Las Provincias

Puig defiende en Madrid el estado autonómico y la mejora de la financiación

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Oltra, Puig y Morera, ayer, minutos antes del arranque del acto reivindicativo en Madrid. :: josé ramón ladra

  • El presidente denuncia que se está vulnerando la Constitución y proclama un «hasta aquí hemos llegado» para resaltar el hartazgo en la región

La Generalitat organizó ayer un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con un objetivo muy claro: acabar con la invisibilidad de la región. «El pueblo valenciano ha expresado un solemne y conjunto 'hasta aquí hemos llegado' y era imprescindible hacerlo oír también aquí», afirmó el presidente del Consell, Ximo Puig, en su discurso dirigido a los cerca de 200 asistentes entre los que no se encontraba ni un solo miembro del actual gobierno en funciones. Nadie a quien mirar a la cara para reclamar «una financiación justa», como rezaba el eslogan del encuentro.

La cita que organizó el Ejecutivo valenciano despertó el interés de los medios nacionales más por la incertidumbre que existe en estos momentos en el seno de su partido que por el motivo de la convocatoria. Querían conocer la opinión de Puig sobre una posible abstención que propiciara un nuevo gobierno de Mariano Rajoy. Puig, como ya hiciera la semana pasada en una conferencia en Barcelona, lamentó la «desigualdad que generan la infrafinanciación y la infrainversión» en la Comunitat, deficiencias que «justifican sobradamente la existencia del problema valenciano» y la necesidad de que su Ejecutivo estuviera ayer presente en la capital de España. Su alegato siguió el mismo patrón que el del presidente de Les Corts, Enric Morera, y la vicepresidenta Mónica Oltra, que también tomaron la palabra para exigir que se subsane una «anomalía democrática» con respecto a la región.

«Estamos ante una cuestión de Estado. Se está vulnerando la Constitución», afirmó el jefe del Consell, para añadir que no se están cumpliendo los principios de solidaridad e igualdad de derecho y obligaciones entre españoles «consagrados en los artículos 2, 138 y 139» de la Carta Magna, ni la LOFCA, «respecto a la suficiencia de recursos que tienen que tener las comunidades autónomas».

Puig insistió una vez más en la necesidad de convocar una reunión de presidentes autonómicos para abordar este delicado asunto. El presidente ya hizo este anuncio el pasado mes de abril. Aprovechó el acto para realizar una encendida defensa del estado autonómico -no son los responsables del déficit- más todavía en el momento actual de incertidumbre respecto al Gobierno Central.

El máximo responsable del gobierno valenciano quiso destacar que no buscan culpables. «No queremos esquivar nuestras responsabilidades, ni siquiera con los errores de gobiernos anteriores». De tal forma, que reclamó el cese del trato injusto y se quejó de que durante demasiados años «la Comunitat haya estado ausente en los grandes debates», ignorada para poder participar «en la construcción de este país» y marcada por el tópico del «Levante feliz» que «aún hoy nos persigue».

En ese sentido, recordó que la valenciana es una autonomía que está 12 puntos por debajo de la renta per cápita de España, pero que no parece que esto sea así, ya que «se ha creado una falsa idea» que impide «que se tenga conciencia de sobre el hecho de ser la única comunidad pobre que aporta como una rica».

«La Comunitat ha sido mal financiada históricamente», prosiguió, recalcando que este escenario no ha variado con ninguna de las reformas del sistema de financiación que se llevaron a cabo en 1996, 2002 y 2009. «Las consecuencias de los sucesivos modelos son claras: hemos multiplicado la deuda casi por seis, hasta alcanzar el 43 por ciento del PIB. La más alta de todas las comunidades autónomas", afirmó.

El resultado también pone de manifiesto una enorme diferencia entre comunidades, entre las cuales destaca la valenciana como la peor financiada, con unos recursos por habitante entre un 11 y un 12 por ciento por debajo de la media, y alejada en más de un 30% de las autonomías mejor financiadas. «Y todo esto, con una tasa de paro superior a la media», indicó.

«Cada día que pasa es más urgente reformar el sistema de financiación autonómica. En este contexto, el gobierno de España ha prorrogado a 2014 y 2015 un modelo de financiación que tenía que haberse reformado después de cinco años de vigencia. Puig indicó que «el gasto en sanidad, educación y políticas sociales se encuentran en la Comunitat por debajo de la media y «continuamos endeudándonos». Y la brecha en otras partidas del gasto (infraestructuras, política industrial, ocupación, etc.) es todavía muy mayor, «puesto que ante la falta de recursos el gasto ha tendido a centrarse en las que atienen servicios públicos fundamentales».

El presidente aseveró que a pesar de aglutinar casi el 11% de la población española, «la comunidad nunca ha recibido más del 10 por ciento de las inversiones del Estado". Basó su postura en que sólo durante el periodo 2012-2016 «ha sufrido una infrainversión de 1.980 millones de euros respecto a la media española».

Esta injusticia, según el jefe del Consell, ha relegado a un segundo plano las infraestructuras de la región, «aunque ello contradiga la lógica económica y social más elemental. Lo vemos en la falta de conexión de alta velocidad entre la segunda y la tercera ciudad de España o la paralización del Corredor».