Las Provincias

«Me voy tras poner a Valencia en el mapa»

«Me voy tras poner a Valencia en el mapa»
  • Barberá se despidió del Ayuntamiento satisfecha por el trabajo realizado durante los 24 años de su mandato

  • Las últimas frases de la exalcaldesa

«Me marcho como siempre he querido, con dignidad». Así se despedía Rita Barberá del Ayuntamiento después de las últimas elecciones municipales, en las que un pacto a tres bandas entre Compromís, el PSPV y València en Comú (la marca blanca de Podemos), la desbancaba de la alcaldía que había ostentado durante los últimos 24 años. «Me voy tras poner a Valencia en el mapa», indicó la exalcaldesa, a modo de resumen de su mandato. Esta es una de las frases que más repitió y con la que se despidió en una de sus últimas intervenciones públicas. De hecho, desde que abandonó la alcaldía y hasta su fallecimiento, apenas hizo declaraciones a los medios de comunicación y no concedió ninguna entrevista. Sólo un par de amplias ruedas de prensa, una en clave política y otra centrada en valorar el proceso judicial en el que se había visto inmerso el PP de la capital por un supuesto caso de blanqueo de capitales, así como alguna puntual y fugaz declaración, marcan esta etapa. Rita Barberá se había autoimpuesto una especie de retiro público que apenas rompió, pero cuando lo hizo dejó frases que resumen estos casi dos años.

El día de su despedida al frente del Gobierno local de Valencia, el 12 de junio de 2015, la primera edil más longeva de la capital destacaba que su etapa como alcaldesa «es la que justifica toda una vida, es la más feliz y la más fructífera por el bienestar que produce, por el trabajo hacia las personas. Es el mayor honor que se puede tener, ser alcaldesa de tu pueblo».

En ese momento, quiso dirigirse a los valencianos: «nunca les he engañado, si algo no he podido cumplir lo he dicho abiertamente, pero nunca les he engañado conscientemente. Para ellos seguiré trabajando». Resaltó también que se marchaba «con el orgullo de convertir en realidad un proyecto de oportunidades para todos los valencianos». «Hemos creído en Valencia, ese es nuestro principal legado y hemos crecido en autoestima», añadió la mandataria. Así, la ciudad de hoy «es fruto de haber creído en ella, de poner en valor su potencial. La ambición por Valencia ha sido fundamental, así como la anticipación con muchos de sus proyectos. Hoy es una ciudad innovadora y generadora de oportunidades», agregó.

La exalcaldesa, en un guiño a la memoria de su familia y en cuanto al sentimiento de no volver a frecuentar la alcaldía, apuntó que «lo que más me duele es que no volveré a pisar el pavimento que hacía mi abuelo en la fábrica Nolla».

Tuvo que pasar prácticamente medio año para que Barberá volviera a reaparecer ante el foco mediático, ya como senadora territorial, tras las elecciones generales de noviembre. En ese momento, arremetió contra el líder socialista Pedro Sánchez: «entiendo que no ha asumido que su futuro es ir a pasear por el Retiro»; y se deshizo en elogios hacia Isabel Bonig, presidenta autonómica del PP: «su gestión es buenísima, está poniendo las cosas en su sitio. Ella siempre habla de recuperar el alma del partido y me parece una frase oportuna y acertada».

Poco después estallaba el caso de la presunta financiación ilegal del PP en Valencia y el 2 de febrero Barberá emitía un comunicado en el negó que, bajo su mandato, hubiesen mordidas y solicitó «mesura, profesionalidad y respeto al Estado de Derecho». Tres semanas después optó por una comparecencia pública en la que sentenció: «no he contribuido, ordenado ni conocido ningún blanqueo del PP». «La alcaldesa nunca ha tenido una caja b ni ninguna llave de caja b. Soy una persona honrada, no soy una persona corrupta desde el punto de vista económico ni moral».

Sobre su patrimonio, destacó que «nunca me quedé nada, vivo de mi sueldo en un piso de alquiler, no tengo coche ni segunda residencia», mientras que «a los valencianos y españoles que creyeron en mí les pido que lo sigan haciendo». Defendió también a su antiguo equipo de Gobierno en el Consistorio valenciano: «Pongo la mano en el fuego por todos los que han trabajado conmigo de que no se ha cometido ningún acto ilícito».

Sobre las acusaciones que se vertían sobre ella, Rita Barberá replicó que «si alguien me veía como todopoderosa y que todo lo decidía, sólo podía ser por una percepción envidiosa y acomplejada, ajena a la realidad».

Tras ello, una de las pocas comunicaciones públicas emitidas por Barberá tuvo lugar a mediados de septiembre. En ella, la exalcaldesa comunicaba su baja en el PP «porque así me lo ha pedido el partido», y explicaba por qué no dejó la Cámara Alta: «Expreso mi voluntad de no dimitir del Senado y de permanecer en él, tal y como me ampara la ley, porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad».