Las Provincias

La revisión del Botánico incluye volver a debatir el estatuto de expresidentes

Antonio Montiel y Mónica Oltra hablan en un banco de Les Corts. :: JESÚS SIGNES
Antonio Montiel y Mónica Oltra hablan en un banco de Les Corts. :: JESÚS SIGNES
  • El tripartito retomará el proyecto de Podemos que durante un año fue torpedeado por el PSPV con el apoyo del PP y la pasividad nacionalista

«Dicen que todo tiene un precio. Hay muchas ventanillas para pagar los platos rotos de esas noches de gloria». Así lo canta un grupo argentino de rock, Bersuit Vergarabat, y es posible que los socialistas valencianos no puedan desprenderse del estribillo cuando se enfrentan a la lectura de la revisión del Pacto del Botánico. De nuevo, como si fuese una pesadilla, en el punto 27 aparece la reforma del estatuto de los expresidentes, una iniciativa que Podemos llevó a Les Corts y que fracasó estrepitosamente. En la actualización del acuerdo botánico, los podemistas han impuesto a los socialistas y a los nacionalistas de Compromís resucitar el cambio del estatuto.

El tema pareció quedar enterrado en julio tras un ridículo fenomenal en Les Corts: todos los partidos votaron en contra de la iniciativa, lo que supuso una unanimidad negativa sin parangón en el parlamentarismo valenciano. Su vuelta al debate político a través de su rescate en el Pacto del Botánico es un síntoma de cómo el PSPV ha adoptado un perfil bajo en las negociaciones de la revisión de ese acuerdo a tres bandas, un debate que se produjo en un momento muy delicado para los socialistas, especialmente para sus líderes en la Comunitat.

Hay una casuística muy variada en la actualización del Pacto del Botánico, entre los 201 puntos señalados como objetivos y que, en su conjunto, forman la hoja de ruta del Consell para la segunda mitad de la legislatura. Unas medidas son muy genéricas, otras ya se incluían en el anterior acuerdo firmado hace 19 meses, y también hay nuevos objetivos. Sin embargo, el compromiso de reformar el estatuto de los expresidentes de la Generalitat ofrece una especial singularidad: se trata de una medida tumbada por el propio PSPV, que la torpedeó durante un año. Ahora, vuelve tras la firma del documento oficializada el pasado miércoles con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, la vicepresidenta Mónica Oltra y el síndic de Podemos, Antonio Montiel, como principales protagonistas.

La resurección de la iniativa podemista se produjo durante un proceso de actualización del Botánico en el que la situación de los tres partidos en liza había cambiado notablemente respecto la negociación de 2015. Entonces, el PSPV mostraba todo tipo de cautelas frente a Podemos y Compromís, frente a los que no quería ceder demasiado y, además, antes los que se sentía como la parte dominante.

Puig estaba logrando torcer el brazo de Oltra en el pulso por la presidencia de la Generalitat y sus enviados a las reuniones buscaban atar en corto a sus nuevos socios. En el texto primigéneo del Pacto del Botánico no se menciona el cambio del estatuto de los expresidentes. Sin embargo, en la actualización del acuerdo las tornas cambiaron y la reforma se incluye en el punto 27, correspondiente al segundo eje, el de la regeneración democrática y lucha contra la corrupción.

La negociación del documento firmado el pasado miércoles finalizó a principios de noviembre. El texto incluye 201 puntos. Fuentes conocedoras del debate interno entre los tres partidos señalan que los socialistas fueron mucho más receptivos que meses antes. El PSPV no estaba para fiestas hace unos meses. El tramo final de las negociaciones coincidió precisamente con el peor momento vivido por Blanquerías durante la actual legislatura. Su líder, Ximo Puig, participaba en el derrocamiento de Pedro Sánchez como máximo dirigente en Ferraz y, además, quedaba señalado por votar a favor en la abstención del PSOE durante la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. De tal modo que los socialistas prefirieron adoptar un papel conciliador. Esta circunstancia la aprovechó Podemos para ajustar cuentas pendientes, ya que uno de los episodios más hirientes para los diputados autonómicos del partido morado en Les Corts se produjo durante la tramitación de la fallida reforma del estatuto de expresidentes.

El tripartito protagonizó a principios del pasado mes de julio una pantomima parlamentaria que se había prolongado durante diez meses y que finalizó con un ridículo monumental durante un pleno de la Cámara. Todos los grupos votaron contra la modificación. Hasta Podemos. La iniciativa acabó dinamitada por unas enmiendas que, según el partido morado, devaluaron el espíritu inicial de la norma.

Y eso que tras firmar el Pacto del Botánico original, desde el Ejecutivo se filtró la intención de los socialistas de modificar el estatuto de los expresidentes. Sin embargo, una semana después, Podemos presentó en la Comunitat, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía una iniciativa para acometer la reforma en clave de eliminación de «privilegios». El PSPV comenzó a distanciarse pronto del ánimo podemista, y así arrancó la tramitación parlamentaria más inútil de la legislatura.

Nunca antes, ni después, una iniciativa, tras pasar por comisión, retocar articulados, incluir disposiciones y registrar una negociación sobre las enmiendas, terminó votada en el pleno de Les Corts con el resultado de un rechazo unánime.

Compromís consideró que no se resolvía el «quid» de la cuestión: cuál es el papel de los expresidentes. Ciudadanos se resistió a apoyar la incorporación directa de los expresidentes al Consell Jurídic Consultiu, mientras que el PP entendía que era una iniciativa «revanchista», por lo que pactó con el PSPV suavizar tanto la reforma del estatuto que ya nadie lo quería. Ahora, vuelve.

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