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El juez absuelve al primer detenido por amenazar a políticos en redes sociales

    El juez absuelve al primer detenido por amenazar a políticos en redes sociales
    • El magistrado argumenta que los mensajes del joven valenciano no llegaron a las víctimas ni generaron el necesario estado de inquietud

    A mediados de 2014 se produjo una avalancha de detenciones por insultos y amenazas a políticos en redes sociales. De repente, sorprendió en la opinión pública un fenómeno que llevaba tiempo exhibiendo su crueldad para cualquier usuario medio de redes sociales. El acontecimiento que situó el foco sobre esta práctica de diferentes perfiles virtuales fue el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco. Uno de esos arrestados, el primero en toda España, fue un valenciano. El joven Sergi B. J. arremetió contra políticos del Partido Popular «con un ánimo vejatorio y humillante», según la Fiscalía. El ministerio público pedía un año de prisión por las amenazas y 3.000 euros de multa por las injurias.

    El juez ha absuelto al procesado. El joven, representado por el abogado Oscar Fernández, admitió en el reciente juicio que estos mensajes fueron producto de una época de ira «por la situación familiar» y que ahora estaba arrepentido. Sin embargo, la exculpación no reside en las anteriores circunstancias. El magistrado, que aporta numerosos pronunciamientos de las Audiencias sobre hechos similares, le absuelve de las amenazas porque los mensajes del joven «no llegaron a conocimiento de las víctimas y, por tanto, no se llegó a generar en ellas un estado de inquietud y desasosiego», requisitos que incluye el tipo penal analizado.

    Considera también el juez que el acusado actuó como un particular más, sin «proyección pública y sin pertenecer a ninguna asociación que de manera notoria ejerza presión ilícita sobre personalidades de la gestión pública». Todo lo anterior contribuye a desvirtuar las acusaciones. Más contundente resulta la respuesta del magistrado al pronunciarse sobre las injurias. El joven se dirigió a los políticos con los insultos de «hijos de puta y fascistas de mierda». Estos calificativos se encuadrarían en las antiguas faltas, ahora delitos leves, pero que la última reforma del Código Penal dejó sin castigo. No corresponde, por tanto, la multa de 3.000 euros que reclamaba el ministerio fiscal. La sentencia no es firme. La Audiencia de Valencia puede tener la última palabra en el caso de que la Fiscalía recurra el fallo. El magistrado de Penal 3 de Valencia ordena también que se dé traslado del contenido de la resolución al Partido Popular como perjudicado en estos hechos.

    La detención de este joven se convirtió en un asunto de repercusión nacional. El valenciano se definía en su perfil de la red social como «perroflauta». Entre los mensajes que difundió a través de su cuenta personal se desprende un sentimiento nacionalista y opiniones a favor del consumo de drogas como la marihuana. El arresto se produjo en la vivienda en la que residía con sus padres, en Tavernes de la Valldigna y desde donde envió los polémicos mensajes. Los policías registraron durante más de una hora la habitación del joven y se incautaron de ordenadores y discos duros. «No ha matado a nadie», defendió entonces su propio padre. El sospechoso contó con el apoyo de parte de sus vecinos que incluso se concentraron en la plaza de la localidad para reclamar su puesta en libertad y llegaron a reunir dinero para costear su defensa.

    Los agentes realizaron un registro en la habitación del arrestado delante de la secretaria judicial. Los policías permanecieron durante cerca de una hora en el domicilio de Sergi, y se incautaron de dos ordenadores -uno de ellos portátil-, cinco memorias USB, tres discos duros y cinco tarjetas de memoria, material informático que se llevaron en varias cajas de cartón.

    En su día, el arrestado sostuvo la misma idea que repitió durante la reciente vista en Valencia. Su intención no era ofender a ninguno de los destinatarios de sus mensajes sino que sus tuits estarían más enfocados a verbalizar una protesta, la necesidad de un cambio social. Su círculo más próximo sostuvo que había sido utilizado como cabeza de turco en un periodo de agitada tensión política.