Las Provincias

El PSPV no desbloqueará la cúpula de la nueva Imelsa hasta después de verano

Rodriguez preside un consejo de administración de Imelsa. :: juan j. monzó
Rodriguez preside un consejo de administración de Imelsa. :: juan j. monzó
  • El presidente de la Diputación quiere forzar a Compromís a nombrar un consejero delegado que esté por encima de su gerente, Agustina Brines

El nombramiento del sucesor de Víctor Sahuquillo en Divalterra, empresa pública de la Diputación de Valencia, se encuentra en plena melé, como se diría en el lenguaje del rugby. Pero una melé que dura ya cuatro meses y no está previsto que se desbloquee al menos hasta después del verano, aseguraron fuentes de la Corporación provincial. Y se mantendrá este bloqueo a pesar de los contactos que ha habido entre dirigentes del PSPV y Compromís de espaldas a Jorge Rodríguez, el presidente de la institución provincial.

La solución para completar la cúpula de la antigua Imelsa permanece bloqueada desde que el 19 de noviembre el presidente de la Corporación provincial, Jorge Rodríguez, destituyó a Sahuquillo, su compañero de las filas del PSPV como cogerente de la citada compañía pública, un requisito para que Compromís apoyara los prespuestos para 2017 de un gobierno del que forma parte activa.

Ni los dirigentes socialistas en la Corporación provincial ni los de Compromís han mostrado suficiente músculo como para hacer ceder a su contrincante -son los socios mayoritarios del cuatripartito provincial-, y romper ese bloqueo, sobre todo cuando a mitad de partido uno de los capitanes del equipo, el de la camiseta de color rojo con un puño y una rosa en el pecho, opta por cambiar las reglas de juego pactadas previamente.

Rodríguez, el presidente de la Diputación y del consejo de administración de Divalterra, no quiere que el sustituto de Sahuquillo sea nombrado cogerente, sino director ejecutivo de la empresa pública. Incluso antes propuso que la cogerente nombrada por Compromís, Agustina Brines, se quedara en solitario al frente de la antigua Imelsa.

La vicepresidenta Maria Josep Amigó, por su parte, pugna por mantener el statu quo existente antes de que forzaran la dimisión de Sahuquillo. Por supuesto, los dirigentes de la formación nacionalista no admiten que se produzca ningún nombramiento que sitúe a nadie por encima de su cogerente, Agustina Brines. Compromís defiende la corresponsabilidad con el PSPV, que fue lo pactado.

Y aunque parezca un contrasentido, los nacionalistas de la Diputación también se niegan a que Brines sea la máxima responsable, bien porque no quieren que toda la responsabilidad de la polémica empresa pública recaiga sobre la imagen de Compromís, bien porque Brines es una persona muy cercana a Emili Altur y las relaciones entre Amigó y Altur no son especialmente fluidas. Agustina Brines fue un fichaje de Altur: procede de la empresa pública de fomento del empleo y formación del Ayuntamiento de Burjassot, donde Altur es concejal.

Y mientras el nombramiento de la cúpula de Divalterra sigue paralizado, la persona que se encuentra en solitario al frente de la compañía es Agustina Brines, aunque con limitaciones, y así seguirá durante unos meses más si no se desbloquea la situación.

Los socialistas no tienen prisa alguna y esperan el desgaste de Compromís. Las fuentes consultadas señalaron que nunca ha habido mayor control de la empresa pública porque están obligados a celebrar cada mes un consejo de administración que lo preside Jorge Rodríguez porque la gerente no está autorizada a firmar pagos de más de 18.000 euros. Y si no hay reunión del consejo de administración, por ejemplo, los empleados no cobrarían la nómina.