Las Provincias

Génova incendia el PP de Valencia

Martínez-Maillo e Isabel Bonig, en septiembre de 2015. :: damián torres
Martínez-Maillo e Isabel Bonig, en septiembre de 2015. :: damián torres
  • Martínez-Maillo reúne en Madrid a los aspirantes a liderar la provincia y difunde su temor a que la pugna se traslade a las urnas de forma negativa

  • La dirección nacional muestra su «decepción» con la regional tras fracasar en su intento de evitar el duelo entre Contelles y Betoret

valencia/madrid. La silla de Isabel Bonig se mueve. No es un terremoto. Es Génova. Desde la sede nacional del partido se zarandea el puesto de mando sobre el que la presidenta del PPCV pretende pilotar la fase final de la transición de los populares valencianos tras su estrepitosa derrota en las elecciones autonómicas de 2015. El pasado 1 de abril parecían resueltas las dudas y, al día siguiente, con la presencia de Mariano Rajoy para clausurar el congreso regional, el liderazgo de Bonig quedaba definitivamente blindado. O no. Desde entonces, y no han pasado ni 20 días, cada decisión trascendente de la presidenta del PPCV ha sufrido un serio varapalo desde Madrid. La dirección nacional obligó ayer a los dirigentes valencianos a viajar a la capital para llamar a capítulo al entramado orgánico de los populares. La intermediación de Génova escenifica su intención de tutelar los pasos del PP en la Comunitat, y esa aspiración se tradujo en un incendio de la organización provincial popular, en combustión y dejando que el humo salga por todas las ventanas y quede a la vista de todo el mundo.

El coordinador general del PP y responsable de Organización, Fernando Martínez-Maillo, número tres del partido, se metió en un despacho con los dos candidatos a presidir el PP en Valencia: Vicente Betoret, actual presidente provincial, y Mari Carmen Contelles, portavoz en la Diputación de Valencia. El objetivo de la reunión, a la que también tuvo que asistir la secretaria general del PPCV, Eva Ortiz, y el coordinador de Organización del PP, Juan Carlos Vera, era alcanzar un pacto frente al congreso de Valencia, cita para la que se debía concretar una fecha y un comité organizador en la Junta Directiva provincial que se celebró horas después, durante la tarde de ayer.

Desde el entorno de Betoret se aboga desde hace días por un consenso tras comprobar que Contelles cuenta con un fuerte respaldo originado por su cercanía con Bonig. El argumentario del presidente provincial apelando al consenso fue el utilizado ayer por Martínez-Maillo, su valedor en Madrid, quien recordó la instrucción que dio Mariano Rajoy a los suyos ante el periodo congresual de centrarse en preparar las futuras elecciones autonómicas y apostar por la unidad. Desde Génova se transmitió a los candidatos la preocupación por un duelo que se entiende como una muestra de división interna, lo que supondría un riesgo de cara a próximas citas electorales.

El temor 'genovita' se sitúa en las antípodas del estado de ánimo exhibido por Isabel Bonig el pasado martes. La presidenta, preguntada por la inminente batalla entre Contelles y Betoret, consideró que no hay «ningún problema» y que no le preocupa «absolutamente nada». Martínez Maíllo, sin embargo, sí quiso escenificar su preocupación.

La reunión duró tres horas. Ni siquiera se cerró la negociación para formar el comité organizador del congreso provincial. Fuentes del partido transmitieron a las agencias de noticias que tras alcanzar un principio de acuerdo sobre el presidente y el secretario general del comité, Contelles se levantó de la mesa y se negó a pactar los vocales, dejando esa decisión a la Junta Directiva provincial.

Tras la reunión, fuentes de Génova admitieron su «decepción» por la posición de Contelles y de la dirección del PPCV, que consideran no ayuda a unir el partido en una provincia tan importante en votos.

De esta manera, la cúpula nacional asume las tesis de Betoret ante la resistencia de Contelles a renunciar, lo que asombra a algunos dirigentes valencianos del partido, que ayer parecía querer poner el foco sobre las discrepancias valencianas mientras digiere la comparecencia como testigo de Rajoy en una pieza del caso 'Gurtel' y asiste a la detención de una docena de personas vinculadas del PP madrileño, incluido el último presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González.

El liderazgo autonómico del PP en la Comunitat lleva años puesto en tela de juicio desde la capital. El anterior presidente, Alberto Fabra, recibió sonoros correctivos tanto desde el partido como por parte del Gobierno, especialmente en lo relativo a las inversiones en la Comunitat. Bonig llegó para cambiar las cosas. Tanto las quiso cambiar que fue reconducida sin vacilación cuando, tras lograr un repunte electoral en los comicios de diciembre de 2015, la presidenta expuso su intención de convocar un congreso autonómico extraordinario y hasta barajó cambiar las siglas del partido. Ahí recibió un primer correctivo. Corría el mes de febrero del año pasado. Bonig tuvo que asistir cómo se ninguneaba al PPCV en la formación del Gobierno de Rajoy tras la repetición de las elecciones, en junio del año pasado, e igualmente debió asumir que en el Congreso Nacional celebrado hace dos meses todos los valencianos quedasen también fuera de la dirección estatal del partido. ¿Todos? No. Betoret movió ficha al margen de su presidenta con el visto bueno de los despachos de Génova, donde se le hizo un hueco en Comité Ejecutivo.

Parecía que las aguas volvían a su cauce tras la última visita de Rajoy a Valencia para asistir al triunfo de Bonig en el congreso autonómico. El máximo dirigente del PP manifestó su total confianza en la presidenta. Dos días después se conocieron los Presupuestos Generales del Estado para este año, tan dañinos para la Comunitat que los populares se sumaron a una declaración institucional firmada por todos los partidos con representación en Les Corts donde se expresó el rechazo a las cuentas.

Ese apoyo provocó la reacción del PP nacional, cuyo portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, lamentó que Bonig «no conoce bien» los PGE. A la vez que Martínez-Maillo inició la presión sobre Contelles (en un primer momento, con llamadas telefónicas) para que no se enfrentase a Betoret, Bonig se reunió con el titular de Fomento, Íñigo de la Serna. El ministro aprovechó su visita a Valencia con el fin de calmar los ánimos del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, para reunirse también con Bonig y transmitirle la incomodidad de Génova, que ayer volvió a prender otro incendio en las filas de los populares valencianos.