Las Provincias

Independentistas y PSC se revuelven contra Mónica Oltra por censurar el victimismo catalán

La vicepresidenta del Consell y dirigente de Compromís, Mónica Oltra. :: irene marsilla
La vicepresidenta del Consell y dirigente de Compromís, Mónica Oltra. :: irene marsilla
  • Rufián y Rahola acusan a la vicepresidenta de «miopía» política y el PDeCAT la sitúa cerca de Susana Díaz

Estaba tan contenta la vicepresidenta Mónica Oltra ayer tras su entrevista en RNE, donde clonó el mensaje que lleva dos semanas ofreciendo una vez el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, comenzó a lamentar que el «victimismo» catalán. Sin embargo, ya de buena mañana, comprobó que su tesis no estaba siendo bien acogida. Toda la izquierda catalana, desde el independentismo más contumaz hasta los socialistas, cargaron contra la líder de Compromís. Diputados, portavoces de partidos y portavoces de la sociedad civil más vinculados al proceso separatista criticaron su «miopía», su falta de argumentos, su proximidad a las tesis de Susana Díaz e incluso la acusaron de aproximarse al «blaverismo». Todo un toque de atención de cara al futuro. Desde la coalición nacionalista valenciana se mostraron ayer estupefactos al constatar que sus fraternos compañeros de luchas pretéritas les acusan ahora de sumarse a las críticas hacia la estrategia catalana para negociar con el Estado.

Un después del anuncio del presidente de del Gobierno, Mariano Rajoy, de que se invertirán 4.200 millones en Cataluña para tratar de frenar la vía soberanista, a Ximo Puig se le preguntó si el Ejecutivo valenciano no debería de adoptar una actitud más reivindicativa hacia Madrid, vistos los resultados obtenidos por el Gobierno catalán. El jefe del Consell aseguró que la respuesta de su Ejecutivo no puede ser «histriónica». «Somos personas razonables que entendemos que no se puede premiar, digamos, el victimismo», remarcó, en alusión a la actitud mantenida por Cataluña. «No quiero hacer comparaciones con otras comunidades autónomas, cada una tiene y puede decidir su camino. El nuestro, la racionalidad, el diálogo y ayudar a solucionar», proclamó. Ayer, la vicepresidenta consideró que «hay una tentación de pasar a unas movilizaciones más contundentes porque es obvio que el Gobierno de España sólo atiende a aquellos que hacen más ruido. Lo que no puede ser es que aquí quien más grande monta el pollo se le tapa la boca con inversiones y los gobiernos que estamos desde la responsabilidad defendiendo nuestros territorios y, sobre todo, las personas que viven en estos territorios se nos ignoren directamente».

No tardó ni una hora la periodista y exdiputada de ERC Pilar Rahola en replicarle. Curiosamente, desde las filas del socialismo valenciano siempre se han señalado las similitudes entre la figura de Rahola y Oltra. Sin embargo, ayer, no se entendieron. La catalana se dirigió a la vicepresidenta a través de las redes sociales para considerar que sus declaraciones «emulan al blaverismo», y que recuerdan a las denuncias de Vicente González Lizondo respecto al pancatalismo. Poco después, el portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, señaló que las palabras de Oltra reflejan «una enorme miopía social, política y parlamentaria».

Para Rufián, el discurso de Oltra es «muy parecido al de la socialista Susana Díaz durante la campaña. No tiene nada que ver, no es elevar la voz sino pedir lo que toca en un momento determinado». En este sentido, según Rufián, partidos como Compromís, con los que «tenemos muy buena relación», la situación cambia cuando se habla de Cataluña.

La coordinadora general de PDeCAT (antigua Convergència), Marta Pascal, afirmó: «Hay menos distancia entre Susana Díaz y Mónica Oltra de la que pensaba», ya que el argumentario de la líder de Compromís es la misma canción de siempre, que algunos se piensan que el proceso catalán va de lloriquear o de tapar alguna cosa», lo que supone que «no han entendido nada». También ofreció su versión crítica sobre las tesis del Consell el PSC. Sorprendentemente, los socialistas catalanes criticaron el discurso de Oltra, que es el de Puig, el secretario general del PSPV. «No hay argumentos para decir eso, sino que (la inversión de 4.200 millones en Catalunya anunciada por el Gobierno) obedece a las necesidades objetivas», explicó el secretario de Organización del PSC, Salvador Illa. Durante el fin de semana ya salió al paso de la teoría del victimismo que airea el Consell uno de los referentes intelectuales de los independentistas, el economista y diputado de Junts pel Sí, Germà Bel. El experto en infraestructuras tildó de «ignorante» a la vicepresidenta por «pedir una reducción de inversiones, que es lo que ha planteado Rajoy en Cataluña».

Silencio en el Bloc

Oltra, habitualmente muy cómoda en las redes sociales, ayer se sintió incomprendida. En su defensa salió una parte de Compromís, la más vinculada con su partido, Iniciativa, entre ellos la diputada Mireia Mollà, quien calificó de «tonterías» las palabras de Rahola. Desde el Bloc no hubo pronunciamientos, un silencio atronador de sus dirigentes (Enric Morera, presidente de Les Corts y del partido mayoritario en la coalición, así como de la secretaria general de los nacionalistas, Àgueda Micó o consellers como el de Educación, Vicent Marzà) sobre este asunto. Sí se alineó junto a la vicepresidenta un diputado muy cercano a las tesis independentistas, Josep Nadal, el cantante de la Gossa Sorda, quien señaló a través de las redes sociales que «quien no llora no mama. Mónica Oltra tiene razón. En Cataluña aún hay mucha ignorancia de lo que pasa en el País Valenciano».

En la misma entrevista en RNE, Oltra se mostró mucho más prudente respecto a la convulsa situación política de Venezuela. «Creo que el tema se pone de moda cada vez que hay elecciones o que hay un proceso interno. Hay muchos países en el mundo donde no se cumplen los derechos humanos, donde la calidad democrática es baja y no entiendo que sólo se centren en Venezuela», indicó Oltra, cuya colaboradora en la anterior legislatura y actual diputada de Compromís, Isaura Navarro, ejerció de asesora para el gobierno chavista.