Arcadi Espada: «El linchamiento a Camps pasará a la antología de la infamia periodística»

Arcadi Espada, ayer durante su encuentro con LAS PROVINCIAS. / irene marsilla
Arcadi Espada, ayer durante su encuentro con LAS PROVINCIAS. / irene marsilla

El escritor y periodista, que presenta en Valencia su libro 'Un buen tío', dice que hubo una «conspiración de la necedad» fiscal y policial contra el expresidente

JOSÉ MOLINSVALENCIA.

'Un buen tío' es el título del libro que presenta el periodista y escritor Arcadi Espada, columnista del diario 'El Mundo', que trata sobre cómo las publicaciones en los medios de comunicación acabaron con la carrera política del expresidente de la Generalitat Francisco Camps. Espada atiende a LAS PROVINCIAS en una entrevista en el hotel Astoria.

-¿El rodillo mediático puede destruir a una persona?

-Sí, es el tema central del libro, cómo el populismo judicial y la posverdad liquidan a los hombres.

-El término posverdad ha tenido un auge enorme. ¿Hasta qué punto está presente y cómo se puede luchar contra ella?

-Lo que cuenta este libro no es un caso de posverdad, sino de mentira pura y dura. Le sugerí a mi editor que en vez de posverdad pusiéramos preverdad, que hubiera sido lo idóneo. La manera de luchar contra eso es muy sencilla, cumpliendo con nuestra obligación, que es escribir la verdad de las cosas.

-El diario 'El País' publicó 169 portadas sobre el caso de los trajes de Camps, ¿fue exagerado?

-Es que son 169 portadas de un hombre que se compró cuatro trajes en Milano, es increíble.

-Él dice que hubo una conspiración, pero usted no ha llegado a demostrarla.

-No, ni él tampoco, si la hubiera demostrado, yo lo hubiera escrito. Sospecha que fue así pero no tiene pruebas. Lo que hay es una conspiración de la necedad. Necios en la judicatura, necios en la fiscalía, necios en la policía y necios en el periodismo. Esa conjunción de necedades da como resultado este libro.

-Una persecución se podría llamar.

-Sí, se puede llamar así, una persecución dictada más por la necedad que por cualquier otro interés. Se puede hablar también de linchamiento mediático. Lo que hicieron pasará a la antología de la infamia periodística.

-¿De esas 169 portadas, cuántas cree que debieron publicarse?

-Ninguna. Una noticia de que un hombre se ha comprado unos trajes no me parece ni para portada ni para páginas interiores.

-¿El periodismo está en una dictadura de clicks, de redes sociales, de ser el primero en contarlo en vez de contarlo bien?

-Eso ha pasado siempre, la urgencia de ser el primero en llegar a los sitios siempre ha ocurrido. Es posible que ahora se haya agudizado con las redes sociales. El periodismo está tan en la ruina que es capaz de tener ilusiones con un click y eso distorsiona la realidad, no es lo mismo lo interesante que lo importante.

-¿Está perdiendo calidad el periodismo?

-Tengo sentimientos encontrados. En las webs noticiosas, que no son periódicos, están mal hechas, eso sí que pasa. Pero el periodismo en sí está mejor que nunca, a pesar de que estemos en la ruina y no se venda. Cuando se puede hacer una historia, se puede hacer en mejores condiciones que nunca. Internet facilita extraordinariamente la precisión de las cosas, hay más herramientas.

-¿El público demanda más cantidad que calidad?

-Sí porque consumir noticias se ha convertido en la principal forma de ocio, después de ir de compras. Consumir ese tipo de noticias no tiene que ver con informarse, sino con disfrutar, un entretenimiento. Igual que hay comida para niños y menú infantil, ese menú infantil son las webs. Los adultos leen periódicos.

-Pero el caso Camps sale del periodismo tradicional.

-Sí, el periodismo tradicional y hecho por personas que no eran becarios, que tienen sus años, sus sueldos, lo que demuestra que los problemas del periodismo no han empezado con la ruina digital.

-El populismo siempre busca culpables, ¿Camps reunía todas las condiciones?

-Reunía bastantes. Era un gobernante que llevó a Valencia a la prosperidad y al que luego fue muy fácil acusar de dilapidador, derrochador, etcétera. Camps me parece que tiene un nivel muy por encima de los actuales políticos valencianos y españoles.

-¿La crisis económica ha alimentado el relato de la posverdad?

-El populismo en sí es una ficción, no hay soluciones milagrosas a problemas complicados como la crisis económica. La crisis nace de una mentira dolorosa, que fue hacernos creer que la prosperidad sería eterna y sigue exponiéndose con mentiras de que se va a arreglar poniendo cabeza abajo a los del PP.

-¿El populismo ha perdido fuerza de cara a las elecciones autonómicas de 2019?

-Ya no cala tanto, porque creo que lo peor que le puede pasar al populismo es tener que gobernar. O gobierna como un loco o como un vulgar, y evidentemente no lo votaron para que fuera vulgar, sino para que liberara de su presunta tortura a las masas empobrecidas. El populismo, allí donde gobierna, no ha sido capaz de revertir ninguna situación porque en la política contemporánea los dados están tirados desde hace mucho tiempo.

-¿Cree que allí donde gobierna el populismo puede sufrir un revés en las elecciones?

-Es probable, pero son sólo mis presagios y mis apreciaciones.

-Camps salió absuelto, ¿fue una batalla prensa-justicia que salió ganadora la justicia?

-Buena parte de la justicia fue la que iba surtiendo a El País de mentiras, fue aliada con el periodismo. La justicia es compleja, hay intereses contrapuestos.

-¿En prensa los intereses empresariales y económicos pesan más a veces que contar la verdad?

-No creo que los intereses justifiquen las bobadas que los periodistas escribimos. Los intereses existen en el periodismo, los propietarios de los medios tienen derecho a que su negocio sea rentable, pero el periodista tiene la responsabilidad de que las noticias estén bien escritas, sean veraces y tengan interés.

-¿Las redes sociales multiplican esa posverdad?

-Sí. Antes se decía que la televisión engordaba, si eres listo te hace más listo y si eres idiota, más idiota. Y eso se puede aplicar a las redes sociales, que fundamentalmente son usadas por idiotas y la idiotez es exponencial.

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