Las Provincias

Contelles gana el primer pulso al tumbar la propuesta de comité organizador de Betoret

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Vicente Betoret, muy sonriente, y Mª Carmen Contelles, segunda por la derecha, ayer. :: irene marsilla

  • El presidente provincial evidencia la fragilidad de su liderazgo al perder la votación y se ve obligado a convocar una nueva junta directiva

La junta directiva del PP de Valencia certificó anoche el caos en el que se ha instalado el partido en esta provincia. La reunión que debía servir para convocar el congreso de los populares terminó como el rosario de la aurora, con gritos y reproches entre los partidarios del líder provincial, Vicente Betoret, y su probable rival por la presidencia del partido, la portavoz del PP en la Diputación, Mª Carmen Contelles. La intervención del secretario general y hombre de confianza de Betoret, Vicente Ferrer, calentó los ánimos hasta tal punto que los partidarios de Contelles -la aspirante que cuenta con el beneplácito de la dirección regional- llegaron a plantearse denunciar la reunión en el juzgado de guardia.

Al final, y tras una airada discusión sobre quiénes podían participar en la votación, la dirección provincial no logró sacar adelante su propuesta de comité organizado del congreso -147 no y 123 sí-, ni la hoja de ruta para mantener el control del próximo cónclave. Un hecho que prueba la fragilidad del liderazgo de Betoret. Pese a la derrota, el líder provincial descartó dimitir. En una última intervención, y pese a la derrota de su propuesta, el presidente insistió en su intención de velar por la unidad del partido.

La junta, de más de tres horas y media de duración, recordó aquellos convulsos comités nacionales del PSPV en los que los reproches y acusaciones eran la tónica y las direcciones del partido terminaban convertidas en gestora con cierta facilidad. La batalla por el liderazgo en la provincia de Valencia se ha acabado convirtiendo en un pulso entre la dirección nacional -implicada en primera persona a través de su coordinador general, Fernando Martínez-Maillo en defender la candidatura de Betoret- y la regional que encabeza Isabel Bonig, y que insiste en dar la oportunidad de que se presente una lista alternativa.

En la reunión de ayer, Ferrer se convirtió en el centro de la bronca al advertir que uno de los puntos clave del orden del día, la elección del Comité Organizador del Congreso (COC), no se sometería a votación a pesar de la existencia de dos propuestas. El anuncio, que ya parecía dejar en evidencia el temor de la provincial a perder ese primer pulso -que tendría mucho más de simbólico que de significativo- fue contestada por el presidente del comité de derechos y garantías de la dirección regional, Jorge Carbó, que apeló a los estatutos nacionales del PP para alertar de los insostenible de las intenciones de Ferrer. Entre tanto, gritos de «queremos votar» de algunos de los asistentes a la junta provincial. Otro miembro de la junta provincial le llegó a recordar al número dos provincial que no era «el amo, sino el secretario».

En el turno de intervenciones, Miguel Bailach y Enrique Ortí secundaron las tesis de Carbó y reivindicaron el derecho a que se votaran las dos propuestas. En contra, Carlos González Cepeda -otro de los hombres de confianza de Betoret- y el senador Pedro Agramunt, que llegó a proclamar que era la dirección nacional la que no quería que se llegara a esa votación, que se debía respeto a las directrices de la calle Génova -por la mañana Maillo había fracasado en su intento de convencer a Contelles para que no se presentara-. Agramunt llegó incluso a proclamar que someter este asunto a votación sería tanto como cuando el PP de Les Corts votó con el resto de grupos solicitar que Rita Barberá entregara su acta de senadora, un comentario que todavía caldeó más los ánimos.

Ferrer optó por cortar el turno de intervenciones, una decisión que provocó una contundente llamada de otro de los presentes al secretario provincial para que no «encabronara más a la gente». La pugna por la votación de una o dos propuestas se resolvió con el criterio de Ferrer: la única votación de la propuesta de COC presentada por la dirección provincial y el posterior emplazamiento a los críticos a presentar alguna impugnación si consideraban que se vulneraban los estatutos -una referencia intencionada, toda vez que esa posible impugnación podría acabar en manos de la dirección nacional, partidaria de Betoret-. La votación, además, se hizo mediante urna y terminó entre gritos de «tongo» porque gente terminó quedándose sin poder votar.