Las Provincias

Intervención no acepta ni una flor

La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, durante su comparecencia tras el pleno del Ejecutivo celebrado ayer. :: EFE
La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, durante su comparecencia tras el pleno del Ejecutivo celebrado ayer. :: EFE
  • Oltra se pregunta cómo era posible que, con este mismo cuerpo de funcionarios y auditores, en anteriores legislaturas «se robara como si no hubiera un mañana»

  • El Consell lamenta que los controles en la Generalitat se extreman hasta el absurdo

La portavoz del Consell, Mónica Oltra, afilaba los labios y apretaba el gesto al ofrecer ayer una valoración del juicio sobre 'Gürtel' que se celebra estos días, un caso de corrupción que asoció a los ocurridos en la Comunitat, lo que le sirvió para señalar hacia el PP y los Ejecutivos anteriores para reprocharles su capacidad para usar «de manera arbitraria y espuria» el dinero público. «Se robó como si no hubiera mañana», acusó Oltra, que, sin embargo, admitió su total ignorancia de cómo se pudo actuar de tal manera teniendo en cuenta que la Generalitat contaba entonces con el mismo número (o superior) de funcionarios y auditores que, actualmente, trabajan con un celo extremo. Y puso un ejemplo gráfico y floral.

«Hace unos meses asistí en una residencia para mayores de Paterna a la fiesta de aniversario de una mujer que cumplía cien años. La Conselleria de Igualdad le compró un ramo de flores, pero nada demasiado pretencioso, no un centro enorme ni nada. Un ramo sencillo, de 30 euros. Lo sé porque yo estuve allí, le dimos el ramo y lo vi todo. Pues bien, posteriormente la Intervención puso un reparo y dijo que eso no se podía pagar con dinero público. De modo que lo pagamos de nuestro bolsillo», relató Oltra, quien consideró que el caso es muy ilustrativo de «hasta qué punto los filtros paran cosas en principio insignificantes como esta», lo que le sirvió para preguntarse «cómo se han robado millones de euros en esta Comunitat», cuando los «filtros» son así de «diligentes y solventes».

El ejemplo relatado por Oltra, su incapacidad para explicarse la situación, guardan una clara afinidad con los reproches que la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, lanzó hace unas semanas hacia los interventores de la Generalitat respecto al relajo con el que en tiempos del PP se cometían las irregularidades que han acabado en los juzgados. Sin embargo, la portavoz del Consell no acercó tanto la mano en el fuego como la consellera de Justicia. Bravo ha tenido que explicar luego sus palabras. Oltra, a pesar de sus asombros y de esas flores pagadas a escote, eludió el choque con los funcionarios y auditores. Señaló que el talante puntilloso actual de los interventores se explica por el concepto de la «sociedad post corrupta» que utiliza el conseller de Hacienda, Vicent Soler, y que hace que «todas las alarmas y todas las alertas estén funcionando muy bien» en este momento, lo cual es «un seguro de vida» para los que están en el Consell, si bien tanta seguridad impide hasta pasar el gasto de un ramo de flores para una centenaria.

Por otra parte, respecto a la polémica sobre la polémica de que el gran peso de la Senyera impide que algunas concejales pueda llevarla en procesión, la vicepresidenta abogó por aligerarla.