Las Provincias

La revisión del Pacto del Botánico aprieta las tuercas a Climent

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Oltra, Puig y Montiel, ayer, en el Botánico, para firmar su pacto. :: damián torres

  • Socialistas, podemistas y nacionalistas firman una nueva hoja de ruta de 201 objetivos del Consell para la segunda parte de la legislatura

El Pacto del Botánico se renovó ayer. La actualización de la hoja de ruta del tripartito se materializa en un listado con 201 puntos. Un par de cientos de objetivos fijados para el Consell de cara a la segunda parte de la legislatura. En unos casos, meras declaraciones de buenas intenciones universales; en otros, compromisos de creación o reforma de una veintena de leyes concretas. Así se refuerza el pacto que sostiene al Ejecutivo formado por PSPV y Compromís, apoyado externamente por Podemos. Si hace 20 meses se firmó un documento que pretendía ser las tablas de la ley para el Gobierno valenciano que entonces arrancaba, su actualización pone el foco en las cuentas pendientes, las asignaturas por aprobar de este Consell. Esa puesta al día de los deberes por hacer señala principalmente a la Conselleria de Economía que dirige Rafa Climent, uno de los pocos consellers (junto a Salvador y Soler) que por cuestiones de agenda no acudieron ayer a la firma de la revisión del acuerdo.

La voz de la conciencia del Consell está personificada en Antonio Montiel, el síndic de Podemos, que desde hace un año manifiesta que echa de menos que la labor del Ejecutivo se centre en cuestiones relacionadas con el empleo y la economía. La revisión propicia que Conselleria de Economía reciba la mayor cantidad de deberes cuando el Gobierno que preside Ximo Puig se acerca al ecuador de la legislatura y el departamento que dirige Climent se ha demostrado como al que más le cuesta sacar adelante sus objetivos prioritarios.

La ejecución presupuestaria de Economía está en el disparadero y el conseller nacionalista aparece como el eslabón más debil del mestizaje. De ahí que de los 200 puntos del documento rubricado ayer, la mayor cantidad de objetivos recaigan en las competencias de Climent, si bien en algún caso se rebaja la pretensión inicial del conseller, la expresada en julio de 2015, de cambiar la regulación de los horarios comerciales y se pasa a impulsar un pacto consensuado. Al responsable de Economía le ponen más deberes pero menos ambiciosos, habida cuenta del nulo éxito de sus gestiones en esta materia.

La industrialización, el empleo, la innovación, la formación y el comercio son la temática de 40 puntos, la mayor cantidad de asuntos pendientes para un Ejecutivo que ayer se plantificó masivamente en el Botánico.

La representación fue tan numerosa que se contaban por decenas los asesores, directores generales, subsecretarios y secretarios autonómicos deambulando por los pasillos botánicos. También había parlamentarios autonómicos, altos cargos de la Diputación de Valencia y del Ayuntamiento de la capital del Turia, que incluso retrasaron reuniones con jefes de servicio para no perderse el acto de renovación del pacto. Los responsables de la nueva política tras 20 años de gobiernos del PP replicaron el culto a las comitivas de épocas pretéritas.

El documento, congelado y preparado para su firma desde hace más de dos meses, finalmente fue rubricado ayer por Montiel, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la vicepresidenta Mónica Oltra. El acuerdo a tres bandas, como suele ocurrir con todos los tríos, ha presentado dificultades de compenetración. Cuando no era uno ha sido el otro el que ha planteado reservas para renovar un acuerdo que ya hace un año se consideró que debía ser actualizado. El enfrentamiento a nivel nacional entre PSPV y Podemos dificultó durante un tiempo las deliberaciones, si bien ha sido Compromís el más activo a la hora de incluir y excluir iniciativas.

La terna de dirigentes realizó ayer un balance positivo de la legislatura. Si acaso, Puig admitió lentitud en la gestión a causa, según el presidente, de que «la situación de la Generalitat era peor de lo que imaginábamos. Sabíamos del deterioro en lo político, no así de la situación de la gestión administrativa, que era muy mala».

Tras agradecer el esfuerzo realizado por los partidos que sustentan al Consell, el líder socialista subrayó que la herencia recibida ha hecho «difícil el tránsito en el primer año», aunque ha apuntado a los avances conseguidos en políticas sociales y también en economía, al gobernarse «desde la honradez, la estabilidad política y el diálogo social. Oltra, por su parte, destacó que este acuerdo es «un pacto vivo y más actual que nunca». Ahora que se han cumplido los objetivos que recogía, según ella, el tripartito propone un pacto «más ambicioso» que es «fruto de un gobierno que trabaja».

La vicepresidenta incidió en que el eje que más se amplía es el del nuevo modelo productivo porque en un primer momento hubo que afrontar la «catástrofe social» heredada y ahora se apuesta por el ámbito económico sobre cuatro ejes: la sociedad de los cuidados, la cultura, la I+D+i y la transición ecológica de la economía.

Montiel se mostró «satisfecho» con esta ampliación y consideró que es un acuerdo «a cuatro» porque incluye a la sociedad civil. El líder podemista admitió que «siempre hay que ceder para llegar a unos mínimos» y lograr el consenso, y destacó que 201 medidas son «una buena cosecha de proyectos» que darán viabilidad a proyectos concretos, especialmente en el ámbito económico, el negociado competencia de Climent.