Las Provincias

Álvaro Nadal
Álvaro Nadal / Guillermo Carrión

Nadal, el cerebro del Ejecutivo, consigue salir a la luz

  • El exdirector de la Oficina Económica obtiene el departamento al que aspiraba su hermano gemelo para lidiar entre eléctricas y ciudadanos

La saga de los Nadal ha conseguido lo que deseaban desde que Mariano Rajoy llegó al poder en 2011. Aspirar a un ministerio. Pero la carambola ha resultado completamente inesperada: el próximo ministro del renovado departamento de Energía no será Alberto, hasta ahora Secretario de Estado con las funciones del ramo eléctrico bajo su poder. Sino que accederá al cargo su hermano gemelo, Álvaro, el delfín que siempre había deseado llegar a la primera línea pública ministerial tras ejercer como uno de los escasos consejeros cercanos al presidente en los duros años de crisis a través de la presidencia de la Oficina Económica del Gobierno.

Sus anhelos en materia económica no han despojado a Luis de Guindos de su cargo, aunque por el camino, el nuevo titular de Energía se deja las competencias de Industria, en favor del de Economía y Competitividad. Por la figura de Álvaro Nadal (Madrid, 1970) han pasado las grandes decisiones estratégicas que ha tomado el Ejecutivo de Rajoy en su primera legislatura completa. La reforma financiera, la fiscal, las políticas de ajustes, las reestructuraciones sectoriales y, por supuesto, los cambios en materia energética han sido validadas en un despacho desde el que siempre oteaba la mesa de un Consejo de Ministros al que ahora podrá pertenecer.

El eterno delfín ha conseguido destronar hasta a su propio hermano, al que se dirigían todas las miradas del sector para cubrir la vacante que había dejado José Manuel Soria, tras su abrupta dimisión en el mes de mayo. Los Nadal -además de gemelos, estudiaron la misma carrera y se sacaron la misma oposición de técnicos comerciales del Estado- pertenecían al mismo Gobierno desde 2013. A partir de hoy, podrían formar parte del mismo ministerio. Habrá que ver si en las designaciones que realice el Consejo de Ministros en cada departamento, el actual Secretario de Estado de Energía continúa en su puesto, esta vez bajo las órdenes de su propio hermano. De Nadal, de Alberto Nadal, se especuló que podría haber optado al puesto de director ejecutivo del Banco Mundial.

Decisiones polémicas

El horizonte de su hermano, Álvaro, sí está mucho más claro. Asume uno de los ministerios con más tareas pendientes a cortísimo plazo. No se trata de grandes proyectos de ley, sino de decisiones concretas que parecen encaminadas a subir el precio de la luz. El ministro tendrá que determinar cómo devolverá -vía recibo, presupuestos públicos o superávit eléctrico- más de 500 millones a las eléctricas por la financiación del bono social, anulada por el Supremo la semana pasada.

Además, deberá cuantificar el nuevo marque que se llevan las compañías comercializadoras del precio regulado (PVPC), tras la propuesta de Competencia de que se elevara más de un 30%. Antes de que termine el año, hará frente a una nueva subasta de energía renovable por 1.000 megavatios, de cuyo resultado depende la credibilidad del sistema. Y en cuanto el Ejecutivo comience a funcionar, deberá tomar una decisión definitiva sobre el cierre -o no - de la central de Garoña y el cementerio nuclear de Cuenca.

Álvaro Nadal tendrá que demostrar sus dotes de negociación ante uno de los sectores con mayor poder de la economía. Al exdirector de la Oficina presidencial no se le achaca precisamente una excelente relación con el empresariado después de cuatro años ejerciendo como el hombre de Rajoy en la sombra.

Dos de los sectores que esperaban contar con un Ministerio propio o, al menos, con mayor visibilidad en alguna cartera eran el turismo y las telecomunicaciones. El primero sigue siendo la «gallina de los huevos de oro» para España -en 2015 aportó 124.000 millones al PIB y 2,4 millones de empleos, según el «lobby» Exceltur, que funciona como gran patronal- y ha superado la crisis sin especiales sobresaltos.

Su primera reivindicación era dotar al sector de un mayor rango administrativo, con una comisión interministerial semestral encabezada por el presidente del Gobierno y otra interautonómica. Su otra prioridad es poner coto a la «clara competencia desleal» que, a su juicio, se genera por el crecimiento «desbordado» de servicios de alojamiento P2P a través de internet.

En el caso de las telecomunicaciones, sus aspiraciones de visibilidad política eran similares, aunque se podrían haber resuelto añadiendo al Ministerio de Economía las competencias sobre la sociedad digital. Consideran que bajo el paraguas de este departamento les iría mejor a las 'telecos', puesto que la digitalización puede ofrecer créditos apreciables de cara a mejorar el PIB del país.