Las Provincias

«Cuando el estrés supera la capacidad de sufrir produce situaciones patológicas»

  • Varios especialistas analizan la capacidad de respuesta a este tipo de problemas y las consecuencias

Valencia. El estrés puede ser un factor que influya para padecer un infarto. Cuando el sufrimiento que soporta una persona supera la capacidad de cargarlo sobre las espaldas se produce una reacción anormal que puede tener consecuencias patológicas. Si la situación estresante se prolonga en el tiempo ocasiona un gasto biológico que a su vez puede conducir a alteraciones fisiológicas.

Son afirmaciones que llegan desde las consultas de especialistas en distintas áreas de la medicina consultados por LAS PROVINCIAS tres días después de que un infarto se llevara la vida de la exalcadesa de Valencia Rita Barberá tras haber soportado gran presión judicial, mediática y política. En sus declaraciones los expertos no hablan de un caso concreto, pero ofrecen claves que ayudan a comprender cuánto sufrimiento se puede soportar y cómo responde un organismo a situaciones adversas.

José Viña Catedrático de Fisiología de la UV

El profesor José Viña, catedrático de Fisiología de la Universitat de València (UV), deja claro que el estrés es una reacción normal del cuerpo ante una situación que supera las circunstancias habituales, es una herramienta «para luchar contra la adversidad». Pero puede llegar un momento en el que la realidad que envuelve una vida supere «la capacidad razonable de sufrimiento y entonces se produce una reacción anormal». Insiste en que si se sobrepasa el umbral que cada individuo tiene para aguantar escenarios complicados puede «surgir una situación patológica».

Juan Rojo Profesor de Psiquiatría de la UV

También Juan Rojo, profesor de Psiquiatría en la UV, llama la atención sobre la consecuencia de una experiencia de estrés prolongado al señalar la posibilidad de que se genere «un gasto biológico y esto puede originar alteraciones fisiológicas». Advierte Rojo de que en función de la intensidad y del tiempo en el que se mantiene la situación adversa «generamos mayor gasto biológico». El profesor de Psiquiatría puntualiza que sobre la influencia del sufrimiento -del estrés- como desencadenante de alguna dolencia, entre la que podría encontrarse un infarto, «no se puede afirmar que hay una reacción causal», pero descarta también que todo pueda dejarse en manos de la casualidad. A su juicio «la incertidumbre» es lo más preocupante.

Daniel Luna Cirujano cardiaco

El cirujano cardiaco Daniel Luna aclara que el estrés puede ser factor desencadenante de un infarto, pero no de manera exclusiva. Aclara que un episodio de estrés «aumenta la tensión arterial si hay alguna lesión coronaria» cabe que se desencadene la grave dolencia cardiaca en numerosas ocasiones letal. Pero Luna hace hincapié en que «no sólo el estrés puede determinar un infarto». Apunta que se debe valorar también la edad y la posibilidad de otros problemas de salud que tal vez «no hayan dado la cara antes del infarto».

Javier Chorro Catedrático de Cardiología

El profesor Javier Chorro, catedrático de Cardiología de la Universitat de València, considera difícil «establecer una relación directa» del estrés como causa de infarto. El facultativo cita otros elementos que «desestabilizan· y conducen a un daño vascular que si existen lesiones previas, sobre todo con más de 50 años, sobrevenga en infarto», patología que según el doctor Chorro encuentra su franja de «máxima incidencia en hombres de entre 50 y 60 años, y en mujeres una década después».