Sánchez, Císcar, Ruíz, Contelles, Moliner, Bonig, Ortiz y Moreno, ayer en Valencia. / lp

El PP valenciano trata de activar a su organización para contener a Cs y a la espera de que Rajoy mueva ficha el lunes con los carteles electorales

F. M. VALENCIA.

La reunión estaba prevista desde hace semanas. Pero fue precisamente ayer, el día que la mayor parte de medios de comunicación informó de la confesión del cabecilla de Gürtel, Francisco Correa, el elegido por la cúpula del PP valenciano para analizar la estrategia política y activar al partido de cara a 2019. Bonig, la secretaria general, los presidentes de las dos diputaciones gobernadas por el PP, el presidente provincial del partido en Alicante, el de la gestora que dirige Valencia y la secretaria general de Castellón, comieron en el cap i casal para visualizar la cohesión existente entre ellos y la necesidad de poner en marcha la maquinaria electoral con vistas a 2019.

La cita de la cúpula del PP valenciano no se produce en este preciso momento de forma casual. El resultado de las elecciones catalanes y el significativo avance de Ciudadanos en esos comicios -y en las encuestas que se han dado a conocer tras esa convocatoria- preocupan a los populares valencianos. De puertas afuera, el discurso es de tranquilidad y de insistir en que la estructura del partido de Albert Rivera en la Comunitat es todavía débil y no resiste comparación alguna con la de una organización tan asentada como el PP valenciano. «Nosotros no somos el PP catalán», llega a asegurar una fuente popular.

Pero puertas adentro, los populares son conscientes de que el resultado del 21-D es preocupante. En la Comunitat Valenciana, la diferencia en porcentaje de voto entre los dos partidos en las autonómicas de 2015 fue de 14,3 puntos, y se estiró en las generales de 2016 hasta los 20,6. Pero el resultado de Cataluña -tanto el éxito de Inés Arrimadas como, en especial, el fracaso de la lista de Xavier García Albiol- han generado un clima de tensión entre ambos partidos al que la Comunitat no es ajeno -el PPCV reprochó el martes a Cs que vampirizara uno de sus temas 'estrella', el «anticatalanismo»-.

Los populares están a la espera, además, de cómo se pronuncie el próximo lunes Mariano Rajoy en el transcurso de la Junta Directiva Nacional que se celebrará en Madrid. Tras el batacazo del 21-D, con el tema catalán aún por resolver, y con la polémica aún no apagada por la gestión del tráfico en el último temporal, el PP valenciano espera que el presidente de los populares dé, por fin, el pistoletazo de salida al proceso para la designación de carteles electorales para 2019.

Las fuentes del partido que lidera Isabel Bonig consultadas por este diario admiten la necesidad de que Génova dé luz verde a un proceso que se considera imprescindible para activar a la organización. «No podemos dejar que Cs vaya construyendo su estructura y nosotros seguir entretenidos en otras cosas», se explica.

Para los populares de la Comunitat, poner en marcha el proceso de designación de candidatos debería de contribuir a cerrar cuanto antes esa incógnita abierta respecto a quién será el aspirante del PP a la alcaldía de Valencia, una pieza clave para el éxito electoral tanto en la ciudad como en la provincia e incluso en términos autonómicos.

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