Las Provincias

El PSPV de Valencia exige congreso federal y debilita la posición de Puig

Puig y Ábalos, junto a otros cargos socialistas. :: efe/ballesteros
Puig y Ábalos, junto a otros cargos socialistas. :: efe/ballesteros
  • La ejecutiva que lidera Ábalos aprueba por unanimidad una resolución en la línea contraria a la del secretario general

valencia. Ximo Puig insistió ayer en que el congreso federal del PSOE no es una prioridad. «Nos han mandado al rincón de pensar», dijo el secretario general de los socialistas valencianos en alusión a los resultados electorales obtenidos por su partido. El líder del PSPV, cada día más cómodo con los símiles infantiles -hace pocos días censuró a quienes creen que la política es como 'Barrio Sésamo'-, se posicionó abiertamente con la tesis sostenida por la gestora del PSOE, y por la baronesa andaluza Susana Díaz, en contra de acortar los plazos para la celebración del cónclave federal.

Cuando Puig se pronunció en estos términos -lo hizo ayer por la mañana en Madrid- quizá ya conocía la resolución aprobada la noche anterior por el comité ejecutivo provincial del PSPV de Valencia. La dirección que encabeza José Luis Ábalos, el referente crítico más visible del socialismo valenciano, sacó adelante una iniciativa por unanimidad en la que se reclamaba la convocatoria inaplazable del congreso federal del PSOE. Una posición política en las antípodas de la defendida por Puig, pero en la línea con el acuerdo adoptado por el comité federal socialista del 2 de abril, cuando tras el fracaso de Pedro Sánchez en sacar adelante su investidura, el máximo órgano entre congresos del partido acordó aplazar la celebración del congreso federal hasta que hubiera gobierno. Y claro está: Gobierno ya hay.

El acuerdo de la dirección provincial de Valencia se alcanzó por unanimidad pero tras una tensa reunión, en la que el responsable de Organización de la ejecutiva, Miguel Chover y algunos altos cargos de la administración autonómica de Puig que forman parte de este órgano, como Toni Such, defendieron que no se sometiera a votación ninguna resolución, conscientes de la debilidad de su posición en el seno de ese órgano. La dirección provincial terminó suavizando el texto de la propuesta, que inicialmente se mostraba crítico con las decisiones adoptadas por la gestora del PSOE, para acabar sacando adelante la exigencia inmediata de un congreso federal. Una cita que tendría carácter ordinario y que, al mismo tiempo, permitiría abrir a posteriori el proceso de convocatoria de los congresos nacionales.

La resolución aprobada también demanda que, de forma previa, se promueva el proceso de primarias, tal y como recogen los estatutos del partido. El PSPV de la provincia de Valencia plantea la necesidad de tener «una dirección estable» y terminar cuanto antes «con la situación de interinidad y escasa legitimidad que supone estar dirigidos por una gestora sin capacidad estatutaria». La resolución de la CEP considera «inaplazable» la convocatoria del congreso ordinario «para cerrar una etapa de provisionalidad que permita reconstruir el proyecto socialista y recuperar el espacio político del PSOE».

Una vez resuelta la investidura, se añade, se debe dar por concluida la labor temporal de la gestora. «Es el momento de resolver la interinidad de los órganos de dirección. Si queremos recuperar, reconstruir y fortalecer el PSOE, la única vía posible es la convocatoria de primarias y un congreso federal». La dirección provincial del PSPV de Valencia considera que «España necesita un PSOE fuerte y útil que garantice la igualdad de oportunidades y las políticas sociales. Por ello, es urgente avanzar hacia el futuro con la renovación del liderazgo federal que permita reconstruir nuestro discurso».

El acuerdo de la dirección provincial certifica una realidad: la posición que sostiene Puig en el debate orgánico de su partido no solo está lejos de ser compartida de forma unánime en el seno del socialismo valenciano, sino que además viene reactivando a sus críticos.

Esa circunstancia se hizo evidente con la maniobra para forzar la caída de Pedro Sánchez en la que Puig participó de forma directa al ser uno de los 17 miembros de la ejecutiva federal que abandonó su cargo -y que derivó en una concentración de militantes frente a Blanquerías pidiendo la dimisión del secretario general-. Y se repitió con el debate sobre la posición de los socialistas en la investidura de Mariano Rajoy, en la que Puig alentó la abstención en contra del pronunciamiento de la mitad de su militancia.

Y ahora se repite con la exigencia de la celebración de un congreso federal. Un pronunciamiento que ya han sacado adelante diversas federaciones socialistas y que, en el caso del socialismo valenciano, también habían reivindicado direcciones comarcales como la de l'Horta Nord en la Declaración de la Pobla de Farnals.

Alineado con Sánchez

La tesis de la dirección provincial de Valencia, alineada con las posiciones de Pedro Sánchez, debilita la posición del secretario general. Puig ha venido sosteniendo hasta la fecha posiciones coincidentes con las de los barones que encabeza Susana Díaz, sin atender la postura que defendían un amplio número de cargos del partido en la Comunitat -con Ábalos a la cabeza-. Una posición que ha contribuido a reforzar su protagonismo como barón territorial en el marco del debate orgánico de su partido. Pero que, al mismo tiempo, ha visibilizado a las posiciones críticas con su liderazgo en el seno del socialismo valenciano.

Abalos se ha venido referenciado como el líder del PSPV más cercano al exsecretario general Pedro Sánchez. De hecho, la pasada semana participó en una reunión junto al exlíder y otros cargos del partido para diseñar la estrategia política de cara a la eventual presentación de una candidatura a liderar el partido por parte de Sánchez. Ábalos forma parte de la dirección del grupo parlamentario socialista -aunque la gestora aún no ha ratificado la composición de ese órgano-.

La posición del líder provincial podría verse comprometida por su apoyo a Sánchez, aunque su eventual salida de la dirección del grupo parlamentario únicamente se justificaría por ese respaldo al exlíder del partido -pese a defender el no a Rajoy, Ábalos terminó absteniéndose en la votación de investidura en el Congreso, por lo que no cabe la aplicación de medidas disciplinarias como puede ocurrir con otros miembros de la dirección-.