Atasco local de los avales del Consell

Diana Morant, alcaldesa de Gandia. / LP
Diana Morant, alcaldesa de Gandia. / LP

Los municipios descuidan el programa 'Avalem' para fomentar el empleo joven. Localidades como Gandia interpretan el plan autonómico de forma que complican el acceso y hasta impiden que los licenciados se beneficien

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

Las dificultades de llevar la teoría a la práctica y de coordinar la acción política autonómica y la municipal se plasman en el modo en que 'Avalem', una de las banderas del actual Consell, se aplica por parte de los municipios. Para estupefacción de los solicitantes de las ayudas liberadas a través de un programa que busca evitar 'fugas de cerebros' y ofrecer una salida laboral a los más jóvenes, las bases confeccionadas por la Generalitat son tan libremente interpretadas por cada ayuntamiento que se acaba por no lograr alcanzar el cupo de beneficiados o cerrar las puertas a aquellos que sí solicitan el aval.

Es el caso de un joven licenciado, abogado en Gandia, que se ha encontrado que, precisamente, por ser licenciado y no graduado, no puede optar al 'Avalem', una restricción que la Generalitat no reflejaba en sus bases pero que el consistorio que dirige la socialista Diana Morant ha aplicado por su cuenta y riesgo. «Fui al Servef a preguntar, porque me extrañó no entrar en el programa, y allí me explicaron que el ayuntamiento había decidido coger sólo a graduados porque a los licenciados nos tenía que pagar más y eso ya se salía de su presupuesto», explica el solicitante, estupefacto por «una discriminación basada en una manera particular de interpretar las bases, de modo que cuanto más alta preparación académica tienes más difícil es acceder a las ayudas». De este modo, lo de evitar la fuga de cerebros es complicado.

Igual o peor situación se vive en otros municipios que también se han adherido al 'Avalem', pero que han decidido saltarse las bases de la Conselleria de Economía. En cada ayuntamiento hacen de su capa un sayo y algunos han decidido reducir aún más los posibles beneficiados y no alcanzar más allá de los técnicos de FP.

«Se entenderá que la persona joven cuenta con una cualificación cuando se encuentre en posesión de alguna de las siguientes titulaciones: Licenciado o diplomado universitario, ingeniero o ingeniero técnico, arquitecto o arquitecto técnico; Grado universitario; Estudios de postgrado universitario; Doctorado; Técnico o técnico superior de Formación Profesional Reglada, de la formación profesional específica; Otras titulaciones oficialmente reconocidas como equivalentes a las anteriores; Certificado de profesionalidad», señalan las bases publicadas por el Servef. Sin embargo, en Gandia, explican desde las oficinas de la conselleria, se ha preferido limitar los beneficiarios hasta los graduados. Pagar a un licenciado supondría un desembolso mayor; sin embargo, restringir el cupo ha supuesto que al propio municipio le haya costado encontrar, finalmente, a jóvenes a los que dar la beca, mientras que los solicitantes que sí la querían, pero tenían mayor cualificación, se quedaron fuera.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, señaló el pasado mes de abril que este tipo de programas es la prueba «de la fuerte alizanza» que existe entre el Consell y los ayuntamientos para mejorar el empleo, y recordó la necesidad de intensificar todavía más la colaboración.

Ciertamente, tendrá que trabajarse mucho esa coordinación pues la Administración local ha decidido aplicar un rasero propio que desvirtúa el intento de la Generalitat de ayudar a mejorar la empleabilidad de una generación, la más preparada académicamente hablando, a la que incluso se le cierra las puertas de las ayudas públicas precisamente por eso, por estar demasiado preparada.

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