Los antiguos barones provinciales cierran filas en torno a Camps

Carlos Fabra, ayer en Les Corts. / EFE
Carlos Fabra, ayer en Les Corts. / EFE

Carlos Fabra desvela que se reunió con Álvaro Pérez a petición de un dirigente del PPCV y señala a Ricardo Costa y a la gerente del partido

BURGUERA VALENCIA.

Como ya es costumbre desde el inicio de la comisión de investigación de la gestión de las instituciones feriales de la Comunitat, la vista de ayer en Les Corts fue de todo menos una sesión sobre la gestión de las ferias. Sobre el PP, sí, de eso se habló largo y tendido. De hecho, no se habló de otra cosa, y hasta con nostalgia. Comparecieron antiguos barones provinciales populares, dirigentes que lo fueron todo: Carlos Fabra y Alfonso Rus, por la mañana, y José Joaquín Ripoll, por la tarde. Presidentes de la diputación de Castellón, Valencia y Alicante, respectivamente, y del partido a nivel provincial, también. Tanto Fabra como Rus se vanagloriaron de haber mandado mucho y bien, según ellos. «Yo era el mesías», llegó a asegurar Rus. «Mandaba, y mucho», reconoció Fabra. Tras jactarse de su jerarquía, coincidieron en una cosa: el expresidente de la Generalitat Francisco Camps no tuvo nada que ver en ningún tipo de actuación corrupta y nunca les ordenó contratar con Orange Market. Igualmente, calcaron su reproche a la gestión de Feria Valencia, si bien subrayaron que jamás pisaron la institución por el motivo por el que ayer fueron convocados: ser vocales en el patronato de la institución ferial. Rus y Fabra no ejercieron de patronos jamás. Ripoll visitó Feria tres veces en una década. De la misa no sabían la media.

En el caso de Fabra, en cualquier caso, aportó datos interesantes respecto a los contactos de Orange Market en el PP, que apuntaron hacia el entonces secretario de organización Ricardo Costa. La expectación mediática generada por la presencia de estos mandamases populares contrastó con la escasa presencia de diputados del PP en la comisión. No había ganas de rememorar viejos tiempos.

Rus resultó muy plano en lo referente a asuntos judicializados. Sobre el expresidente provincial del PP en Valencia pesan varias causas judiciales de calado. Si bien es cierto que Fabra y Ripoll también tienen alguna imputación pendiente. El ex alcalde de Xàtiva negó tener la más mínima idea de facturas irregulares, gestión fraudulenta, empresas de cabecera para recibir contratos públicos o cualquier otro tejemaneje relacionado con el PP. Defendió que, además de cosas mal, en las pasadas legislaturas se hicieron cosas bien y que la inversión en Feria Valencia, si bien generó altos sobrecostes, «ha dejado un patrimonio que ahí está». El expresidente defendió a capa y espada su gestión en Diputación. Con el mismo ahínco, negó haber recibido cualquier tipo de instrucción para contratar con Orange Market por parte de Camps. Y si la empresa de la trama Gürtel recibió alguna adjudicación, fue por culpa de Marcos Benavent, gerente de Imelsa, al que apuntó incansablemente. Rus remarcó la diferente gestión del PP provincial y regional. Menos hermético y mucho más en su salsa se encontró a la hora de explicar su ascenso en el PP («Usted provocó que el nombramiento de Serafín Castellano como secretario general recibiese un 20% de votos en blanco», le recordó un diputado, ante lo que un Rus en estado puro replicó: «Un 20%, no; un 39%»), una pujanza que justificó por su capacidad de movilizar a la militancia y de gestionar con tronío la Diputación, lo que propició que el diputado del PSPV José Muñoz acabase harto y considerase que Rus les estaba vacilando: «Nos toma a todos por tontos. Perdemos el tiempo», lo que aún sirvió al exdirigente para recordar: «Yo vengo gratis, ustedes cobran».

Muñoz (PSPV): «Usted promovió un 20% de voto en blanco ante Castellano», y Rus: «El 20%,no; el 39%»

Más jugosa, en clave política, fue la intervención de Carlos Fabra, quien llegó aquejado de una cistitis tras dos días con fiebre, lamentó. El expresidente de la Diputación de Castellón también negó tener ni la más mínima idea de los asuntos feriales, si bien consideró «rara» la gestión de la institución y los sobrecostes de la ampliación los calificó de «una falta de previsión importante». Señaló, no obstante, que «la oposición lo debía haber denunciado antes». Fabra sí dejó perlas de grueso calibre sobre su poder de antaño. Reconoció que en materia de gestión, en Castellón, él mandaba. Recordó que Mariano Rajoy lo citó antes del Congreso nacional del PP en 2008 para preguntarle si le apoyaría a él o a Juan Costa (ahora número tres mundial de Ernst & Young, entonces exministro de Aznar) . Fabra desveló un encuentro curioso: «Un día me llamaron del PP para que recibiese a Álvaro Pérez, que pretendía hacer el stand de la Diputación de Castellón en Fitur de 2010, pero presentó un presupuesto que era cinco veces superior (más de dos millones) a lo que teníamos previsto gastarnos (400.000 euros), y ni le contesté». Esa conexión PP-Orange-Diputación-Contratación provocó un vivo interés en los diputados, ante lo cual Fabra dijo no recordar quién le llamó del partido, si bien terminó señalando que fue «o Costa o la gerente» del PPCV, si bien aseguró que ante la oferta desmesurada de Pérez, le comentó «a Camps o a alguna consellera» que el ejecutivo de Orange «no estaba centrado». Y tuvo más para Costa, pues rechazó categóricamente haber contratado con Orange desde la Diputación, ante lo cual se le recordó que Costa había dicho lo contrario en sede judicial. Fabra replicó: «Llamé a Costa y me dijo que no había dicho eso», y recalcó de nuevo que todo era mentira. Ordeno y mando.

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