Las Provincias

Soler entrega los presupuestos al presidente de Les Corts, ayer. :: EFE
Soler entrega los presupuestos al presidente de Les Corts, ayer. :: EFE

El Consell infla hasta 1.500 millones los ingresos ficticios al añadir 200 más

  • El presupuesto de la Generalitat de 2017 crece porque a la supuesta mejora de la financiación se suma una dotación del Estado a través de la Ley de Dependencia sin garantizar

valencia. El pleno del Consell aprobó ayer un proyecto de ley de presupuestos de la Generalitat para 2017 «reivindicativo», según el titular de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler. Es difícil saber si lo que se reclama es más financiación del Estado o que la ilusión de un futuro mejor no la fastidie la cruda realidad presupuestaria. Porque las cuentas autonómicas incluyen cerca de 1.500 millones sin más garantías de recibirse que el ferviente deseo del Ejecutivo valenciano. En concreto, incorpora una partida de 1.325 millones que la Generalitat considera que deben llegar del Gobierno por la infrafinanciación que sufre la Comunitat. Además, se incorpora una exigencia para que el Estado haga frente a una aportación que le corresponde por la Ley de Dependencia que la Generalitat estima en cerca de 200 millones. En total, casi el 10% del equilibrio presupuestario autonómico depende de unos ingresos cimentados en un castillo de naipes, pues la relación entre el Gobierno central y el Ejecutivo valenciano dista mucho de ser fluida, una situación que nadie ayuda a mejorar. Sin ir más lejos, Soler acusó ayer al Ministerio de Hacienda de «tener mucha cara» por reprochar a la Comunitat no cumplir con sus obligaciones, lo que no contribuye precisamente a generar un buen clima en las cada vez más tormentosas relaciones con Madrid.

Soler, acompañado en la presentación de las cuentas por la vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, anunció que el Consell «se niega a congelar las cuentas autonómicas, porque los valencianos tienen derecho a un gasto per cápita que tienda a converger con la media nacional». De tal modo que los presupuestos se incrementan en cerca de 600 millones de euros, pasan de 17.155 millones para este año a los 17.724 del próximo ejercicio. El Ejecutivo valenciano admitió ayer su intención de mostrarse «expansivo», de modo que se pone por montera las advertencias de contención provenientes del Ministerio de Hacienda. De eso, nada.

En las cuentas públicas valencianas retornan los 1.325 millones que se tuvieron que retirar porque así se lo exigió Montoro para enviar a la Comunitat el FLA en junio. Se quitaron entonces, se suman ahora.

Los ingresos, además, pretenden aumentarse vía impuestos en virtud del cambio del sistema fiscal diseñado por la Conselleria de Hacienda, así como a través de esa supuesta rectificación que el Gobierno central hará de su aportación por la Ley de Dependencia. Mónica Oltra explicó que en el articulado del texto de presupuestos se reivindica al Gobierno «la aportación que el Estado tiene que hacer por la financiación de la dependencia». Al respecto, indicó que, según la mencionada normativa, se debe pagar al 50% entre el Estado y las comunidades, pero el Gobierno central aporta de medias a las autonomías el 18%, y a la Comunitat únicamente un 12%. Como todo eso se va a arreglar, según calcula el Consell, pues así se incorporarán 200 millones más.

A la negociación (tensa) entre Compromís y PSPV para que ni socialistas ni nacionalistas perdiesen capacidad de acción en sus respectivas consellerías se ha sumado en los últimos meses Podemos, que además advierte reiteradamente la necesidad de que se atiendan sus exigencias si el Ejecutivo quiere continuar contando con su apoyo. De este modo, al final, las cuentas cuadran con café para todos y encomendándose a que la economía no se estanque y que el Gobierno central escuche con benevolencia todas las peticiones de la Generalitat. Los departamentos del Consell mejoran todos, se ha aportado dinero para los proyectos socialistas (la agencia de la innovación o la de respuestas ante las emergencias), los podemistas (la oficina antifraude) o la de los nacionalistas (como el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial), o la propia televisión pública. Y todos contentos. De hecho, a nivel consolidado (la suma de la administración general, las empresas y el resto de organismos dependientes de la Generalitat) el presupuesto aumenta un 2,97% y se sitúa en 18.916 millones.

Preguntado por si la Generalitat en 2017 tendrá que seguir dependiendo del Fondo de Liquide Autonómico (FLA), Soler respondió que será así «mientras no se cambie el sistema de financia autonómico», ya que «continuamos generando déficit, por lo que continúa aumentando el volumen de la deuda», de modo que «la bola cada día es más grande», admitió Soler, como si sus competencias nada tuviesen que ver con esa pelota presupuestaria. Es el conseller de Hacienda.

La vicepresidenta Oltra también aportó su interpretación política a los números de la Generalitat e hizo hincapié en el «aumento importante» de las políticas de generación económica y empleo (destacó que se incrementan los «esfuerzos» en el eje 4, 'Nuevo modelo productivo'), «sin perder el pulso a la parte social». Subrayó tanto la vicepresidenta como el responsable de Hacienda que el 85% del presupuesto se concentran en Educación y Sanidad pero los departamentos que más crecen son Economía, Vivienda y Agricultura.

Soler puntualizó que el incremento que registran los presupuestos es del 2,8%, aunque figura el 3,3% de aumento porque incorpora una «aportación singular para hacer frente a nuestras obligaciones con los bonistas que sufragaron la financiación de las universidades», lo que indicó que es un compromiso del Consell anterior al que se debe hacer frente en 2017 y en 2022.