El Bloc despliega su estrategia para recortar el poder de Mónica Oltra

La cúpula nacionalista de Compromís blinda su independencia en el Consell y se hace fuerte en la coalición de cara a las primarias

BURGUERA VALENCIA.

Mónica Oltra, vicepresidenta, portavoz y líder de Compromís, principal reclamo mediático del Consell, azote del PP, que la considera su gran rival electoral en el futuro. Así lo ven los amigos y los enemigos. Sus cómplices y sus contricantes políticos tienen claro quién es y, ante ello, despliegan sus estrategias. Compromís presume de ser muy plural, y cuenta, efectivamente, con muchas miradas. La visión sobre Oltra es variada, y unos la miran bien y otros la contemplan con cautela creciente.

Los nacionalistas han comenzado a marcar a Oltra desde varios frentes. Por un lado, el relacionado con la representatividad de la coalición, y por otro, el vinculado con el modo en que Compromís convive con sus socios socialistas del Consell. Paradójicamente, aquellos a los que la vicepresidenta apoyó para sustituir a los dirigentes clásicos del Bloc son los que ahora han dado un paso adelante: Àgueda Micó y Vicent Marzà, que junto a Fran Ferri (síndic de Compromís en Les Corts) acaparan puestos claves de representación y visibilidad tanto en la coalición como en la formación nacionalista.

Micó, dura negociadora, sustituye a Morera, más proclive a ceder ante las exigencias de Oltra

Las fuentes del Bloc consultadas descartan que esté fraguando algún tipo de operación para sacar a Oltra de la carrera electoral por la Generalitat de cara a 2019: «Ella está con la mente puesta en buscar la presidencia». No obstante, esas mismas voces admiten que los nacionalistas no están dispuestos «a dejarse pastorear, algo a lo que ella tiene mucha tendencia».

Los nacionalistas admiten la potencia electoral de la vicepresidenta, pero dudan de la infalibilidad de su visión estratégica en política. Las reticencias del Bloc quedaron confirmadas por los resultados del pacto electoral con Podemos en las generales de 2016.

Marzà esquiva a la vicepresidenta y pacta directamente con Soler el dinero para Educación

Por todo ello, desde hace meses los nacionalistas intentan encauzar a Oltra camino a las próximas elecciones y también con el fin de evitar tutelas en el presente, en la actuación de los consellers de Compromís.

Dos actitudes, la de Micó y la de Marzà, reflejan la intención de los dirigentes más jóvenes de Compromís (que ahora también son los más poderosos) de preservar su territorio frente a Mónica Oltra.

Micó, coordinadora del Bloc. Dura negociadora

«A partir de enero comenzaremos con el asunto de las primarias, y eso en Compromís siempre es un lío gordo. Si luego las elecciones nos van bien, habrá que apretar para el reparto del poder en el Consell. Ni una negociación ni, si llega el caso, la relacionada con un futuro Gobierno puede capitalizarla únicamente Oltra», advierten desde la cúpula de la coalición. Excepto Iniciativa, el resto de partidos y corrientes de la Compromís realizan un balance escéptico del modo en que se fabricó el mestizaje del Gobierno valenciano en 2015. Primero fue el qué (Pacto del Botánico) y luego el quién (reparto de consellerias), y precisamente en esta segunda fase es donde se echó de menos más firmeza por parte del Bloc. Enric Morera, entonces su líder, estaba ya con la cabeza en la presidencia de Les Corts.

A partir de ahora será Micó la que ponga voz a las demandas de los nacionalistas, lo cual tranquiliza a muchos. «Negocia duro, es muy tenaz y a veces incluso le cuesta doblar, no es demasiado flexible», advierte uno de los principales negociadores de Iniciativa. Ese talánte pétreo es muy apreciado por los nacionalistas, tildados de blandos por su propia militancia cuando se establecieron las cuotas de cara a las primarias para las listas electorales de 2015. La proximidad de Micó a los no afiliados (la corriente Gent de Compromís, sin voz en las negociaciones internas porque a Iniciativa no le interesa) es también un factor que potencia su figura de contrapeso a Oltra.

Micó sustituyó oficialmente a Morera como portavoz de la coalición por parte del Bloc a mitad de junio. Ya ejercía antes, pero el nombramiento llegó el mes pasado y, tras él, Micó precisó que nadie cuestiona la «notoriedad» de Oltra, si bien le negó el liderazgo de Compromís.

Respetar los liderazgos aquí y en Madrid

Que los nacionalistas preparan el terreno quedó patente cuando se filtró esta primavera el resultado de un sondeo realizado sin que el resto de la coalición tuviese noticia del encargo. La encuesta, según señala un alto cargo del Consell, «causó cierta preocupación a Oltra y su entorno por la alta valoración de Baldo (Baldoví). Sin embargo, sería un error cambiar el uno por la otra. Los dos están muy bien donde están y en el Bloc eso lo tenemos claro». A los nacionalistas les gusta que Baldoví sea la cara de Compromís en el Congreso mientras Oltra lo es en la Comunitat. Otra conclusión de ese sondeo fue que el pacto con Podemos defendido con vehemencia por la vicepresidenta volvería ser tan contraproducente como lo fue en 2016, cuando la suma de Compromís, Podemos y EU se zanjó con una resta espectacular de apoyos respecto a las elecciones de 2015. Algo que el Bloc ya está advirtiendo desde hace meses.

De los cuatro portavoces de la coalición, además de ella, (ostentan esa misma condición Julià Álvaro por Els Verds, secretario autonómico; Joan Ribó, alcalde de Valencia y representante de los no afiliados a pesar de que éstos han multiplicado por diez su número desde que en 2011 se le convirtió en su portavoz; y la propia Mónica Oltra, vicepresidenta y líder de Iniciativa), Micó es la única «que puede responder con contundencia al PP sin poner en peligro su papel institucional», explica un alto cargo del Consell.

Marzà, conseller de Educación. Conexión directa con Soler

Marzà se niega a renunciar a una interlocución directa con el conseller de Hacienda, Vicent Soler, socialista y responsable de la caja de caudales de la Generalitat, pero socio de Acció Cultural del País Valencia, una simpatía nacionalista que le vincula con el conseller de Educación, quien siempre que puede aprovecha la afinidad para formar corrillo con Soler. Marzà también tiene buena química con Puig, o al menos la alimenta, otro modo de evitar que su acción política y su presupuesto dependa de una interlocución personal de Oltra con los dirigentes del PSPV en el Consell.

La vicepresidenta defiende a Marzà a capa y espada, en público y en privado. No obstante, el conseller tiene un criterio propio y una personalidad acusada. No pierde el temple frente al chaparrón de críticas y de malas noticias judiciales que le llueven por su modelo educativo. Gestionar la conselleria más deseada por el Bloc imprime carácter, de manera que a Marzà le gusta dirigirse a Soler para reclamar apoyo financiero. Desde Compromís se admite que quizá en ocasiones el titular de Educación tenga la sensación de que Oltra busca negociar ante el responsable de Hacienda en nombre de todos los consellers de Compromís, y Marzà esquiva ese paquete conjunto y blinda su relación con Soler.

En la coalición se dividen entre los que defienden tratar a Oltra como el Barcelona considera a Leo Messi (intocable hasta extremos de justificar los excesos del argentino ante Hacienda) y los que prefieren actuar como el Real Madrid con Cristiano Ronaldo (la admiración no implica ahorrarse los silbidos cuando el portugués juega mal). La vicepresidenta, socia del Valencia CF y futbolera, es la estrella de su equipo, Compromís; sin embargo, en el vestuario hay voces que alertan del peligro de un excesivo culto a la líder. «Gestionar el liderazgo es complicado tanto para el líder como para un entorno directivo que luche por preservar su autonomía. Nosotros, por ser una coalición, no vamos a entregar a Oltra el poder total», explica un miembro de Compromís, alto cargo en la Generalitat, quien, respecto al dilema entre Messi y Ronaldo, reflexiona: «No hay que olvidar que la liga de baloncesto la ha ganado el Valencia Basket sin contar con un líder único, sino con un equipo sólido, y una coalición tan variada como la nuestra no debe abandonar ese camino».

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