Las Provincias

El PSPV apoya la ley para revocar senadores pero avisa de que no la aplicará «nunca»

Ferri, Marzà y Mata, ayer en Les Corts. :: JESÚS SIGNES
Ferri, Marzà y Mata, ayer en Les Corts. :: JESÚS SIGNES
  • Mata justifica el voto a favor por lealtad al pacto del Botànic pero critica con tal dureza la norma de Podemos que el PP secunda la intervención del síndic socialista

valencia. Podemos en la Comunitat asegura que su apoyo al Consell se fundamente en el cumplimiento del Pacto del Botánico y en el respeto del PSPV a sus iniciativas en Les Corts. Sin embargo, a los socialistas les cuesta. Con esfuerzo y a regañadientes, apoyan las leyes impulsadas por los podemitas, pero no lo hacen con buena cara. Ayer se vivió en la Cámara un nuevo ejemplo del absoluto desafecto del partido que lidera Puig por las propuestas de la formación morada. El síndic del PSPV, Manolo Mata, expuso sin disimulos un criterio totalmente disconforme a la ley que permitirá revocar senadores. Sin embargo, votó a favor. No obstante, avisó y subrayó: «que no cuente nadie con el PSPV para revocar a ningún senador designado por Les Corts». Y es que, según fuentes socialistas, no tienen intención de aplicar la normativa «nunca», lo cual quedó explicado de manera cristalina por su portavoz.

Mata, en su enésima intervención en Les Corts donde muestra su espanto hacia una iniciativa podemista, se lamentó de que, durante la actual legislatura «estamos experimentando», criticó con dureza la inclusión de criterios morales para aplicar de manera objetiva. El síndic socialista armó el discurso con balas de todos los calibres para rematar señalando que apoyaba la ley «por lealtad al acuerdo político» del pacto del Botánico. El portavoz del PSPV recordó a su homólogo de Podemos, el síndic Antonio Montiel que «no está en una manifestación», sino «haciendo leyes», y se opuso con vehemencia, pero sólo de palabra, a que se pueda iniciar «un procedimiento para llevar a la innobleza de una persona por motivos espurios», como son «la pérdida de confianza, la dignidad de las instituciones o su trabajo en el Senado». Tras asegurar que el mecanismo de revocación «en la práctica es imposible», subrayó que los senadores «tienen la soberanía popular sobre sus hombros» y aclaró que aunque cree que Rita Barberá «no merece estar en un cargo público, es el pueblo el que deberá decidirlo, no un tribunal por muy de diputados que sea». Mientras decía todo esto Mata, el podemista Montiel miraba sus papeles... y el PP aplaudía.

El popular Alfredo Castelló subió a la tribuna para asegurar que suscribía palabra por palabra el discurso de Mata ante una ley que, a juicio del PP, es «una cafrada» y supone una «vulneración» y «un atropello» de la Constitución Española. «No creo que pueda ser ni la mitad de contundente y claro que Mata y dejar en evidencia de forma tan transparente esta pseudoley», indicó Castelló, alabando a un Mata impasible frente a tanto halago porque ya unas horas antes, frente el malestar de algunos diputados socialistas por tener que votar a favor de esta ley (y de la de incompatibilidades), tuvo que apelar a la disciplina de grupo.

Les Corts aprobó, con los únicos votos en contra del PP, la modificación de la ley de designación de senadores en representación de la Comunitat para introducir la posibilidad de revocar el nombramiento de estos cargos. La modificación, propuesta por Podemos, establece que el procedimiento deberá ser impulsada por un mínimo de dos grupos que representen al menos una décima parte de Les Corts, y que tendrá que ser aprobada por dos tercios de la Cámara, y sin oposición del grupo que propuso al senador.

En el pleno se aprobó una enmienda de Compromís que deroga la obligación de que los candidatos comparezcan previamente. Ese examen previo se instauró cuando la socialista Leire Pajín fue propuesta a senadora y el PP intentó obstaculizar el nombramiento.

Montiel defendió que los senadores nombrados por Les Corts representan al conjunto de la Comunitat, por lo que, a su juicio, hay «una relación directa de confianza y sometimiento a la Cámara» y «quien puede elegir puede también revocar», una intención que Podemos esgrime desde que la senadora y exalcaldesa Rita Barberá comenzó a aparecer vinculada con el presunto blanqueo de capitales en el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Valencia.