Betoret se prepara para volver a ejercer la abogacía

Vicente Betoret en Les Corts. / Txema Rodríguez

El expresidente del PP ya acude a juicios en la Ciudad de la Justicia y en enero se dará de alta como ejerciente en el Colegio

A. Rallo
A. RALLOValencia

Vicente Betoret, el último presidente del PP de la provincia de Valencia, se prepara para un futuro quizá alejado de la política. El dirigente se desplazó ayer a la Ciudad de la Justicia. A media mañana, aguardaba cerca de una de las salas donde la Audiencia celebra sus juicios. No estaba citado ni como acusado ni como testigo.

El motivo de su presencia era otro. Betoret quiere volver a ejercer como abogado. Al parecer, ya ha asistido a algún que otro juicio para recordar la práctica del Derecho. Por ejemplo, ayer acudió convocado por un conocido penalista de Valencia. Además, reconoció que ese es el área que más le motiva. Betoret se mostró ilusionado durante la conversación con LAS PROVINCIAS adelantó incluso la fecha en la que volverá a darse de alta como ejerciente -hasta ahora estaba colegiado como no ejerciente- en el Colegio de Abogados de Valencia (ICAV). Será el próximo mes de enero.

De igual modo, tampoco descarta ampliar su formación con un doctorado. «Los cursos los tengo hechos», adelantó. El dirigente indicó se mantuvo unos años en el turno de oficio, pero sus obligaciones finalmente le obligaron a dejar el ejercicio de su profesión.

Betoret expresó una gran ilusión acerca de su futura ocupación y confesó que había recuperado el 'gusanillo' por la abogacía. No es el primer político que emprende el camino de regreso a profesiones liberales. Buena parte de la dirigencia de los partidos políticos -PSPV y PP- se nutren de licenciados en Derecho. En el pasado más reciente, por ejemplo, destacan los casos de Ricardo Costa y Serafín Castellano, ambos del PP, que al verse implicados en casos de corrupción buscaron fortuna lejos de la política. No es el caso de Betoret. En su día, algunas declaraciones del que fuera gerente de Imelsa, Marcos Benavent, apuntaban a su conocimiento -pero no participación- en el caso Imelsa. Pero aquella afirmación no se ha concretado nunca en una citación en el juzgado.

El dirigente popular no descarta incluso hacer el doctorado: «Los cursos los tengo»

El expresidente del PP rechazó que el regreso a la abogacía sea consecuencia de la convulsa situación que vive el PP en la provincia y en la ciudad de Valencia. Una manera de buscar un futuro al margen del Partido Popular. En ningún caso, según sus explicaciones, se puede vincular un hecho con otro. De hecho, es miembro de la Junta Directiva Nacional hasta el próximo congreso del partido. Actualmente es diputado en Les Corts.

El contexto del partido

No obstante, tampoco la situación del partido en la provincia de Valencia ofrece una atmósfera agradable para Betoret. El simple relato de los acontecimientos, sin dosis de interpretación, muestra un panorama conflictivo con el partido dividido en dos facciones. Sólo una gestora, impuesta por Génova desde hace cuatro meses, ha taponado -que no cerrado- la herida.

Ahora mismo, los dos bandos se mantienen en posiciones muy distantes. Poco o nada ha cambiado en los últimos meses. Y tampoco se atisban indicios de que la situación pueda mejorar en un futuro próximo. Betoret y la otra candidata a la presidencia del partido, Mari Carmen Contelles, no alcanzaron un acuerdo para fijar una lista única. El exalcalde de Vilamarxant se ha mostrado más cercano a los concejales de Valencia investigados por blanqueo, mientras la aspirante que cuenta con el respaldo de Isabel Bonig apuesta por su expulsión inmediata del grupo y ven a Betoret como una rémora del pasado, la línea continuista de Alfonso Rus.

El congreso del PP no se celebrará hasta después de las elecciones autonómicas de 2009

Los congresos del partido siguen a día de hoy sin fecha. Los aspirantes confiaban en que se celebraría este año, pero eso hoy resulta imposible. Lo más probable es que la gestora, presidida por el diputado Rubén Moreno, alargue el proceso hasta incluso después de las elecciones autonómicas de 2019, un periodo en el que unos buenos resultados pueden pacificar el partido, pero también puede suceder lo contrario. Y entonces sería impredecible.

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