Las Provincias

El incendio en Ciudadanos

Carolina Punset y Alexis Marí.
Carolina Punset y Alexis Marí. / IRENE MARSILLA
  • Con un congreso a la vista, la posición de Marí como portavoz parlamentario puede verse comprometida por el debate orgánico

  • La dimisión de Punset, último episodio de la bronca interna de C's en la Comunitat

La irrupción de Ciudadanos en el escenario político, con el arrollador liderazgo de Albert Rivera ejerciendo de principal propulsor, ha situado a esta formación nacida en Cataluña pero de corte urbano y españolista como uno de los cuatro partidos de referencia en el mapa político español. Las dos elecciones generales consecutivas, 20 de diciembre y 26 de junio, retrataron cierto retroceso en los resultados de la formación naranja, que pasó de 40 a 32 escaños y se dejó por el camino medio millón de votos. En la Comunitat, por contra, Ciudadanos entró con fuerza en Les Corts -donde conquistó trece escaños- y mantuvo su empuje con cinco escaños para el Congreso de los Diputados en los dos comicios generales.

La fortaleza de esta formación en la Comunitat guarda relación, probablemente, con la constatación de que su nacimiento y su consolidación han tenido mucho que ver con la debilidad del PP valenciano. Aunque los resultados electorales del partido que lidera Isabel Bonig mejoraron de forma significativa el 20-D y el 26-J, la acumulación de investigaciones judiciales por supuestos casos de corrupción que afectan a ese partido podría estar entre las causas de que la formación de Albert Rivera haya mantenido su pujanza en la Comunitat.

Pese a que los datos electorales constatan la buena salud del proyecto, lo cierto es que la situación que atraviesa Ciudadanos en la Comunitat está lejos de ser idónea. Todo lo contrario: a ese confuso posicionamiento político que hace que un partido nutrido de votantes de perfil conservador vote más veces en Les Corts con el tripartito que con el PP se suma una brecha interna de dimensiones considerables. Las discrepancias amenazan con llevar a la formación naranja a una confrontación interna tradicional, de las que resultaban habituales en los partidos políticos tradicionales y que ahora parecen haberse extendido también a los protagonistas de la 'nueva política'.

Carolina Punset, eurodiputada de esta formación y hasta hace apenas ocho meses portavoz de C's en Les Corts, hizo público un comunicado el pasado lunes con el que formalizaba su renuncia a formar parte de la dirección nacional del partido. El de Punset era uno de los rostros 'reconocibles' de la formación naranja. Llegada a la política en 2007 de la mano de una plataforma ciudadana de vecinos de Altea (Cipal), en 2014 se convirtió en cabeza visible del proyecto de Rivera en la Comunitat Valenciana. Encabezó la lista autonómica que logró los 13 escaños de los que disfruta su partido en Les Corts, aunque su perfil ecologista y una cierta candidez política le terminaron abocando a aceptar el escaño en el Parlamento europeo.

«Trozo de tela»

La dimisión de Punset, que ella atribuyó a no sentirse identificada con la mayor parte de las decisiones estratégicas tomadas por la dirección del partido, se produjo apenas unos días después de que la dirección nacional -a través de Fran Hervías- desautorizara públicamente a la dirigente valenciana por un tuit en el que calificó la Senyera de «trozo de tela».

El comentario -realizado justo después de que el portavoz del partido en el Ayuntamiento de Valencia y dirigente favorito para Rivera, Fernando Giner, fuera el portador de la bandera de la Comunitat el pasado 9 d'Octubre- generó una severa controversia que incluso obligó al partido a desmarcarse del comentario.

Pero la dimisión de Punset tiene mar de fondo. Su posición política coincide con la del portavoz parlamentario de Ciudadanos en Les Corts y pareja sentimental de la eurodiputada, Alexis Marí. La propia Punset dejó entrever en su comunicado de renuncia que otra de las razones de su marcha tenía que ver con la falta de unas estructuras orgánicas, en el seno del partido en la Comunitat, para desarticular y rechazar cualquier tipo de nacionalismo «incluyendo el regionalismo no independentista». El discurso de perfil valencianista, que podría identificarse con ese regionalismo no independentista citado por Punset, constituye uno de los pilares sobre los que Giner ha construido su discurso político en el ámbito de la política municipal.

Lo que Punset, y al mismo tiempo Mari, ponían de manifiesto es una discrepancia de fondo con la manera de entender la línea de acción política del partido. Un envoltorio teórico para explicar un choque que tiene mucho que ver con la dirección ideológica del partido. Pero no únicamente con esa circunstancia.

El nacimiento de Ciudadanos se hizo de forma acelerada. A diferencia de Cataluña, donde esta formación dispone de una amplia trayectoria, el salto a la política nacional obligó a un proceso apresurado de composición de candidaturas y direcciones orgánicas que aún no ha finalizado -Rivera convocará congreso nacional para principios de año y todavía no está claro si los líderes regionales se elegirán en cada autonomía o si será la nueva dirección nacional la que los proponga-. Y en esa amalgama de elementos confluyeron, en el ámbito de la Comunitat, elementos de muy diverso origen. Uno de los grupos que contribuyó de forma determinante a la consolidación del proyecto de Ciudadanos fue UPyD. El partido creado por Rosa Díez y que contaba en la Comunitat con la dirección de Alexis Marí, terminó viéndose descabezado (y algo más) cuando su entonces líder y un destacable número de militantes de ese partido fichó por la formación naranja. Allí coincidió con cargos provenientes del PP valenciano, con otros llegados de formaciones nacionalistas, y también con algún exPSPV. Un variopinto grupo ideológico que ha protagonizado más de una discrepancia en el debate parlamentario de Les Corts -con el debate de las adopciones en las parejas de hecho, que derivó en una votación en la que dos diputados se ausentaron del pleno para no secundar la decisión del resto de sus compañeros de escaño o con las indirectas lanzadas por Marí desde la tribuna del hemiciclo hacia algún asesor del grupo parlamentario por sus comentarios sobre la forma de vestir de algunos cargos-. O cuando Punset respaldó que su partido respaldara a Podemos en la votación del candidato del partido de Pablo Iglesias a la presidencia del Consejo de Transparencia.

Discrepancias

Punset, primero, y Marí, después, han visto condicionada su posición como portavoces parlamentarios por la discrepancia con algunos de los pesos pesados del partido. El coordinador del partido en Alicante, Emigdio Tormo, el delegado territorial de C's en la Comunitat, Emilio Argüeso, el subdelegado territorial del partido en la provincia de Valencia, Juan Córdoba y el portavoz de Ciudadanos en la Comunitat Valenciana, Fernando Giner, son sólo algunos de los nombres que han marcado distancias con Marí y Punset. Unas discrepancias que pueden tener fecha de caducidad tan pronto como la dirección nacional se pronuncie respecto a cómo se establece la dirección del partido en la Comunitat. Si como todo apunta, alguno de esos cuatro nombres termina convirtiéndose en máximo responsable de la formación naranja, las opciones de Marí de conservar su condición de portavoz en Les Corts pueden desaparecer. Únicamente una decisión adoptada desde la cúpula del partido en Barcelona, y dirigida a no hacer más evidentes aún las diferencias entre los principales coroneles y el portavoz parlamentario evitaría el choque que muchos dan por seguro.

El entorno de Marí, no obstante, ya ha avisado de que maniobras de este tipo podrían tener un coste severo para la formación. El exlíder de UPyD controla, según estas fuentes, a un destacado grupo de militantes que podrían maniobrar en el caso de que su referente terminara siendo apartado.