La izquierda pierde la alcaldía de Alicante, que vuelve a manos del PP

Luis Barcala. /Efe
Luis Barcala. / Efe

Montesinos (PSPV) no consigue el voto de la tránsfuga de Guanyar y Luis Barcala logra el gobierno local a un año de los comicios de 2019

C. CUENCAALICANTE

Ni el propio Luis Barcala, que es el nuevo alcalde de Alicante, parecía creerse lo que estaba pasando ayer al filo de las 11 de la mañana cuando tenía entre manos la vara de mando de la capital alicantina. El popular fue el gran triunfador de un pleno de investidura donde todas las quinielas apuntaban a la candidata socialista y hasta ayer alcalde accidental, Eva Montesinos. Ocurrió gracias a la abstención de la tránsfuga Nerea Belmonte, ex de Guanyar -marca blanca de Podemos-, lo que provocó que la izquierda no lograse los 15 votos que necesitaba para retener la Alcaldía de la ciudad tras la dimisión de Gabriel Echávarri.

Con el nombramiento de Barcala parece zanjarse una crisis política que llevaba abierta varios meses en el Ayuntamiento de Alicante. Desde que Gabriel Echávarri conociera en noviembre que iba a ser procesado por dos causas administrativas, el Consistorio alicantino ha estado patas arriba. El autodenominado «Gobierno del cambio» ha terminado en fracaso y ahora la Alcaldía de la ciudad vuelve a ser del Partido Popular, que la perdió en 2015, castigado en las urnas por los escándalos que protagonizaron los dos últimos alcaldes, Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo.

Hasta minutos antes del pleno de ayer, el grupo municipal socialista intentó sin éxito convencer a la tránsfuga Belmonte para que apoyase a Montesinos. En cualquier caso, todos ocuparon sus asientos sin saber lo que iba a ocurrir. Todos menos la exedil de Guanyar, que fue expulsada de su partido en la actual legislatura por 'colocar' a dedo un contrato menor a gente de su entorno. Fue la primera en salir del tripartito y ayer terminó jugando un papel fundamental en el futuro inmediato de la ciudad.

Barcala es alcalde por encabezar la lista más votada en los comicios de 2015, donde el PP obtuvo ocho concejalías. Pero sobre todo, lo es porque el PSPV-PSOE no logró los 15 votos que necesitaba. Los socialistas tenían el beneplácito de Guanyar y Compromís. Entre todos sumaban 14. Tras conocer que PP y Cs les daban la espalda, lo único que les quedaba era convencer a uno de los dos tránsfugas, Fernando Sepulcre o Nerea Belmonte. El primero le dio la vuelta a a la negociación en la primera toma de contacto con Montesinos. Dijo que estaba dispuesto a gobernar con el PSOE pero sólo si él era el alcalde. Ahí se rompió el acuerdo.

Recuperar su sueldo

Con Nerea Belmonte hubo más reuniones. La exedil de Guanyar había pedido recuperar el sueldo que perdió cuando pasó a la bancada de los no adscritos. Algo que llegó a exigir por escrito. Las críticas que en su día vertieron sobre ella por parte del PSOE y sus socios de Gobierno se convirtieron en mensajes de cariño en los últimos días. Hasta tal punto de que estaban convencidos de que les apoyaría. El miércoles por la noche, algunos de los miembros de la dirección nacional del PSPV desplazados a Alicante para cerrar la negociación daban por hecho que se retenía la alcaldía. El trabajo parecía hecho.

Pero no. El pleno comenzó con el nombramiento del socialista Miguel Castelló como concejal en sustitución del doblemente investigado Gabriel Echávarri. La sesión continuó con los discursos de los candidatos a la Alcaldía. Montesinos apeló a la decisión de las urnas en 2015, argumentando que los alicantinos eligieron que gobernara la izquierda. La misma línea siguió Natxo Bellido, portavoz de Compromís. Miguel Ángel Pavón, líder de Guanyar, repitió que no podían permitir que el PP volviese gobernar. La número uno de Ciudadanos, Yaneth Giraldo, pidió sin éxito ser alcaldesa. El tránsfuga Sepulcre se limitó a decir que sólo se postulaba en favor de los intereses de la ciudad. Y Belmonte decidió guardar silencio. Era la única que sabía el final de la historia.

Luis Barcala, antes de saber que acabaría con la vara de mando en sus manos, recordó que su partido ganó las últimas elecciones municipales en 2015. Lamentó que la ciudad hubiera estado «paralizada» en los últimos meses y criticó a Montesinos por «no ser la solución».

Tras los discursos llegó el momento más esperado del pleno. Ciudadanos y Partido Popular se limitaron a votar a sus candidatos. Los tres ediles de Compromís, mostrando la papeleta al público, apoyaron a Montesinos. Lo mismo hicieron los de Guanyar. El tránsfuga Sepulcre escribió a bolígrafo su nombre y su voto se declaró nulo. Y Nerea Belmonte mostró a los presentes su papeleta en blanco y la introdujo en la urna. El recuento fue anecdótico porque ya se sabía el resultado. Luis Barcala se convirtió así en el séptimo alcalde de la capital alicantina y en virtual candidato para las elecciones de 2019.

Y a partir de aquí, el lío. Belmonte responsabilizó al líder de Guanyar, Miguel Ángel Pavón, de no haber respaldado a la candidata socialista y acabó saliendo del Ayuntamiento con protección policial. Desde el PSPV se sucedieron las acusaciones de 'Tamayazo' y 'Belmontazo' sobre la concejal tránsfuga -pese a que ésta no votó al candidato del PP-. Y Compromís, más allá de reacciones puntuales para expresar su decepción, optó por un perfil plano para que fueran sus socios del PSPV los que se llevaran el foco del fracaso político.

Para el PP, recuperar Alicante significa arrebatar a los socialistas la ciudad más importante de la Comunitat que gobernaban -es la segunda capital de provincia española, por población, gobernada por los populares (tras Málaga). Y sobre todo, supone pasar a ocupar una posición de control político en esa provincia -en la que los populares ya gobiernan la Diputación- que le genera un grave problema al PSPV. La cara de José Muñoz y Carlos Fernández Bielsa tras el pleno lo decía todo.

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Para la designación de Barcala ha resultado clave el voto en blanco de la edil no adscrita, Nerea Belmonte (ex de Guanyar), y el nulo de Fernando Sepulcre (ex de Cs), quien escribió su nombre en la papeleta. Ambos han evitado que la socialista Eva Montesinos sumara el voto número decimoquinto, y se quedara con los insuficientes catorce.

Nerea Belmonte muestra su papeleta.
Nerea Belmonte muestra su papeleta. / Efe

Composición del Ayuntamiento de Alicante

La corporación municipal alicantina está formada por 29 concejales: 8 del PP, 6 del PSPV-PSOE, 5 de Guanyar y otros tantos de Ciudadanos, 3 de Compromís y los dos no adscritos, Nerea Belmonte (ex de Guanyar) y Fernando Sepulcre (ex Cs), y el popular Barcala se ha convertido en alcalde con el voto de sus ocho concejales.

El popular se convierte, de esta manera, el quinto alcalde de Alicante en la última década tras los también populares Luis Díaz Alperi, Sonia Castedo y Miguel Valor, y el socialista Echávarri.

La sesión se ha iniciado con un minuto de silencio en memoria de la expresidenta de la Diputación de Alicante y exalcaldesa de San Vicente del Raspeig, Luisa Pastor, que falleció a las 23 horas de ayer por un cáncer.

La socialista Eva Montesinos, el popular Luis Barcala y Yaneth Giraldo, de Ciudadanos, eran los candidatos para la alcaldía, en una sesión que ha estado precedida por la toma de posesión del acta de concejal de Miguel Castello, en sustitución de Gabriel Echávarri.

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