Las Provincias
La presidenta del PPCV, Isabel Bonig. :: MANUEL MOLINES
La presidenta del PPCV, Isabel Bonig. :: MANUEL MOLINES

Génova se pone seria con Bonig

  • El número tres del partido celebra una reunión de coordinación con la política valenciana para prohibir nuevas votaciones contra los Presupuestos

  • Maillo avisa en Madrid a la líder del PPCV de que los «errores» no se pueden repetir

Tal y como sospechaba un miembro de la cúpula de los populares valencianos, esta semana en la calle Génova de Madrid, sede nacional del PP, le están explicando a Isabel Bonig y su equipo «que vamos a merendar churros con chocolate, nos guste o no». Es decir, que la dirección está llamando a capítulo a su presidenta regional y le está marcando la comanda política del futuro. Hay dos elementos que están perturbando la 'paz genovita', que no está en su mejor momento. Los populares no se sienten instalados en una balsa de aceite, precisamente. Con el caso Lezo removiendo los cimientos madrileños del partido y con los fiscales en pie de guerra contra el Gobierno de Rajoy, las cuitas valencianas son consideradas tan menores como irritantes. La posición crítica del PPCV frente a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en cuanto a las inversiones en la Comunitat, así como la guerra abierta entre Contelles y Betoret por liderar la formación popular en la provincia de Valencia han tensado mucho las relaciones entre las sedes populares de la Comunitat y la capital.

El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, y la presidenta del PP valenciano, Isabel Bonig, mantuvieron ayer en Madrid una «reunión de coordinación» para evitar que en el futuro se repitan «errores» como el que se produjo hace dos días en la Diputación de Valencia, donde el PP votó una moción contra los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de Mariano Rajoy, según señalaron fuentes populares de Génova. El número tres y la líder valenciana se vieron las caras de nuevo. Su relación no pasa por un gran momento. En Madrid se entiende que Bonig y su equipo se están equivocando y en ese contexto lanzó la advertencia: no más «errores». Los mensajes que la cúpula nacional está enviado a la dirección valenciana son inusualmente ásperos si se compara la situación vivida actualmente con los problemas judiciales que asolan el PPCV desde hace casi una década y que, hasta ahora, no habían propiciado reprimendas públicas tan contundentes.

Pugna Betoret-Contelles

La potencia de las advertencias por los «errores» respecto a los PGE se entienden mejor teniendo en cuenta que Génova, y en concreto el propio Martínez-Maillo, se ha erigido en la gran valedora de que Vicente Betoret continúe como presidente provincial en el PP de Valencia. Esa preferencia de la capital choca con la de Bonig, más cercana a Mari Carmen Contelles, la candidata con más apoyos entre los populares de la Comunitat. Durante las últimas semanas parecía que la posición de Betoret, enrocado, perdía terreno. Sin embargo, la votación contra los PGE liderada por Contelles ha irritado a los dirigentes nacionales.

El pleno de la Diputación de Valencia aprobó el martes por unanimidad una iniciativa de rechazo a los Presupuestos por contemplar para los valencianos «unas inversiones que no compensan ni se ajustan a su peso poblacional» y en la que se pedía un «trato justo» para «no ser ciudadanos de segunda».

El PP se unió a esa moción presentada por los portavoces de los cuatro partidos que integran el equipo de gobierno (PSPV, Compromís, València en Comú y Esquerra Unida) y de Ciudadanos, en la que se hacía hincapié en «la marginación» de los valencianos en los PGE de 2017. Los asesores de Betoret se encargaron de trasladar con toda celeridad a Génova lo que se acababa de votar en el pleno de la corporación provincial.

Peligrosos precedentes

Nada más conocer la actuación del PP en la Diputación, desde la dirección nacional se dio a conocer su malestar y se desautorizó esa decisión, que, a su entender, provoca «desconcierto» entre los votantes populares, según fuentes del partido en Génova, donde se recuerda un episodio similar, que se produjo hace un mes cuando la presidenta del PP regional, Isabel Bonig, también apoyó una declaración institucional sobre el maltrato a la Comunitat en las cuentas públicas de 2017.

Ocurra lo que ocurra finalmente, tenga que claudicar ante Génova o logre apuntarse el tanto, nadie le podrá negar a Bonig que está tomando una actitud contestataria sin precedentes en el PP valenciano. La presidenta no cuenta con todos los populares de la Comunitat a sus espaldas. Tiene a muchos enfrente. No sólo a Betoret, y aunque quizá no sean mayoría su voz se escucha en Madrid, pues algunos de ellos tienen su base de operaciones en la capital.

Los trece diputados nacionales del PP valenciano han suscrito una carta en la que rechazan las quejas expresadas por los populares en Les Corts y en la Diputación de Valencia por el recorte inversor en la Comunitat. El texto, con el que los parlamentarios populares de la Comunitat también se desmarcan de la iniciativa convocada por Compromís para emprender acciones contra el maltrato en materia inversora del proyecto de PGE a la Comunitat, supone en la práctica una enmienda a la posición sostenida desde el PPCV. En su carta, los diputados justifican la «disminución en la capacidad inversora de las distintas administraciones» tras la crisis económica y financiera. De hecho, la propia Bonig bajó el tono de sus críticas tras ser llamada al orden por Génova a principios de abril, cuando secundó la protesta contra los PGE en Les Corts. Sin embargo, Contelles repitió la receta y ayer, en Madrid, les advirtieron que hay menú único: churros con chocolate.

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