Los ataques antiturísticos de Barcelona saltan a Palma y amenazan Valencia

Imagen de la protesta de Arran en un apartamento de Valencia. /LP
Imagen de la protesta de Arran en un apartamento de Valencia. / LP

Activistas catalanistas ocupan simbólicamente un apartamento en el centro para denunciar el perjuicio a los vecinos de este tipo de negocios

P. Moreno / á. mohorte / a. checa
P. MORENO / Á. MOHORTE / A. CHECAValencia

Antes de Barcelona y Palma de Mallorca fue el turno de Valencia, donde un grupo de miembros de la entidad catalanista e independentista Arran realizó la ocupación simbólica de un apartamento turístico en la céntrica calle del Trench el pasado 26 de junio. Los activistas alquilaron el inmueble para desplegar una pancarta en el balcón y leer una serie de consignas con un megáfono en contra de los alquileres ilegales y la saturación de la oferta turística en algunos barrios.

Así se puede ver en un vídeo difundido en redes sociales, donde se critica a la plataforma de alquiler Airbnb, además de denunciar el desplazamiento de vecinos a la periferia y la gentrificación del centro para el uso turístico. Fuentes de Arran confirmaron ayer que no se produjo ningún acto de vandalismo ni entrada ilegal en la vivienda, dado que querían comprobar que se trataba de una empresa y no un particular a la hora de recoger las llaves, lo que así fue.

La acción sí que estuvo coordinada con las realizadas por los independentistas en Barcelona y Palma de Mallorca, precisaron, aunque la asamblea de cada ciudad ha tenido autonomía para decidir cuándo realizarla este verano. Las mismas fuentes no descartaron que se produzca otra acción en la campaña veraniega.

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Arran tiene presencia en la Comunidad Valenciana desde 2012, comentaron. Fue el año de la fusión de dos asociaciones independentistas y se les considera muy próximos a la CUP catalana, una formación que ha justificado actos de vandalismo en Barcelona y ha supuesto un problema incluso con sus socios de gobierno. Desde Arran en Valencia no condenaron esos hechos, para defender que «la violencia es trabajar en el sector turístico y cobrar 600 euros al mes», para añadir casos de subidas de alquileres para forzar la salida de los residentes en favor de la apertura de apartamentos. «Eso sí que es violencia estructural», subrayaron.

El pasado 30 de junio se produjo en Valencia la primera manifestación contra la saturación turística por el perjuicio a los vecinos. Discurrió por calles de Velluters, el Mercat y el Carmen, algo que podría repetirse según indicaron fuentes de la red Entrebarris, una plataforma que agrupa a buena parte de las asociaciones que participaron.

Desde esta entidad rechazaron valorar las acciones de Arran, que en otras ciudades sí que han supuesto actos de vandalismo. Afirmaron que les han llegado nuevos casos de subidas en el precio de los alquileres y la no renovación de los contratos de arrendamiento. «Los pisos de Airbnb generan muchos problemas de convivencia», aseguraron a este periódico.

En la alocución de los miembros de Arran durante la ocupación simbólica se refieren a barrios como los del centro histórico, Ruzafa y el Cabanyal. En la zona del Marítimo, indicaron fuentes municipales, no se ha producido este fenómeno de protestas por la afluencia de turistas, dado que la recuperación del barrio «es muy incipiente, la zona cero prácticamente está igual». No obstante, una de las entidades que más se ha posicionado contra la gentrificación, Espai Veïnal Cabanyal, mostró en redes sociales su apoyo a Arran por lo sucedido en Barcelona. «Todo nuestro apoyo a las acciones de los compañeros de Arran. No es turismofobia, es autodefensa», aseguran. Sí que se han producido campañas de pegada de carteles en contra de la venta masiva de viviendas municipales.

Consignas radicales

Las consignas radicales de Arran en la Comunitat también se dejan ver en Castellón. Allí, a las puertas de un supermercado figuraba ayer una pintada con el lema 'Ens cridareu vàndals, però vosaltres sou criminals', con la firma 'Arran el Sénia', uno de los grupos de la formación independentista en la región.

El sector turístico valenciano mira con preocupación este tipo de incidentes, pero confía en que no se produzca en la Comunitat. «Son actos de vandalismo inaceptable, llenos de sinrazón y violencia sectaria», aseguró a LAS PROVINCIAS el presidente de la Confederación de Empresarios Turísticos de la Comunitat Valenciana (CET-CV), Luis Martí. En todo caso, insistió en que no les consta episodios similares en la Comunitat, «tocamos madera».

Sí tienen localizado algún incidente aislado en la asociación valenciana de empresarios de apartamentos turísticos Apartval, pero lo consideran como resultado de las tensiones generadas por la oferta ilegal. «Los problemas los genera el descontrol», advirtió Pepe Castellón, vicepresidente de la patronal de apartamentos turísticos Apartval. «Las tensiones se generan en apartamentos aislados en edificios de vecinos y en los que el control es prácticamente nulo», dijo Víctor de Juan, de Valencia Flats.

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