Las Provincias

Rosa Pérez, de heroína a investigada

Rosa Pérez, en la asamblea de EUPV en la que salió derrotada. :: efe
Rosa Pérez, en la asamblea de EUPV en la que salió derrotada. :: efe
  • La diputada de EU aguarda su complicado futuro judicial, al que se suma el fracaso de intentar convertirse en la líder del partido

  • La denunciante del caso Imelsa ve ahora cómo la Audiencia confirma su imputación

Rosa Pérez Garijo (EU) no ha comenzado el año con buen pie. Su cuesta, la de enero, tiene mayor pendiente que la del resto. Un análisis de los meses anteriores tampoco invita a un ejercicio de optimismo acerca de su papel en la Diputación. De heroína infatigable en la lucha contra la corrupción, de artífice de la investigación de Taula, de acusación popular e incluso de comentarista televisiva del asunto pasa ahora a un destierro judicial.

La Audiencia ya le ha marcado el camino al juez de Instrucción 18. El tribunal considera a Rosa Pérez una investigada más. Independientemente de las piezas en las que se divida la causa, la diputada provincial no puede representar ese doble juego de acusación en unas e investigada en otras. El auto de la sección cuarta de la Audiencia ataja cualquier interpretación favorable. Se trata de una única causa. Las distintas piezas poseen un carácter instrumental para agilizar el procedimiento. Pero únicamente eso.

Esta resolución condena a Pérez a ser investigada por el controvertido asunto de la contratación de asesores. Salvo sorpresa mayúscula, el 2017 será el año de su citación como imputada. Algo similar le ocurrió al exsuegro de Marcos Benavent. El empresario de Xàtiva entregó las grabaciones a Pérez y quizá pensó que aquello le blindaba ante futuras acciones. El desenlace rompió esa expectativa. Se pasó unos días en el calabozo, como el resto de los detenidos, y ahora se encuentra investigado por el amaño del call center de Imelsa.

La UCO lo dejó claro en su informe. «Todos eran conocedores y conscientes de la forma en la que fueron contratados los asesores y el destino de los mismos». Se refería a todos los partidos políticos. La situación judicial de los diputados -la mayoría declaró como imputados en la Guardia Civil- resultaba muy comprometida. El dosier de los agentes añadía que el trabajo no se ajustaba a la labor propia de asesoramiento de los consejeros. Esta tarea «ocupaba un tiempo reducido de su jornada laboral llegando incluso a no realizar servicio alguno relacionado con la sociedad que les pagaba o ni siquiera a trabajar». En el caso de IU, por ejemplo, la UCO ratifica que lo único que cambió fue «el pagador», pero el asesor continuó haciendo el mismo trabajo que ya hacía, investigar para Rosa Pérez los tejemanejes de Imelsa.

En un comunicado, la diputada provincial indicó que su presencia en la causa era «incómoda» para Alfonso Rus, Llopis y el empresario Vedri porque nunca se había callado ante la corrupción. No obstante, parece olvidar que la decisión de expulsarla ha sido de la Audiencia. Y que los mismos informes de la Guardia Civil que sirven para confirmar parte del caso que ella denunció deberían tener el mismo crédito para censurar su actuación. El papel de Pérez también arrojó alguna sombra durante la investigación. Marcos Benavent admitió ante la UCO que después de una de sus declaraciones se reunió con Rosa Pérez y con Ignacio Blanco y que le preguntaron por el famoso call center.

La diputada también tuvo varios traspiés en 2016. Con un mes de octubre especialmente complicado. La diputada encabezó una candidatura para dirigir EUPV que cayó derrotada. Además, también desde la Diputación consideraban inexplicable el modo en que la vicepresidenta actuó respecto al deterioro del teatro Escalante. Como remate, un departamento creado por ella misma «ex profeso» para desarrollar proyectos sobre la memoria histórica paralizó su línea de becas por una deficiente gestión. Por suerte, quedan 11 meses para remontar. Aunque siempre puede ir todo a peor.