Las Provincias

Mas pide una «movilización permanente» del soberanismo para lograr el referéndum

Carles Puigdemont y Artur Mas.
Carles Puigdemont y Artur Mas. / Andreu Dalmau (Efe)
  • El expresidente de la Generalitat y líder de PDECAT afirma que el Estado negociará con Cataluña "sí o sí" si acumula fuerza suficiente social y política para crear un Estado catalán

El expresidente de la Generalitat y líder de PDECAT, Artur Mas, ha afirmado este lunes que el Estado negociará con Cataluña "sí o sí" si acumula fuerza suficiente social y política para crear un Estado catalán.

"El Estado de la negociación no es realista, pero solo llegará cuando haya acumulado fuerza suficiente, social y política, para poder llegar a constituir un Estado catalán, y sea una evidencia ante España. Cuando lleguemos a este punto, la negociación llegará sí o sí", ha sostenido en un almuerzo-coloquio de la Cámara de Barcelona, presentado por su presidente, Miquel Valls.

Según Mas, si se llega a este punto la negociación será "absolutamente imperativa", porque las consecuencias de que no haya acuerdo no son asumibles para Cataluña y tampoco para el resto de España y Europa, ha dicho. "No tendría sentido llegar a este punto si se puede evitar, y, como se puede evitar, se evitará", ha dicho, convencido de que la UE no podría rescatar una economía española como la que quedaría en ese escenario.

Diálogo sin líneas rojas

Sobre las apelaciones al diálogo que están llegando desde el Gobierno central, ha afirmado que un diálogo debe empezarse sin condiciones previas ni líneas rojas, y les ha llamado a aceptar que la parte catalana plantee el referéndum como objetivo y solución en una eventual negociación: "Si no lo aceptan no es un diálogo real. También es cierto que las instituciones catalanas deben aceptar entonces que el Estado rechace la independencia como solución".

Aunque ve difícil que se pusieran de acuerdo sobre el referéndum, Mas considera que se podría crear un clima propicio para abordar las 46 demandas que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, entregó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y que enlazaban con los 26 que el propio Mas le había entregado dos años atrás.

Para Mas, una vez el Parlament aprobara el marco legal que regule la constitución de un futuro Estado catalán, se evidenciaría que en Cataluña se quiere orden legal y seguridad jurídica: "El eslógan será 'De la ley a la ley' y no 'De la ley al vacío, a la anarquía y al desorden". Augura que el Gobierno central lo llevará inmediatamente al TC con el apoyo seguro de PP, PSOE y C's, pero ha precisado que será necesario que los catalanes refrenden en votación este marco legal con una mayoría que supere el 50% de los sufragios, lo que dará "legitimidad democrática, pero también legitimidad internacional".

Ante el choque de legitimidades y legalidades que se puede producir, ha asegurado que cada parte "jugará sus cartas" cuando se convoque el referéndum en Cataluña, y ha constatado que el Estado tiene la vía judicial y también legislativa, además de admitir que no sabe hasta dónde está dispuesto a llegar cuando llegue el momento más álgido del conflicto.

Desde Cataluña, Mas ha apelado a las instituciones y sociedad civil organizada a jugar la carta de la "movilización permanente" y siempre pacífica de la gente en la calle, porque es quien tiene repercusión mediática internacional, asegura.

Seguridad del proceso

Ante un público empresarial, ha garantizado que no se forzarán situaciones de inseguridad jurídica, personal ni empresarial, y combatirá cualquier intento del mundo soberanista de incentivarlo: "El partido que represento lo impedirá, porque no es bueno para el proceso ni sería bueno para el conjunto del país".

También ha advertido de que el referéndum de 2017 "o es con todos los detalles o no habrá referéndum" porque, a su juicio, no puede haber una solución intermedia como fue el proceso participativo del 9-N.

Sobre los Presupuestos, está convencido de que se aprobarán esta vez, y ha aludido a la CUP para reivindicar que los acuerdos están para cumplirse, no para mutar, y ha aprobado que ahora quieran enmendarlos.

Al preguntársele si es partidario de actos de desobediencia puntuales, ha reconocido que está en contra porque son "pellizcos" para el Estado, y ha recordado que lo dice como persona que está a punto de ser juzgada por un delito de desobediencia por el 9-N.